Oscar Wilde, aquel dandi irlandés que hacía de la paradoja una verdad absoluta, sentenciaba: “Cuando todo el mundo está de acuerdo conmigo, es cuando descubro que debo estar gravemente equivocado”. En Colombia, donde el consenso suele ser el preludio de un saqueo, la unanimidad es una señal de alarma: Hoy, mientras las barras bravas de la política se desgañitan, me confieso asustado. Aterido ante el vacío de un país que ha reemplazado el criterio individual por el gregarismo de los partidos, esos refugios de la mediocridad colectiva. La falta de sentido individual el colombiano la mitiga en la falta de sentido colectivo (equipos de fútbol, mesianismo político).
El inventario de la ignominia actual es, cuando menos, barroco: tenemos el caso de Euclides Torres, el zar de las energías limpias a quien el Gobierno Petro, según denuncias de La Silla Vacía, ha beneficiado con contratos que suman 95 mil millones de pesos por infraestructuras que hoy son elefantes blancos. Sumemos la intervención de Laura Sarabia en Minsalud; el festín de la UNGRD —donde los carrotanques de Olmedo López terminaron siendo monumentos a la estulticia y la candidez de políticos avezados con la compra “involuntaria” del presidente del Senado (¿ustedes se lo creyeron?)— y la ejecución desesperada en estos días de 5,1 billones en contratos justo antes de ley de garantías, sin mayores criterios, que amarrar esos votos. Por si fuera poco, la compra de los cazas Gripen por 17 billones de pesos que no sirven para combatir guerrillas (nadie puede fijar un objetivo de tierra desde el aire en la selva a dos mil kilómetros; eso se hace con helicópteros y aviones robustos que cuenten con blindaje), mientras se pretende entregar la salud a 1.103 alcaldes, convirtiendo el bienestar nacional en la caja menor de los caciques locales para que logren su adhesión al proyecto Petro. ¿No les recuerda la oferta de entregar las Familias en Acción de Uribe?
Frente a este naufragio, surge la figura de Sergio Fajardo en un país que padece una enfermedad en las redes llamada coprolalia (del griego kópros, excremento, y lalía, habla). Es esa tendencia nacional a "hablar popó" en vísperas de elecciones. Ej.: Se dice que Fajardo es de derecha pero no le dio sus votos a Rodolfo Hernández ni a Fico para que estos derrotaran a Petro, y ¿cómo les parece esta realidad?: ¡Ganó Petro! Tampoco a él le dio sus votos, para la información de los que lo tildan de izquierda. La realidad es más austera y, por ende, menos popular: es un hombre decente. En las pasadas elecciones, Fajardo gastó 5.100 millones y recibió apenas 2.777 millones en reposición. Perdió de su bolsillo 2.623 millones, por lo que tampoco vive de la reposición de votos; y pudiendo hacerlo para recibir la reposición de la Preconsulta, no se unió tampoco con “trabaje sumercé” alias Claudia López. Su pecado, en este país de "vivos", fue no participar del negocio.
No nos engañemos: las preconsultas son una vagabundería financiera
Porque no nos engañemos: las preconsultas son una vagabundería financiera. Es un esquema de enriquecimiento donde los colombianos pagamos miles de millones por resultados no vinculantes. Es un "Juego de Tronos" financiado por el constituyente primario para que los políticos se midan el aceite sin arriesgar el capital y encima de eso, recibir una reposición de votos que todos pagamos. Respetemos el rigor jurídico: todos al ruedo en primera vuelta y que ahí se reorganicen. La democracia no puede ser un subsidio al ego de los candidatos; o mantengan la preconsulta, pero no paguemos la reposición de votos. No son vinculantes. No se lo merecen. La preconsulta es un negocio hecho por los políticos para los políticos a costillas del pueblo.
