Todas las historias, todas las miradas, desde todos los rincones
Fernando Londoño Hoyos

Fernando Londoño Hoyos

Abogado y economista de la Universidad Javeriana. Más de treinta años profesor universitario en Colombia y en el exterior. Dieciocho años secretario de la Federación Latinoamericana de Bancos. Ministro de Interior y de Justicia del presidente Álvaro Uribe Vélez. Dirige “La hora de la verdad”. Columnista de varios periódicos hace más de 35 años.

Cuéntenos, General Naranjo

“Antes de que tome posesión de la Vicepresidencia de la República, cuéntenos ciertas cosas que los colombianos tenemos derecho a saber”

La guerra que se acabó

Por un tortuoso sendero se llega a la paz, para ponerle fin a la guerra que nunca existió

Y llegaron los impuestos

El ministro Cárdenas la emprendió contra la clase media, siempre tan indefensa, siempre tan sumisa, siempre tan callada para sufrir y esperar. De los pobres, que ni se hable

El reino de la farsa

Santos usa el “Nuevo Acuerdo” con las Farc para encubrir las peladuras que esconde debajo de la enjalma y para distraer la audiencia

Chávez, dieciocho años

La herencia maldita de Chávez, la conoce el mundo. Hace más de tres lustros empezó esta tragedia. ¡Y saber que nos quieren repetir la dosis!

Los del nunca… y la Comisión de Seguimiento

Al Presidente Santos le damos la sorpresa de aceptar el rótulo que nos pone, pero a nosotros, los del nunca, esta desconocida faceta del golpe de Estado no nos deja indiferentes

Fidel

Entre el asesinato de Gaitán y la paz con Timochenko hay un hilo conductor evidente. Es Castro, el que acaba de morir

La Policía Secreta

Santos organizó su corte fatídica, con el general Naranjo y con el almirante Echandía. Son los personajes claves del Régimen. Lo dice el autor de estas líneas

Inamovibles

Dieciocho temas que no pueden ser motivo de discusión y cuánto menos de aprobación con las Farc

Ganamos

En esa gesta para siempre memorable, el 83 % de los colombianos dijo que detesta el Acuerdo Final por el que le preguntaron en el plebiscito