Opinión

Si de verdad les gusta la música ¡compren los discos!

Dense el gusto de entrar a unas adicciones más caras y a la vez más satisfactoria que podemos tener en tiempos tan infames: ponerle rostro a la música que les gusta

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abril 08, 2021
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Si de verdad les gusta la música ¡compren los discos!
Lo destapo y me descubro como lo que soy: un fetichista. Está la carátula ¡hay artes tan hermosos!

El vinilo regresó para quedarse. ¡Qué felicidad! Tengo un proveedor, un dealer. Los manes se llaman La Academia del Vinilo. Lo tienen todo, putamente todo. Para lo único que me sirve Instagram es para estar pendientes de sus publicaciones. Al principio pensé en ir comprando acetatos de manera mesurada. Solo los discos que significaron algo en mi vida. London Calling, Animals, Master of Puppets, Kind of Blue, Violator, Some Girls. Cinco años después de descubrir el cuento me he desbordado y ya mi adicción me acorrala, me arruina. La culpa me persigue, fui criado por sacerdotes así que cada vez que llega el muchacho de la cicla con cosas que solo compro por antojado, como El arte de la Fuga de Bach, interpretado por Glenn Gould, me siento morir pagando 130.000 pesos por algo que otro mortal más civilizado puede conseguir gratis en Spotify. La pena se me va cuando me quedo a solas con el disco, entonces lo destapo y pienso en toda esa gente que compra pantalones Levy’s de 500.000 pesos y se me pasa. Después de la culpa aparece el disco. Lo destapo y me descubro como lo que soy: un fetichista. Está la carátula ¡hay artes tan hermosos! El ¡Qué viva la música! De Ray Barreto, es un puto cuadro y ni hablar de cualquiera de los discos de Gorillaz o de las sorpresas que uno se puede encontrar en una de las nuevas reediciones de The Wall. Entonces nada como despertar un vino y hundirse en ese placer culposo que es sentirse como un miserable burgués.

La colección se me ha agrandado. Hay momentos en los que maldigo la pandemia. Ya mis amigos no pueden venir a hurgar la colección, a sorprenderse con algo de Gun’s Roses que sus papás les compró vía Círculo de Lectores cuando eran niños. Ya no se dejan mecer por Marvin Gaye ni se toman un tequila de más al escuchar La Juma de ayer de Henry Fiol. Todas las fiestas parecen un recuerdo difuso, las ruinas de tiempos mejores. Y me quedan los discos. Sin embargo, no es lo mismo tener discos si no se pueden disfrutar con gente al lado. No es una colección desmesurada ni pretendo ser un Jaime Andrés Monsalve, el más avezado y culto de los coleccionistas colombianos. Como diría Romeo Santos eso ya no es amor, es obsesión. Hay que tener la voluntad y las ganas de desnaturalizar un apartamento. Los discos, cuando son más de dos mil, ya se ven feos, una cosa rara, una manía de acumulador. No, es solo quedarme con los que más me importen. Si son nuevos mejor.

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Los Rolling Stones y Pink Floyd siguen siendo imprescindibles sesenta años después de su creación. Es que escribieron obras conceptuales que convirtieron en discos

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Ahora parece que nada importa. Hace unos años le di el beneficio de la duda a esta generación. Me parecían diferentes, con ganas de cambiar este mierdero. Luego cubrí la campaña de Duque en el 2018 y vi que la mayoría eran centennials que estrenaban cédula en votación. Entendí por qué el reguetón es la música del momento. No hay mayor interés en profundizar nada y de los cantantes lo mejor es desglosar canciones sueltas. Es más importante el Instagram o el TikTok de Maluma que su último disco. La música es lo de menos. Los discos son como los libros, se necesita un esfuerzo para entenderlos, para apropiarse de ellos. Por eso Los Rolling Stones y Pink Floyd siguen siendo imprescindibles sesenta años después de su creación. Es que escribieron obras conceptuales que convirtieron en discos. Cuando Maluma se ponga viejo y feo lo reemplazará otro con su cara, que tenga la voz parecida. Me imagino que en un futuro cercano será muy fácil clonar. Habrá aplicaciones para que los jovencitos fabriquen a su gusto el ídolo que quieran idolatrar. Ellos mismos, desde su celular, compondrán sus propias canciones. El Autotune se perfeccionará tanto que todos tendrán la potencia de Robert Plant.

Si de verdad se emociona mucho con la música, así sea con la música de hoy, dense el gusto, por favor, de entrar a unas adicciones más caras y a la vez más satisfactoria que podemos tener en tiempos tan infames: ponerle rostro a la música que les gusta.

Adenda: El lugar ideal para conseguir los discos es la cuenta de Instagram @laacademiadelvinilo, está el catálogo completo y en una semana pueden tener -en contraentrega- los vinilos más hermosos de la música

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