No es cierto eso de que la izquierda latinoamericana no sabe gobernar. Ejemplos destacados hay: el Pepe Mujica; Bachelet; y camino vienen abriendo Sheinbaum o Lula.
Este país nuestro seguirá viviendo de la política escandalosa. Esta es nuestra serie tragicómica, nuestra política necrológica, odiada pero imposible de soltar.