Sobre el Día E

Por: Edmundo Herrera Flórez
marzo 25, 2015
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Sobre el Día E
Imagen Nota Ciudadana

Muy posiblemente, los medios de información en Colombia tendrán grandes titulares y espacios de noticias para hablar del gran éxito del Día E. Sin embargo, presento unas observaciones sobre la manera como se ha llegado a este día e relación con la calidad de la educación en Colombia:

El problema fundamental de la situación educativa en Colombia no es si estamos atrasados con respecto a Chile. El problema fundamental es cuáles son los modelos educativos que necesita Colombia.
Es cierto que algunos indicadores extranjeros le han dado a Colombia una clasificación que no anima al colombiano que quiere tener una imagen que no corresponde a la realidad. Sin embargo, pregunto ¿cuántos estudios serios se han hecho para determinar dónde y cómo estamos en realidad en la cuestión de la Calidad de la educación en nuestro país? ¿Cuántos estudios se conocen?

El que nos comparen con otros países no tiene ninguna importancia si nosotros mismos no nos comparamos para llegar a un punto objetivo de quiénes somos en materia educativa, en dónde estamos , qué vamos a hacer para conservar los buenos resultados que evidenciamos en nuestro análisis, a dónde debemos llegar dentro del país, no comparándonos con Finlandia, Chile, Brasil o Singapur, sino preguntándonos seriamente qué tenemos que hacer para cambiar una situación adversa y negativa, si ese fuere el caso, cómo lo vamos a hacer, con quién o con quiénes, cuánto nos va a costar el cambio de nuestra situación, cuánto no solamente económica sino también cultural y socialmente.

También es necesario fijar metas a corto plazo para evaluar lo que hemos decidido que se debe hacer y una meta a mediano plazo que nos permita ver qué hay que variar. Un plazo para el año 2025 es una fecha ilusoria y demagógica en un país como el nuestro en donde la historia nos ha venido contando una y otra vez que cada administración no tiene compromisos con lo que las anteriores han hecho.
Me parece muy oportuno que se haga un alto en el camino del proceso educativo diario para hacer una autoevaluación, colegio por colegio. Sin embargo, considero una profunda falta de respeto insinuar que los docentes y estudiantes van a contar con unas herramientas de sencilla comprensión que facilitarían alcanzar la meta trazada en el Decreto 9325 de febrero de 2015. ¿Por qué no sentarse con el Magisterio colombiano a conversar sobre la posibilidad de una herramienta creada por los mismos protagonistas del proceso de enseñanza con preguntas tan fundamentales como en dónde estamos, a dónde debemos ir, cómo podemos hacerlo?

En cambio, se arma un decreto y se decide lo que el magisterio, la administración de colegios, estudiantes y acudientes tiene que hacer porque eso es lo que se hace en Brasil.

Hay una grandes falacia en la educación contemporánea que mide desempeños de aprendizaje, en eso de concebir al estudiante como centro, materia prima, del quehacer docente.

Este tipo de educación crea un modelo de amoldamiento del estudiante cuyo resultado ha de ser, si es competitivo o no, un producto para el mercado del empleo o el trabajo, con estándares de calidad medidos y categorizados, sin tener en cuenta que esa persona no es un objeto ni materia prima para lograr un producto, sino un sujeto con derechos, deberes, intereses, ideales, sueños, valores, aptitudes, preocupaciones, situaciones socioeconómicas, perteneciente a un grupo familiar diferente al de su vecino.

No se incluyen, por supuesto, en estos modelas de calidad, ciertos valores como la integridad, la honestidad, la verdad, el respeto propio y el respeto a los demás, el derecho a la crítica, porque esos valores no se venden en el mercado, ni se atiende a la subjetividad o individualidad o personalidad de cada estudiante porque eso no es pertinente ni medible.

Y para seguir con lo mismo, la capacidad de los colegios de mejorar en relación consigo mismos se medirá con los resultados que demuestren progreso consistente en el desempeño de sus estudiantes. Hay factores externos que dificultan el funcionamiento normal de los colegios, y que este plan de mejoramiento no contempla, por ejemplo, ¿Será que van a darse mejores resultados en colegios cuyos maestros están contratados bajo la modalidad de prestación de servicios? ¿Será posible que los mejores colegios no tengan que tener en cuenta sus condiciones físicas, sus condiciones económicas, las dificultades diarias de movilidad, alimentación y demás requisitos esenciales para que los estudiantes puedan dedicarse a aprender?

Hay una vieja teoría económica de liderazgo que se conoce como la estrategia de la zanahoria y el látigo. Se instala artificiosamente frente a un caballo, a una cierta distancia constante, una zanahoria que va a hacer que el caballo empiece a correr para alcanzarla. Por supuesto que el caballo no la va a alcanzar. Y para completar, cuando el caballo se cansa, se le anima con el látigo para que siga corriendo.

Con las debidas proporciones y el respeto que merecen los maestros, dice la Ministra de Educación, "este esfuerzo (del Día E) quedaría incompleto si no viniera acompañado de incentivos robustos que premien el esfuerzo de los docentes para acelerar la trayectoria de mejora en la calidad de sus respectivos colegios".

Gran zanahoria, continúa la Ministra, "el Ministerio de Educación ha anunciado un ambicioso programa de estímulos a la calidad: a partir de ahora, los docentes, directivos y personal administrativo de los colegios que alcancen las metas de mejora establecidas en el “Día E”, podrán recibir un incentivo económico equivalente a un salario adicional al año".

Supongamos que es una idea correcta. ¿Tiene el Ministerio de Educación el presupuesto para el funcionamiento de los colegios, para mejorar la infraestructura, para adecuar las aulas escolares y demás requisitos de infraestructura que requiere el proceso educativo? Si son tantas y tantas las quejas de colegios cuya infraestructura está al borde del colapso, y no se atienden, ¿cómo puede el Ministerio cumplir con el incentivo de un adicional salario anual? Uno no debe prometer lo que no puede cumplir.

Edmundo Herrera Flórez
Máster en Ciencias Sociales de la Universidad de Azusa, California

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