Espejos de Paja y Tigres de Papel
La memoria en Colombia es tan minúscula como la ética de sus protagonistas. Somos un ProtoEstado porque este es un país de protozoos: La exsecretaria de Sarmiento Angulo, Marta Lucía Ramírez, criticó el endeudamiento al que Petro sometió el país: 4 mil 100 millones al 16 %. Vaya que suele ser un buen negocio entre banqueros y políticos. Pero olvida que ella y Duque en plena pandemia, endeudaron al país con el mismo banquero que financió su campaña por 5400 millones de pesos. Jorge Robledo lo documentó con una claridad meridiana: un favor devuelto con 500 mil millones de pesos en intereses a los banqueros extraídos de las costillas de los colombianos. ¿Cuánta plata le entregó Sarmiento Angulo, doctora, y cuál fue el festín de réditos?
Y luego está Abelardo De la Espriella. El "tigre" de Alex Saab, testaferro de Maduro, de los narcos y DMG, que tras recolectar tres millones de firmas —muchas de ellas con el aroma de la duda—, fue admitido para los comicios presidenciales. El periodismo de investigación de La Silla Vacía ya desnudó su universo empresarial: deudas por 43.000 millones y una defensa de seis años a Álex Saab, la lavadora del régimen de Maduro, recientemente capturados. Resulta curioso que en ciertos círculos "cultos", la corrupción sea reprochable o plausible dependiendo de qué ideología la perfume. Dejémonos de eufemismos: los extremos han sido históricamente los lavaperros de banqueros, testaferros y coqueros. Hasta el cartel de la hemofilia aparece como socio de Abelardo de la Espriella según la investigación de La Silla Vacía… mismo medio que destapó el caso de generales FARC en el gobierno Petro (caso Calarcá), como para que la tilden de izquierda.
La Hoja de Ruta: Fajardo 2.0
Fajardo me anima, pero la decencia no gana encuestas. Si quiere gobernar esta jungla de tigres y jaguares con trapisondas y socios de caníbales, debe ajustar sus variables. Primero: la seguridad. Debe dejar de ser un tema periférico para ser un eje de autoridad indiscutible. Necesita una alianza técnica con la Armada y el Ejército, respaldada por una estructura de 100 generales y 200 coroneles como mínimo que proyecten orden, conocimiento, historia. Patria sobre el "patrioterismo" de De La Espriella.
Segundo: el narcotráfico. Con 262.000 hectáreas de coca produciendo 18.500 millones de dólares, la solución no es solo un glifosato que genera mutaciones, sino una sustitución altamente competitiva. Necesitamos una reforma agraria de campo, no de oficina, que apueste por el cacao y la palma para golpear el bolsillo de la mafia.
Finalmente, la austeridad. Aplicar un análisis de costo-beneficio a nuestra red diplomática. Si una embajada cuesta más de lo que retorna en negocios o servicios a connacionales, debe suprimirse. Necesitamos un modelo de financiación estatal total de campañas, al estilo holandés, para cortar de raíz el cordón umbilical entre la empresa privada y el congresista. Muchos embajadores, cónsules, no sirven para ayudar a los colombianos en el exterior, apenas tienen modales en la mesa, pero para eso no se les paga. Son tan corruptos como los exámenes que los eligieron: el 50 % del examen de la carrera diplomática es un ensayo de valoración subjetiva y el otro 50 % son preguntas fáciles. Luego sigue otra entrevista de calificación ADE…A dedo. La misma que ellos ofrecen para con prudencia no asumir ninguna responsabilidad, ningún problema. Es un medio postradicional aunque premoderno en 6P: pagos de prebendas políticas con privilegios pagados por el pueblo: ¿Parece un trabalenguas, verdad?
Fajardo no debe ser una candidatura efímera; debe ser un proyecto de largo aliento. Para construir patria, primero hay que conocerla. Juzguemos a los políticos por su experiencia gobernando y no por su capacidad de gritar en redes o de hacer falsas promesas. Es hora de recuperar la dignidad, antes de que el país termine de hundirse en la coprolalia: hablando mierda.
COLOFÓN
Denuncio públicamente que las tarjetas BBVA INFINITE en Colombia tienen un convenio con Despegar.com que se queda con el dinero de las reservas pagadas con puntos. Ni las líneas de BBVA ni las de Despegar.com responden. Fiscalía, Superintendencia bancaria, Protección al Consumidor de la Superintendencia de Industria y Comercio (SIC), a trabajar.
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