Durante décadas, Coca-Cola fue dirigida desde Atlanta por ejecutivos norteamericano y europeos, formados en la misma tradición corporativa que convirtió a la bebida en un ícono global. Hoy, esa historia empieza a escribirse distinta: detrás de una de las marcas más poderosas del planeta hay dos latinos, un colombiano nacido en Cali que lidera una de las operaciones más grandes del sistema en Estados Unidos, y un brasileño que se prepara para convertirse en el CEO global de la compañía. Sus nombres son Jean Claude Tissot y Henrique Braun y aunque sus trayectorias son distintas, ambos encarnan el nuevo rostro del poder dentro de Coca-Cola.
El caleño y el brasileño no llegaron por azar. Sus caminos están marcados por décadas de trabajo silencioso, decisiones estratégicas y una lectura fina de mercados complejos, desde América Latina hasta Asia y Norteamérica. Hoy, sus historias se cruzan en un momento clave para la multinacional, que enfrenta cambios de consumo, presión ambiental y una transformación profunda de su modelo de negocio.
De Cali al corazón del mercado estadounidense de Coca-Cola
Jean Claude Tissot creció en Cali, lejos de las oficinas de Atlanta y aún más lejos de imaginar que terminaría liderando una de las operaciones más grandes del sistema Coca-Cola en Estados Unidos. Estudió administración de empresas en la Universidad de Icesi de la que se graduó en 1994. Sus primeros pasos profesionales no fueron glamorosos: comenzó en ventas, entendiendo el negocio desde la calle, antes de ingresar a Coca-Cola Colombia como gerente de marca de Sprite.
Ese primer cargo lo ocupó en Warner Lambert, donde estuvo durante 5 años como vendedor y gerente de producto. Esa experiencia temprana, marcada por el contacto directo con distribuidores y puntos de venta, definió una forma de liderazgo que aún hoy mantiene.

Su carrera dentro del sistema lo llevó por Centroamérica, México y finalmente a Estados Unidos, donde su momento decisivo llegó en 2017. Ese año, Arca Continental, uno de los mayores embotelladores de Coca-Cola en América Latina, desembarcó en territorio estadounidense tras adquirir Coca-Cola Southwest Beverages. Tissot fue el hombre elegido para liderar esa transición, una operación que implicaba integrar culturas, equipos y procesos en uno de los mercados más exigentes del mundo.
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Hoy, como presidente de Coca-Cola Southwest Beverages, Tissot dirige una organización con más de 9.000 empleados, varias plantas de producción y centros de distribución que abastecen estados como Texas, Oklahoma, Nuevo México y Arkansas. Bajo su liderazgo, la compañía no solo creció en ventas y rentabilidad —duplicando su EBITDA—, sino que fortaleció su cultura interna, optimizó su cadena logística y avanzó en compromisos ambientales, como el uso de empaques reciclables y programas de recolección de envases con tasas cercanas al 97 %.
Lejos del perfil del ejecutivo distante, Tissot insiste en recorrer plantas, subirse a camiones y hablar con quienes ponen la botella en manos del consumidor. Para él, entender el negocio sigue siendo un ejercicio cotidiano, no una presentación en PowerPoint.
El brasileño que tomará el timón global
Mientras Tissot consolida su liderazgo en Estados Unidos, Henrique Braun se prepara para dar un salto histórico. A partir de marzo de 2026, el ejecutivo brasileño será el CEO global de The Coca-Cola Company, convirtiéndose en uno de los pocos latinoamericanos en alcanzar la máxima posición de poder dentro de la multinacional.

Braun tiene 57 años y una trayectoria construida casi por completo dentro de la compañía. Aunque nació en Estados Unidos, se formó en Brasil, donde estudió ingeniería agronómica antes de especializarse con una maestría en Michigan State University y un MBA en Georgia State University. Ingresó a Coca-Cola en 1996 como trainee y, desde entonces, fue escalando posiciones en distintas regiones del mundo.
Antes de llegar a la cúspide, Braun lideró operaciones en América Latina, Asia y Europa. Fue presidente de Coca-Cola Brasil, responsable de la región latinoamericana y más tarde encabezó negocios en China y Corea del Sur, dos de los mercados más desafiantes para la marca. En 2025 fue nombrado Chief Operating Officer, cargo desde el cual supervisa las operaciones globales y que lo posicionó como el sucesor natural de James Quincey, quien dejará la presidencia ejecutiva tras una gestión marcada por la diversificación del portafolio y la apuesta por la sostenibilidad.
Su nombramiento no es simbólico. Representa un cambio profundo en la lógica de poder de Coca-Cola, que hoy apuesta por líderes con experiencia real en mercados emergentes, sensibilidad cultural y capacidad para navegar un mundo donde el consumo ya no es el mismo de hace veinte años.
Dos latinos, una nueva etapa
Jean Claude Tissot y Henrique Braun no comparten oficina, pero sí una visión: Coca-Cola ya no puede pensarse sólo desde Atlanta. Sus historias reflejan cómo el centro de gravedad del negocio se ha desplazado hacia regiones donde el consumo crece, las realidades sociales son más complejas y el liderazgo exige cercanía, adaptación y lectura global.
Que hoy un caleño dirija una de las operaciones más grandes en Estados Unidos y un brasileño esté a punto de convertirse en el CEO global no es una anécdota: es una señal de hacia dónde se mueve el poder en una de las compañías más influyentes del planeta. Y, por primera vez en mucho tiempo, ese poder habla español y portugués.
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