Un cineasta, una artista y un lingüista en la Primera Línea contra el Esmad en Portal Américas

Son la muralla para contener el ataque de la policía, Mauricio Cárdenas estuvo con ellos en el gran foco de resistencia en el sur de Bogotá

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mayo 21, 2021
Un cineasta, una artista y un lingüista en la Primera Línea contra el Esmad en Portal Américas
Foto: Mauricio Cárdenas.
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Son las siete de la noche del 19 de mayo, el día número 21 del paro nacional. Esteban, José y Catalina forman parte de la Primera línea, listos a apoyar, igual que los 40 compañeros de los Escudos Azules, la manifestación en el Portal Américas, convertido en lugar de encuentro en el sur de Bogotá. Esta noche son al menos 2000 personas las que están reunidas.

Visten de negro. Buscan confundirse en la noche para cuando el Esmad empiece a atacarlos. Se protegen con un casco de patinador y gafas de seguridad transparentes. Cubren el rostro con pañoletas. Se protegen también de los señalamientos. Algunos muchachos han sido amenazados. Cincuenta manifestantes han muerto en las marchas, 650 han resultado heridos, se han reportado 524 desaparecidos y 21 mujeres han denunciado violencia sexual por parte de la policía. La Fiscalía desconoce estos datos y reconoce solo quince muertes en las protestas y 145 investigaciones por abuso de fuerza policial en marcha.

Esteban tiene 26 años, es cineasta de la Universidad Nacional y Catalina, de la misma edad, estudia artes. Y José, el más hablador, es lingüista de la Universidad Pedagógica, tiene 28. Como todos los Escudos Azules buscan generar cambios. Son universitarios, trabajadores de oficina, independientes, artistas, desempleados y profesionales jóvenes que vienen del Sur, de Chapinero y del Norte. En el grupo hay dos enfermeras y una doctora que acompañan las marchas para atender emergencias.

Muchos se conocieron, como ellos tres, a través de redes sociales. Los conectó la rabia y la indignación por el asesinato de Dilan Cruz con una bala disparada por el policía del Esmad Manuel Cubillos, el 22 de noviembre de 2019. El atropello criminal prendió el debate en internet y así nacieron los Escudos Azules. Un grupo en el que todos hablan, todos opinan y todos deciden. Acompañan y protegen de la desigual fuerza del Esmad, violenta y desmedida, con unos escudos improvisados y otros mal hechos de lata, madera, o plástico, mientras el grueso de los manifestantes puede huir del lugar sin recibir lesiones o muerte, de igual manera protegen al encapuchado que se enfrenta a piedra contra el Esmad.

Los Escudos Azules que protegen a los manifestantes de la fuerza represiva del Esmad nacieron como respuesta a la indignación que causó el asesinato de Dilan Cruz a manos del policía Manuel Cubillos. Foto: Leonel Cordero

Son las 8 de la noche. Frente al Portal Américas, invadiendo los carriles sur y norte siguen cantando arengas contra el gobierno las mismas dos mil personas. El piso tiembla cada vez que saltan. Hay fogatas. Hay hasta juegos pirotécnicos, como si fuese una celebración en medio de la gran crisis social. Todos cantan contra la policía, contra Duque y contra Uribe. Hasta ese momento la noche estaba en paz.

Los Escudos Azules, dispersos dentro de la manifestación cumplen tareas como un relojito. Los de primera línea revisan que el equipamiento de los jóvenes que van a contener el Esmad esté completo: casco, gafas y máscara antigases. Otros reparten tapabocas. Otros se encargan de transmitir en vivo para las redes aquello que ocurre. Otros hacen la tarea de derechos humanos y de estar pendientes de la defensa en caso de capturas. Otros están listos a sacar a los manifestantes asustados, aturdidos o lesionados.

Alrededor de 2000 personas se congregaron de manera pacífica frente al Portal de las Américas que hoy llaman Portal Resistencia. Todo se dañó cuando apareció el Esmad. Foto: Mauricio Cárdenas.

Esteban, el cineasta, explica que los jóvenes de la primera línea, no tienen entrenamiento ni conocimientos tácticos en defensa. Se paran con los escudos por la motivación y el orgullo de defender a miles de personas.

Desmienten al ministro de Defensa Diego Molano quien dice que son financiados por grupos terroristas y guerrilleros. Funcionan, según lo cuentan, con donaciones en especie y en efectivo que les llegan a una cuenta ligada con un número celular. Con el dinero compran medicamentos, elementos de protección y ayudan a quienes resulten heridos en las manifestaciones.

Detrás de las acciones temerarias de estos jóvenes hay convicción, argumentación política y firmeza. Hablan de desgobierno. Hablan de las caídas reformas tributaria y a la salud. Hablan de política. Hablan del Comité nacional del paro y de los frustrados diálogos, que no los representan. Hablan de ver a Duque renunciado y unas elecciones anticipadas; de la reforma a la policía y su separación del Ministerio de la Defensa. Sin Esmad hay tranquilidad, ideas, entusiasmo.

9:15 de la noche. Y preciso, aparecen los uniformados.  Un escuadrón de treinta por la esquina nororiental, diagonal al portal. Esperan sentados en una baranda, como  espectadores. Hay tanquetas apostadas a la distancia. Dentro del Portal, que está cerrado desde las 3 de la tarde, hay otra tanqueta y otro convoy de policías. Tal vez treinta más. Detrás del portal, lejos de la manifestación, veinte esperan al lado de treinta motos parqueadas en fila.

A lo lejos se ven dos grupos de jóvenes. No portan casco ni gafas ni máscaras antigases. Están encapuchados. Rompen ladrillos contra el suelo y arman pequeñas montañas de piedras.

Los manifestantes se percatan de la presencia del Esmad y los cánticos ofensivos hacia los uniformados que parecen escondidos en aquella esquina oscura se escuchan claros como una solo voz que les dice asesinos y violadores.

9:35 de la noche. Vuelan las primeras piedras hacia el convoy policial. Es casi siempre la misma hora en la que los ataques empiezan. Los escudos, apostados en las vías que los manifestantes ocupan se forman de lado a lado.

El primer disparo de la policía con gases lacrimógenos hace que el grueso de la manifestación se disperse y corra hacia el sur. Los dos mil manifestantes pacíficos huyen de los gases y de la refriega. Solo quedan unos 300 que tiran piedra contra el Esmad y sus defensores: los Primera línea. Los policías que están escondidos dentro del portal también salen con su tanqueta desde donde empiezan a disparar gases y aturdidoras. En pocos minutos lo que parecía fiesta se convierte en un campo de batalla. Esas son las imágenes que empiezan a rodar en redes.

El ataque del Esmad con gases lacrimógenos, bombas aturdidoras y chorros de agua empezó a las 9:30 de la noche y se mantuvo por más de cuatro horas.

Un grupo de señoras que se hacen llamar ‘Mamás primera línea’ también se cuadran junto a los jóvenes escuderos. Están allí para evitar el ataque del Esmad con un llamado silencioso al respeto. Pero no es así. El grupo de señoras, que se identifican con escudos simbólicos que no son de protección en los que con letras grandes se lee a la distancia ‘Mamás 1A  línea’, recibió el impacto de las bombas aturdidoras. El video, el rechazo y la indignación contra los policías se volvió viral.

Los choques terminaron a la una de la madrugada. Resultaron treinta heridos.  También hubo capturas. Los últimos en irse, protegidos entre ellos mismos, fueron las primeras líneas. Se preparan para la marcha del día siguiente.  Insistirán. Lo suyo es buscar a como dé lugar los cambios que Colombia necesita.

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