Desde niña vive con una rara condición ósea que le ha causado fracturas, cirugías y dolor. Sus huesos son tan frágiles que una caída puede terminar en el quirófano. Ha pasado por numerosos procedimientos, ha usado muletas desde joven y aprendió a convivir con un cuerpo que podía detenerla físicamente en cualquier momento.
Sin embargo, mientras su enfermedad le imponía pausas, su carrera avanzaba: fue alcaldesa de Barranquilla elegida por voto popular, ministra, gobernadora del Atlántico y ahora, desde el 7 de agosto de 2026, dirige el Ministerio de Transporte.

Noguera: huesos rígidos y frágiles como una tiza
Detrás de esa mujer que hoy se mueve por ministerios, aeropuertos, carreteras y puertos hay una condición física con la que nació y que durante décadas estuvo menos presente en las noticias que sus cargos.
También puede leer: Camilo Sánchez, el humorista que convirtió el matoneo por su Tourette en una máquina de hacer dinero
Elsa Noguera ha explicado que padece una enfermedad huérfana que afecta la formación de sus huesos: son, según su propia descripción, “muy calcificados”, rígidos “como una tiza” y están expuestos a roturas en cualquier momento.
La nueva Minstransporte calcula que afecta a una persona entre cada 5.000 y asegura que no existe una investigación profunda ni una cura. Esa condición explica su baja estatura, cercana a 1,40 metros, las fracturas que ha sufrido y las numerosas operaciones a las que se ha sometido.
La enfermedad no apareció cuando Noguera entró a la política. Ha estado en su historia desde mucho antes de que Alejandro Char la llevara a la Alcaldía de Barranquilla, de que Germán Vargas Lleras la escogiera como fórmula vicepresidencial o de que Juan Manuel Santos la nombrara ministra. Su cuerpo estaba ahí cuando aún no había poder que administrar, cada día de su vida desde la infancia.
También le puede interesar: Las veces que intentaron asesinar a Germán Vargas Lleras
Los primeros días de una enfermedad que nadie veía como destino
Elsa Noguera De la Espriella nació en Barranquilla el 30 de septiembre de 1973, hija de Vicente Noguera Carbonell, abogado y político que fue alcalde de la ciudad, y de Elsa de la Espriella. Creció en una familia de la dirigencia barranquillera, estudió en el Karl C. Parrish y luego en el Marymount, donde se graduó de bachiller en 1989.
En el colegio ya había aprendido a negociar con un cuerpo que no respondía como el de sus compañeras. Cuando la profesora de matemáticas la llamaba al tablero, llevaba una silla para poder subirse y escribir.
A los 12 años, llegó una fractura que cambió su relación con su propio cuerpo. Mientras se columpiaba con sus compañeras del Marymount, se fracturó por primera vez el fémur izquierdo. La operaron, pasó tres meses en silla de ruedas y necesitó casi un año de rehabilitación. Entonces sus padres recibieron la explicación que marcaría el resto de su vida: sus huesos eran extremadamente frágiles y tendría que aprender a cuidarse.
Desde aquella primera operación, las fracturas y los procedimientos ortopédicos se volvieron una constante. Han sido 17 intervenciones a lo largo de su vida.
La familia decidió no convertir la enfermedad en el centro de su educación. Noguera recuerda el dolor de los postoperatorios y a su madre diciéndole que todo pasaría. Sus dos hermanos crecieron con ella sin que en la casa se construyera una vida aparte alrededor de su condición.
Dicha crianza terminó siendo parte de su manera de enfrentar el mundo. Sus muletas, ha dicho durante años, nunca fueron un obstáculo, sino parte de la historia que la llevó hasta donde está.

