A pesar de tratarse de unos nombramientos de representación diplomática del resorte presidencial la mayoría de los embajadores en las capitales importantes del mundo siguen en sus cargos a la espera del cambio de gobierno. No fue el caso de seis de ellos que se adelantaron a dejar sus cargos a partir del 31 de julio, sin conocer sus reemplazos.
Cuatro de ellos, Eduardo Ávila en España, Laura Sarabia en el Reino Unido, quien regresará a enfrentar los líos judiciales que dejó abiertos en Colombia, Carlos Rodríguez en Costa Rica e Iván Velásquez en la Santa Sede, forman parte del círculo de confianza del presidente Petro. La últimas tarea de Velásquez, quien había sido nombrado por el candidato Iván Cepeda zar anticorrupción, fue lograr una audiencia informal para Gustavo Petro con el Papa León XIV en Roma, que tuvo un carácter más personal y familiar que de protocolo oficial como se cuenta en esta nota.

No es el caso de Alfonso Prada quien llegó a Paris después de haber sido el primer ministro del interior del gobierno Petro, cargo cuyo nombramiento tuvo significación política por su cercanía con Juan Manuel Santos. Fue jefe de debate en la recta final de la campaña de Petro y tras su salida del Ministerio fue nombrado en Paris. Prada tiene aún pendiente responder por el elefante blanco de una de las sedes que contrató cuando fue director del Sena en el gobierno Santos.
Igual sucedió con el pastor Alfredo Saade quien llegó, con el respaldo de Armando Benedetti, al cargo de jefe de despacho de donde salió en medio de un enfrentamiento con la entonces canciller Laura Sarabia por el lio del contrato de los pasaportes. Saade fue nombrado en Basilia, donde solo permaneció seis meses, sin antes protagonizar un episodio bochornoso por abuso de confianza con recursos públicos además de ser suspendido del cargo por participación en política.

En la embajada más importante para Colombia, la de Washington continúa Daniel García Peña, quien fue completamente excluido de la misión liderada por el vicepresidente electo José Manuel Restrepo para establecer vínculos de alto nivel empezando por el Secretario de estado Marco Rubio.

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Una embajada en donde se dará un viraje completo con la llegada de Abelardo de la Espriella es la misión en Viena donde la filósofa de la Nacional Marcela Tovar Thomas, ocupa el doble rol embajadora en Austria y representante ante la Oficina contra la Droga y el Delito (UNODC). La política de lucha contra las drogas que impulsará el presidente electo es radicalmente contraria a las posiciones defendidas por la primera embajadora Laura Gil quien ahora está en la OEA y luego la embajadora Tovar.
Igual que la embajadora ante las Naciones Unidas en Nueva York y otras delegaciones diplomáticas de primer nivel, todos deberán presentar renuncias protocolarias con la certeza de ser aceptadas por el nuevo canciller Omar Bula Escobar quien agenciara un relacionamiento internacional radicalmente opuesto al de Gustavo Petro, empezando por la apertura de relaciones diplomáticas con el gobierno de Netanyahu sin consideración alguna del genocidio en Gaza.
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