¡Independicémonos...!
Para vivir con plena independencia, debemos renunciar a todo aquello que nos ata: los odios enconados
Para vivir con plena independencia, debemos renunciar a todo aquello que nos ata: los odios enconados
Cuando la guerrilla recurrió al narcotráfico, cuando rompió los vasos comunicantes con el “pueblo” del que dice ser ejército, se condenó al fracaso
Lo primero, atender los territorios y las víctimas que más han padecido la guerra, llegar a ellos con bienes públicos y la restitución de los derechos que violó el conflicto
No sé si subyace a su conmovedor discurso —escrito con esa lucidez especial que adquieren quienes aceptan, procesan y superan el dolor— la gana de ser canciller, negociadora o candidata
¿Vale la pena oponernos a la paz con palomas o conejos? ¿Tiene sentido compartir el estado de odio personal con un vacío nacional de paz deforme y maleable?
Qué pena con las loras, de verdad, las verdecitas de pico curvo. (“¿Lorita, quiere cacao? Sí, pero no sobrao”). Ellas no tienen la culpa de hablar como grabadoras averiadas, ni…