Hubo un tiempo en que los clientes hacían fila para conseguir los productos de la marca Suarez, emblemática del ciclismo colombiano. Su fundador, Carlos Suárez, veía como los jerséis, maillots, medias, guantes y gorras, los enterizos, chaquetas y chalecos diseñados especialmente para distintas disciplinas como ruta, triatlón y offroad estaban tan cotizados que incluso llegó a venderlos en los mercados de Estados Unidos, Asia, Centroamérica y España.
Sin embargo, todo esto llegó a su fin el pasado mes de octubre de 2025.
El sueño de Carlos Suárez

En su infancia y juventud, Carlos Suárez buscó convertirse en ciclista profesional. Su gusto por la bicicleta le hizo soñar con el BMX, disciplina en la que nombres como el de Mariana Pajón y Carlos Oquendo son referentes en Colombia. Gracias a su trabajo logró convertirse en parte de la Selección Colombiana de Ciclismo y del Equipo Nacional Manzana Postobón, aunque los deseos de su familia eran verlo convertido en un médico. Pero en 1996 debió cambiar de planes cuando fue diagnosticado con asma a los 27 años.
De su práctica deportiva Suarez aprendió a las malas las diferencias entre la ropa diseñada especialmente para ciclistas y la ropa normal. Mientras que las prendas de los profesionales tienen un ajuste aerodinámico, están diseñadas para aguantar largas horas en la bicicleta, son ligeras, adaptables y capaces de expulsar el sudor rápidamente, la ropa mal diseñada se rompe y desgarra fácilmente debido al esfuerzo físico, hace sufrir al deportista y puede llegar a convertirse en un obstáculo más en su búsqueda de la gloria.

Foto Suarez
Carlos Suarez debió hacer a un lado sus sueños de profesionalismo, pero no abandonó la disciplina que tanto amaba y decidió fundar una línea de ropa especializada. Su sello distintivo frente a otras marcas similares en el mercado fue pensar, diseñar y elaborar las prendas como productos de alta calidad, capaces de impulsar el rendimiento de los ciclistas en las carreras.
Era claro que en el país no se fabricaba ropa pensada para las necesidades del ciclista, así que viajó a Italia para conocer las mejores fábricas de esta clase de productos y probó telas, estampados, badanas. Fue su manera de mantener vivo el nexo con el ciclismo. En poco tiempo se volvió popular entre los ciclistas, que buscaban y pedían su ropa, y en 2005 llegó a confeccionar la ropa del equipo Colombia es Pasión, que incluía a Nairo Quintana, Esteban Chávez, Sergio Luis Henao y Harrison Pantano en su nómina.
Los pedidos comenzaron a incrementarse. La meta era ofrecer ropa especializada de calidad y ampliar su mercado, no solo a los profesionales o semiprofesionales sino al público aficionado.
Para el año 2019 su empresa pasó de tener un local en Sabaneta a una fábrica con 180 empleados y una producción mensual de 2.500 prendas. Parte del crecimiento fue el auge del ciclismo masivo, donde cientos de aficionados pasaban el fin de semana subidos en una bicicleta.
Los negocios le estaban dando la razón a Carlos Suarez. Su olfato y dirección ya lo había consolidado en Colombia y ahora surtía a clientes en el extranjero. La ropa de Suarez se hizo conocida en Canadá, Estados Unidos, Ecuador, Bolivia, Perú y Chile. Sin embargo, la llegada de la pandemia puso a los clientes bajo cuarentena.
En 2025 Suarez registró pasivos por $20.700 millones. Los números exigían una solución comercial diferente a la liquidación y la SuperSociedades admitió la reorganización en el Auto 2025-02-023908 del 17 de octubre de 2025. Hoy la empresa corre la que podría ser su última contrarreloj.
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