Cuando quiso estudiar Economía en Bogotá, sus padres inicialmente se opusieron. Era 1990 y el asesinato de Luis Carlos Galán todavía pesaba sobre la percepción de seguridad de la capital. Noguera estudió durante dos años Ingeniería en la Universidad del Norte y después consiguió el permiso familiar para irse a la Pontificia Universidad Javeriana.
Durante quinto semestre se cayó por unas escaleras, se fracturó el fémur derecho y tuvo que ser operada. Durante la carrera pasó por tres cirugías y terminó utilizando muletas de manera permanente. Aun así, se graduó de economista en 1997, después de completar los diez semestres.
También puede leer en Las 2orillas: La barranquillera Elsa Noguera entró a reforzar a los miembros independientes de la junta de Davivienda
Los números, Char y el salto a la política en la vida de Noguera
La política apareció después de los números. En enero de 2006, entró al sector público como tesorera de la Gobernación del Atlántico; al año siguiente pasó por la Fiduciaria La Previsora y en enero de 2008 Alejandro Char la llevó a la Secretaría de Hacienda de Barranquilla.
Allí comenzó una relación profesional que marcaría buena parte de su trayectoria. Char y Noguera ya se conocían desde la universidad y él terminó convirtiéndola en una de las piezas centrales de su administración. Su trabajo en las finanzas distritales fue presentado como parte del saneamiento que sacó a Barranquilla de una situación fiscal crítica.
En 2010 apareció otro salto. Germán Vargas Lleras la escogió como fórmula vicepresidencial. Según el relato que Noguera hizo años después, se conocieron en una fiesta en el Country Club de Barranquilla, después de la Batalla de Flores. Vargas Lleras se acercó, se presentó y le propuso acompañarlo en la campaña. Ella pensó inicialmente que era una broma. No lo era.
También puede leer: El paseo por Barranquilla de la esposa de Marco Rubio mientras él y el Presidente hacían acuerdos de cooperación
Terminaron terceros en la elección presidencial y Noguera quedó instalada en el escenario nacional. Al año siguiente ganó la Alcaldía de Barranquilla y se convirtió en la primera mujer elegida popularmente para gobernar la ciudad.
Después vino el gobierno nacional. Juan Manuel Santos la nombró ministra de Vivienda en mayo de 2016. El cargo le exigió recorrer un país que ya conocía poco y que ahora debía transitar con sus muletas. En Mocoa, durante la emergencia provocada por la avalancha de 2017, caminó entre el barro y las botas pantaneras para supervisar la atención.

La pregunta que se había hecho antes de aceptar aquel ministerio era física y política al mismo tiempo: si sería capaz de recorrer el país en esas condiciones. La respuesta fue positiva como en cada reto que la política y su camino laboral le pusieron a su condición física y su cuerpo.
Las pausas fueron quirúrgicas, no políticas
En 2019, volvió a ocurrir. Dos semanas antes de las elecciones a la Gobernación del Atlántico, Noguera sufrió una nueva fractura cuando uno de los clavos que llevaba en el fémur izquierdo le generó una lesión. Hizo campaña con bastón y ganó la elección.
Entre 2020 y 2023 gobernó el departamento, con un plan de desarrollo de $7 billones y una agenda que incluyó infraestructura, educación, salud, agua potable, vivienda y desarrollo económico. Durante la pandemia, su administración garantizó tres semestres de matrícula gratuita a 24.000 estudiantes de pregrado de la Universidad del Atlántico y entregó 19.500 chips de internet.
La paradoja es que mientras su cuerpo obligaba a detenerse, su carrera avanzaba. Las pausas fueron quirúrgicas, no políticas. Las muletas estuvieron en las fotografías de sus campañas, pero no en las decisiones que tomó.
En 2026, cuando volvió al gobierno nacional de la mano de Abelardo De la Espriella, la enfermedad dejó de ser un detalle biográfico y Noguera volvió a ser noticia más allá de su condición física. Ya no necesitaba explicar por qué caminaba con muletas para justificar su carrera: llevaba detrás una alcaldía, un ministerio y una gobernación.
Ahora ocupa una cartera que exige desplazamientos, recorridos de obras, visitas a puertos, aeropuertos y carreteras. Desde que asumió ha puesto en marcha una gerencia para hacer seguimiento a proyectos estratégicos, prepara un nuevo Código Nacional de Tránsito, revisa las fotomultas y suspendió la entrada en operación de los CALE, que podían elevar el costo de una licencia de unos $1,4 millones a $2,2 millones.
Así como sus huesos son frágiles, su voluntad y su carácter son de hierro. En 2012, se convirtió en la primera mujer alcaldesa elegida por voto popular en Barranquilla. Dos años antes, había sido fórmula vicepresidencia de Germán Vargas Lleras. Hoy, más de década y media después, llega a MinTransporte como una de las piezas clave del gobierno de Abelardo De la Espriella: Su enfermedad siempre estuvo ahí como testigo de tu tesón y de su éxito.
También le puede interesar: El nuevo requisito para sacar licencias de conducción que bloqueó la ministra Elsa Noguera
Anuncios.


