Opinión

El desprecio de Petro por la Policía

La irresponsabilidad del presidente con la Policía Nacional ha sido enorme y la gota que rebozó la copa es el episodio que involucra injustamente a un general

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febrero 13, 2026
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El desprecio del presidente Gustavo Petro hacia la Policía Nacional de todos los colombianos no tiene límites. Desde su llegada al poder, no solo la debilitó significativamente con el retiro de más de 32 generales, dejándola casi huérfana de liderazgo, también sacó a oficiales curtidos, experimentados y reconocidos a lo largo de su carrera por los más importantes y estratégicos logros contra el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado en general.

El presidente maneja a la Policía a su antojo, no respeta la doctrina, ni la jerarquía, emite órdenes contradictorias e incumplibles, y ha pretendido, con el reintegro de generales en retiro, someterlos a sus preferencias e intereses, utilizando como filtro para sus decisiones a la desdibujada y cooptada por el M-19, la DNI, así como a asesores cercanos retirados de la Fuerza Pública y supuestos expertos en inteligencia y seguridad.

En sus tres años de Mandato ha removido a cuatro directores de la Policía y destituido a todo aquel que hizo parte de círculos de confianza de una línea de la Policía que mantiene disputas de vieja data con quienes hoy le hablan al oído.

“Hay mal o buen gobierno, si hay mala o buena policía” decía el expresidente Alberto Lleras Camargo. Y gracias a nuestra centenaria Policía este fallido gobierno ha logrado sobrevivir, de lo contrario poco o nada tendría para presentar en su balance de resultados, tal como lo hizo en la cita con el Presidente Trump.

La irresponsabilidad del presidente con la Policía Nacional de todos los colombianos ha sido de tal tamaño, que públicamente la ha acusado de robarse la plata de la lucha contra el narcotráfico, de tener una Inteligencia oscura, de estarlo persiguiendo a través de la Policía Judicial y de utilizar el software Pegasos para interceptarlo.

Pero los últimos meses han sido un verdadero desastre. Pareciera que no solo quisiera acabar con la Institución, sino utilizarla de instrumento para justificar sus fracasos, sus malos hábitos y comportamientos, su inexistente liderazgo ético y pragmático, y lo más grave, la crónica corrupción que invade su gobierno.

Desde Palacio se obstruyen y sabotean las investigaciones contra las cabezas del contrabando, especialmente las que se adelantan desde la DIJIN, DIPOL y Fiscalía contra Diego Marín Buitrago alias Papá Pitufo y Ricardo Lozano alias El Bendecido. Pese a una solicitud explícita de la Fiscal del caso, los oficiales e investigadores que por varios años han logrado recaudar importante material probatorio en estos procesos y que tienen adportas de sentencia condenatoria a estos criminales, han sido retirados, trasladaos y apartados de las investigaciones. (Léase columna anterior El Pitufazo).

Esta semana le fue suspendida la comisión de estudios en el Colegio Interamericano de Defensa, al CR. Jorge Mora, exjefe de Interpol y de la Unidad Anticorrupción de la DIJIN, uno de los oficiales insignes reconocido por su transparencia y lucha contra la corrupción, precisamente acaba de ser condecorado por el Gobierno de los Estados Unidos por sus logros en esta dirección.

Pero la gota que rebozó la copa es el episodio que involucra injustamente al general Edwin Urrego. oficial con una carrera excepcional, líder en la lucha contra el narcotráfico y la corrupción, experto en Inteligencia y Policía Judicial y hombre formado y de absoluta confianza de las agencias europeas y americanas. Quizá uno de los oficiales que más veces ha sido examinado por el Gobierno de los Estados Unidos. La Policía y el país pierden a un promisorio líder y el presidente asume una seria carga que se resolverá en los estrados judiciales, sin duda alguna a favor del oficial, porque lo que le han contado al primer mandatario y que justificó el retiro del general, sin una sola prueba, además de ser un burdo montaje y una fábula perversa, es un acto indigno y desconsiderado con el general, su familia y nuestra Policía Nacional. El General Urrego siendo comandante de la Policía de Barranquilla allanó la residencia de Armando Benedetti (antes de Alex Saab) en cumplimiento a una orden judicial. ¿Acaso el Presidente y sus cuestionados amigos en el poder, quieren una Policía Judicial y una Inteligencia Policial sometidas a sus entredichos  intereses? 

Existe un eslabón oculto en todo este entramado, ya identificado por los investigadores, que conecta a mafiosos con alfiles y familiares del presidente, los mismos que desesperadamente y de manera escurridiza, avanzan como ratas en alcantarilla para anular todas las investigaciones que los vincula, a ellos y a este mal gobierno, con graves denuncias sobre actos criminales y de corrupción. Ahora bien, la totalidad de estos alfiles y familiares, están bajo investigaciones que no prosperan. Así de simple.

El desprecio del presidente hacia la Policía Nacional quedó sellado con evidente desespero, al culparla directamente de las inundaciones en Córdoba

Y para terminar, el desprecio del presidente hacia la Policía Nacional de todos los colombianos quedó sellado con evidente desespero, al culparla directamente de las inundaciones en Córdoba, desviando la responsabilidad de la corrupta e ineficiente UNRG que se robó este gobierno. También del incremento de los homicidios y de la violencia. Y más grave aún, ordenó una persecución contra la oposición en campaña electoral para detectar la compra de votos y dispuso lograr a toda costa la reducción de la tasa de homicidios. También dijo no descansar, hasta destituir de la Institución a todos los policías que sarcásticamente denomina “torrentes de sangre”, refiriéndose a los comúnmente llamados “troperos” o netamente operativos.

Desde ya podemos predecir cuáles serán las consecuencias de estas arbitrariedades. Tenemos la seguridad que nuestra Policía Nacional, actuará con sabiduría y estricto apego a la Constitución y a la ley, con altruismo y en función del bien común; adicionalmente, con total rechazo a las injerencias políticas indebidas, marcadas con estricto cálculo electoral. También, las autoridades americanas deberían brindar garantías de seguridad y el suficiente respaldo a los polícias que como el General Urrego, han sacrificado toda una vida por el país, y que ahora son víctimas del actual gobierno, simple y llanamente por No negociar sus principios.

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