La historia recordará que la primera vez que la izquierda se hizo al poder lo hizo con un hombre cuyo símbolo era la espada de Bolívar. Un hombre con un coeficiente intelectual muy alto. Muchos colombianos no creían que un exguerrillero -que mientras era concejal de Zipaquirá era militante del M-19- pudiera desmadejar este intríngulis de nación poseída por el demonio de la corrupción. Una vez se posesionó, Petro demostró que el dinero alcanzaba para comprar miles de hectáreas de tierra que repartió entre los campesinos; que se le podía mejorar la bonificación de $80.000 por $1.700.00 a los héroes de la Patria.
Gustavo Petro llamó el país de la belleza a esta Colombia martirizada por actores armados de todo origen. Y llegaron miles y miles de turistas que recorrían desde Nariño y el Amazonas hasta la Guajira. Así, de esta manera ingresaron divisas al país para disminuir la pobreza y sacar de la pobreza extrema a miles de familias. Porque la miseria se combate con oportunidades, con fuentes de empleo. Y el turismo llegó a ser una de las fuentes de ocupación laboral más importantes del país porque permite la creación de pequeñas empresas y famiempresas.
Ahora, la gente tiene mejores oportunidades gracias a la inteligencia de un hombre que sabe que la democracia no puede reducirse al voto, sino a la participación tangible de alimentos, techo y educación con un salario vital.
Es común que el presidente hable de la política del amor, algo que nunca lo habíamos escuchado en la voz altisonante de un político. El presidente se preocupó porque los viejitos y viejitas tengan un plato de sopa caliente; por eso logró a través de una reforma pensional que tres millones de personas mayores que nunca cotizaron para una pensión, pasaran a recibir de $80.000 a $230.000 con proyección a $500.000 para el nuevo presidente.
Pero no pudieron con Petro, por un blindaje particular que lo logró al ser un hombre muy amado por el pueblo. Lo quisieron destituir, y no pudieron. La derecha escuálida sale a los medios de desinformación a ladrarle a la luna.
No pudieron con la verdad, no pudieron con la cátedra al aire libre que da el presidente con plazas llenas. Este presidente la sacó del estadio. Finaliza su mandato con el 48%, lo que no se había visto en ningún presidente. Sus antecesores, Juan Manuel Santos cerró su mandato con el 41% e Iván Duque con el 36%. Luego dicen Petro no sabe gobernar; Petro tiene este país roto.
Qué Petro se equivoca, comete errores, muy cierto. Se infiltraron los Olmedos en la UNGRD; por ello presentó disculpas en la inauguración de sesiones del Senado. ¿Cuándo salen a presentar disculpas cuando un presidente se equivoca?
Como lo dijo en campaña y el acto de posesión: nuestra relación con Estados Unidos será de tú a tú. Y así lo está cumpliendo, con Trump como interlocutor, con quién va a conciliar un plan de paz con un aliado estratégico para Colombia y llegar a acuerdos y clasificar la lucha antidrogas.
El presidente de EE. UU. es un hombre conocido por el abuso de menores de edad, mitómano, codiciosos y enfermo por el poder. Un hombre de extrema derecha del Partido Republicano, aliado con la migración derechista cubana, encabezada por el secretario de Estado, Marco Rubio, y el senador de origen colombiano Berni Moreno.
EE. UU. es un imperio en decadencia, pues su riqueza se deriva del latrocinio, las invasiones, el saqueo de la riqueza petrolera, como lo demostró con el secuestro de Nicolás Maduro. Es un país sin cultura ni folklore porque extirparon de tajo a la población originaria.
Llegaron hambrientos de Inglaterra y crearon las 13 colonias; luego se independizaron y continuaron con la expoliación. Ahora, es una nación, la más grande consumidora de cocaína y fentanilo y cuánta droga aparece en el día a día.
Gustavo Petro sale airoso de la Casa Blanca alzando la mano: un hombre que brillará en la historia de Colombia, Latinoamérica y el mundo, como gran líder mundial. Ya a Colombia no se la recuerda por Pablo Escobar, sino por Gustavo Petro.
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