Opinión

Minneapolis y la resistencia contra el fascismo

La movilización callejera en las calles de Minneapolis y de cientos de ciudades estadounidenses, enfrenta la política migratoria y fascista de Trump

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febrero 03, 2026
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En poco más de un año desde su retorno al poder, Trump se erige como principal portaestandarte de la ultraderecha y el fascismo en el mundo entero.

Y no se trata de una simple consigna o de una afirmación retórica. Su ruptura con la resquebrajada institucionalidad internacional, sus amenazas y agresiones a países y dirigentes mundiales, su pasión por la guerra y sus negocios, marcan el derrotero de su proyecto imperial.

Mediante la fuerza de las armas y su retórica mediática, impulsada por el puñado de mega empresarios del sector que lo apoyan, intenta preservar un poderío económico global que se le escapa de las manos.

En desarrollo de esa estrategia, desde su campaña se ensañó contra la población migrante trabajadora, pobre, diversa, proveniente del Sur global. Contra mujeres, jóvenes, personas racializadas. Se les estigmatiza como criminales, narcotraficantes, enemigos de la seguridad nacional.

La deportación de migrantes en condiciones denigrantes e indignas le ha traído fuertes contradicciones con los gobiernos progresistas latinoamericanos desde el día mismo de su posesión, cuando emitió las primeras órdenes ejecutivas al respecto.

Esta política violatoria de los derechos fundamentales de las personas en todo el territorio nacional es el detonante principal de la movilización social que sacude desde hace varias semanas a la ciudad de Minneápolis y al estado de Minesota, en la frontera norte del país.

El asesinato aleve de Renee Good y de Alex Pretti, dos jóvenes estadounidenses defensores de los derechos de las personas migrantes, terminó por despertar y exacerbar el sentimiento popular en contra del nuevo emperador.

Ambos se produjeron muy cerca del crimen de George Floyd hace casi 6 años, episodio que, en plena pandemia, dio origen al Black Life Matter. Un movimiento masivo que permitió visibilizar y denunciar de nuevo el racismo sistemático y el abuso de la fuerza policial en el país.

La indignación de Mineápolis se fortaleció con la justificación de los asesinatos por el presidente y sus altos funcionarios, Defienden la actuación de los agentes, aunque los vídeos no dejan duda sobre los atropellos policiales. “Terrorismo doméstico”, “izquierdista trastornada”, “aspirante a asesino”, son los términos con los que pretendieron defender los crímenes del tenebroso ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas).

Pero el malestar de la población crece, así como la movilización ciudadana. El compromiso es enorme a pesar de las bajísimas temperaturas. Protestas pacíficas y vigilias frente a edificios federales, en iglesias y escuelas; participación de organizaciones sociales, sindicales, religiosas, comunitarias. Se recauda dinero para alimentar a quienes concurren y para pagar los alquileres de algunas familias.

El pasado fin de semana la movilización bajo el lema “ICE out” se amplió a más de doscientas ciudades en todo el país. Se sigue impulsando un paro nacional

Las redadas migratorias han generado también enfrentamientos constantes de Trump con gobernadores y alcaldes en todo el país. El despliegue de la Guardia Nacional y de los marines en varios estados para perseguir a los inmigrantes y contener las movilizaciones son recurrentes.

Los enfrentamientos con el poder judicial han sido también fuertes. Los ataques a jueces federales, despidos masivos de jueces de inmigración y la desobediencia a las órdenes judiciales son constantes. Trump busca ante todo acelerar las deportaciones y eludir controles judiciales, lo que incrementa la tensión con las cortes. 

Pero la persecución y criminalización de los inmigrantes, hombres, mujeres, niños y niñas, tienen implicaciones y significado mucho más de fondo, que trasciende el campo de la migración. En EUU, académicos y periodistas críticos de Trump han abierto el debate al respecto. Si, es fascismo”. es el título de un artículo recientemente publicado por Jonathan Rauch en la revista Atlantic, a propósito del tema.

Su autor se refiere allí a algunos rasgos como el: elogio de la fuerza bruta, la deshumanización de sectores enteros de la población, que permitiría señalar que el país se encamina “de manera decidida hacia el abismo del fascismo”

Por su parte, Michael Lansing, historiador oriundo de Minneapolis y participante en las movilizaciones actuales, señala: ““Todos los días, el ICE, la Patrulla Fronteriza y otros agentes que implementan la agenda racista de Trump entran en nuestras comunidades para secuestrar a nuestros vecinos y sembrar el miedo. 

Miles de (ellos) nos amenazan en nuestras propias calles, arrebatan violentamente a personas de sus autos y de sus hogares sin órdenes judiciales ni causa, y realizan redadas en hospitales, guarderías y escuelas. Sus agencias manipulan imágenes, publican memes, se niegan a investigaciones”.

Y continúa: “Su misión real no es producir miedo, sino crear contenido, ya que los videos virales de xenofobia ordenada por el Gobierno consiguen millones de clics. En una era de capitalismo algorítmico, alimentan la última manifestación del fascismo estadounidense. La crueldad visual empodera al presidente Donald Trump y a sus compinches estafadores

Se trata del auge del fascismo estadounidense

Por ello, concluye con toda certeza, “lo que está ocurriendo en Minnesota no se trata solo de inmigración. Se trata del auge del fascismo estadounidense. Se trata de la democracia. Se trata del Estado de derecho. Se trata de la Constitución. Se trata del futuro de nuestra república, que pende de un hilo”.

Por último, la persecución a la inmigración se convirtió además en un gran negocio para Trump, tal como a él le gusta. De acuerdo con datos recopilados por el Financial Times, durante el último año, empresas privadas obtuvieron contratos por 22.000 millones de dólares. Al mismo tiempo, el gasto de ICE en contratistas privados se multiplicó siete veces entre el primero y el segundo semestre de 2025. En el análisis, citado por Democracy Now, se informa también que el ICE recluta a jóvenes muy cercanos a la visión de ultraderecha de Trump. Agrega que cuenta con un mandato demasiado amplio y con todo el respaldo  del Departamento de Justicia.

De la misma autora: El encuentro de Washington y el panorama geopolítico

  

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