Colombia se ha consolidado como un verdadero paraíso turístico gracias a la diversidad de paisajes, climas y pueblos que se reparten a lo largo del territorio. Más allá de sus grandes ciudades, son los municipios pequeños los que han logrado destacar a nivel nacional e incluso internacional, gracias a encantos que parecen sacados de otra época. En Santander, uno de esos lugares ha sabido conservar su esencia hasta convertirse en un símbolo de la memoria arquitectónica del país, un pueblo colombiano único.
Este municipio, conocido simplemente como Girón, no es un destino cualquiera. Su valor histórico y cultural es tal que fue declarado Monumento Nacional en 1963, un reconocimiento que protege su centro histórico y explica por qué recorrerlo se siente como caminar por un pueblo que decidió no correr con el tiempo. Allí, el pasado no es una carga, sino el principal atractivo.
Un viaje corto para entrar a otra época, así es este hermoso pueblo colombiano
Llegar a Girón es sencillo. Está ubicado a menos de 30 minutos de Bucaramanga, la capital de Santander, y el trayecto no supera los 10 kilómetros. Basta salir de la ciudad y, en cuestión de minutos, el paisaje urbano empieza a transformarse hasta dar paso a calles empedradas, casas bajas y una atmósfera tranquila que contrasta con el ritmo acelerado del área metropolitana.
Quien recorre Girón se encuentra con un conjunto arquitectónico cuidadosamente conservado. Las fachadas blancas, los balcones de madera y los techos de teja de barro componen una postal que se repite en cada esquina. Es un pueblo que parece haberse detenido en el tiempo, y en ese gesto radica gran parte de su encanto. Lejos del ruido y el caos de la ciudad, Girón ofrece una sensación de calma que resulta casi terapéutica.
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Más allá de su arquitectura, el municipio ofrece varios puntos de interés para quienes deciden explorarlo con calma. La Basílica Menor San Juan Bautista es uno de sus principales referentes religiosos e históricos, mientras que la Plazoleta de las Nieves funciona como punto de encuentro y descanso para visitantes y locales. A esto se suman espacios como el Malecón Turístico y el Mirador del Sagrado Corazón, desde donde se obtienen vistas privilegiadas del entorno.

Uno de los planes imperdibles es el Parque Gallineral, un espacio natural que permite conocer parte de la flora y fauna de la región y que se ha convertido en uno de los sitios más visitados del municipio. Allí, la vegetación y el río se mezclan con senderos tranquilos que invitan a quedarse un poco más.

Girón no solo es un destino para una visita rápida. Su cercanía con otros puntos de interés de Santander lo convierte en una parada ideal para quienes recorren la región. Declarado Monumento Nacional hace más de seis décadas, este pueblo sigue demostrando que la historia, cuando se conserva con cuidado, puede convertirse en uno de los mayores atractivos turísticos del país.
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