El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, busca revivir el proyecto por medio del cual se pretende construir la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO) al norte de la ciudad en su tramo original, desde la calle 80 hasta la calle 153, en la Localidad de Usaquén. Para hacerlo, ya ha redactado el borrador de un decreto que se encuentra en manos de la Secretaría Jurídica de Bogotá, entidad encabezada por Mauricio Moncayo Valencia.
El proyecto había sido planteado en su momento por el exalcalde Enrique Peñalosa, pero no se trata de una iniciativa fácil de realizar debido a que atraviesa dos ecosistemas en la Localidad de Suba: el humedal La Conejera y el humedal Juan Amarillo, este último, el más grande que tiene Bogotá.
Los humedales siempre han sido el obstáculo en el trazado del futuro corredor vial, debido a su importancia para la conservación de la fauna, la flora y en general del medio ambiente. Y desde que se propuso el proyecto, los ambientalistas han expresado sus objeciones para que se lleve a cabo la iniciativa, a lo que se han sumado los complejos temas administrativos que deben resolverse para que el proyecto se haga realidad.

No es proyecto nuevo
Hace más de 60 años que se planeó la construcción de este importante corredor para mejorar la movilidad del noroccidente de la ciudad, sin embargo, solo ahora parece despejarse el panorama, pues la CAR tomó la decisión de modificar la licencia ambiental en el tramo sur, desde el Río Bogotá hasta la intersección de la calle 13. Además, recientemente el alcalde Carlos Fernando Galán firmó un convenio de cooperación con la Corporación Financiera Internacional, del Grupo Banco Mundial, para financiar la construcción de la ALO centro, desde la calle 13 hasta la calle 80.
Ahora el alcalde estudia la posibilidad de que el tramo de la ALÓ norte, que va desde la calle 80 hasta la calle 153, también quede contratado para su ejecución antes de terminar esta administración. Sin embargo, se trata de una encrucijada, porque el borrador de decreto existente plantea dos alternativas y ambas acarrean consecuencias que pueden tener impactos negativos en la comunidad.
Las dos alternativas que analiza la Administración Distrital
La primera solución es construir la Avenida Longitudinal de Occidente para conectarla con la segunda línea del metro, que arranca en la calle 72 con Caracas y termina en el sector de Fontanar del Río. Esta iniciativa consiste en construir de forma directa la ALO en su trazado original, desde la calle 80 hasta la calle 153, en Usaquén, sin desvíos y con un paso elevado sobre los humedales que incluye ciclorutas y carriles exclusivos para Transmilenio.
El lunar de esta opción es que la construcción de los pilares del paso elevado podría impactar negativamente los ecosistemas de La Conejera y, en especial, el humedal Juan Amarillo. Además, requeriría intervenir una gran cantidad de predios.

La segunda alternativa sería la menos compleja, ya que supone la construcción de una vía por tramos con desvíos. Comenzaría en la calle 80, en la Localidad de Engativá, e iría hasta la calle 90, donde se desviaría hacia el oriente de la ciudad hasta llegar a la carrera 91, donde se desviaría nuevamente hasta la calle 129 para girar hacia el occidente y terminar en la calle 153, al norte de la ciudad. Con este trazado, el corredor no tocaría los ecosistemas, pero no podría incluir las troncales exclusivas para Transmilenio. Aunque se reduciría el impacto ambiental y no se intervendrían tantos predios, no sería la mejor solución en materia de Movilidad.
El documento borrador detalla que esta solución no conectaría con el metro y perdería mucha capacidad de transporte, debido a que no tiene espacio para los vehículos articulados y biarticulados de Transmilenio. En últimas, sería una vía con muchos semáforos e intersecciones, algo que no resulta tan atractivo para la alcaldía actual que, se presume, optaría por la primera alternativa.
El pasado mes de enero de 2026, el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) publicó en el portal de la Alcaldía de Bogotá el proyecto de acto administrativo, por medio del cual anunció el proyecto de la Avenida Longitudinal de Occidente en el tramo comprendido entre la avenida calle 130C y avenida calle 131. Todo con el objetivo de adelantar los avalúos catastrales de referencia para los predios ubicados en el trazado de la ALO.
Al parecer, la administración del alcalde Galán estaría pensando congelar el precio de los terrenos en esta zona, lo que permitiría en un futuro no tan lejano adquirir los predios necesarios para el desarrollo de la obra a precios actuales, sin que el valor total del proyecto aumente demasiado. Parece que el objetivo es dejar contratada las obras o, al menos, dejarlas en proceso de licitación.
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