Opinión

Democracia enferma y mentirosa

Cuando se desvanecen las democracias van cabizbajas, rezanderas, discurseras, legisladoras, derrochadoras, publicitarias, serviles ante los más grandes… y por ahí vamos

Por:
abril 08, 2021
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Democracia enferma y mentirosa
La democracia colombiana no parece terminal, pero exhibe toda la sintomatología.

No hay memoria de una democracia que muera de muerte súbita, de muerte sorprendente. Las que ya fueron veladas, las que están sepultadas, aquellas que todavía incluso se lloran por deudos y desterrados, siempre enfermaron con progresividad crónica, desfallecieron sin anticuerpo eficaz, ingiriendo ríos de falsos remedios recetados por aprendices, charlatanes o envenenadores de oficio.

Las actas de defunción de las democracias bajo tierra son escuetas y simplemente predecibles. Dan testimonio de que sucumbieron de cinismo, de desigualdad, de privilegios concentrados; las desfiguró la violencia, la inequidad, el descaro de gobiernos mensajeros a sueldo de pequeños grupos.

Mediante dosis suministradas directo a la sangre fue intoxicándolas la corrupción, la gula de los impuestos y sus recaudadores, las leyes como enjambres, hambre, la desconfianza de quienes eligen, la mediocridad ofensiva de los elegidos, los discursos vanos, el constante fracaso, los burócratas excesivos, las mordazas, las censuras, los sellos y juramentos de montón, tantos poderes sucios, esa práctica aprendida de venderse al mejor postor o al peor impostor.

Consta que antes de fallecer, las democracias contagiadas invariablemente esconden la enfermedad que las consume, por lo que acostumbran designar gobernantes insolentes e indolentes bajo el encargo temporal de convencer que gozan de buena salud y color; sin excepción, aquellos gobernantes que compran y subastan el derecho de mandar en una democracia deteriorada, distraen, tiran humos, asesinan la esperanza, afirman con ímpetu que son otras las contagiadas, claro está, en fronteras ajenas o mapas lejanos.

Mientras van dejando huella de ácido en la tierra, las democracias moribundas no se ocupan por lo menos de espantar buitres merodeadores; ya no tienen aguante y a fin de cuentas durante el prolongado padecimiento se han consagrado a convocar festines de amigos para que se repartan trozos de ella, retazos de alma gastada, retazos que son dinero, prebendas, cosas para conveniencia particular, favores, impunidades, clientelas, las sucias herencias políticas.

No se necesita demasiada agudeza para identificar cuándo es que una democracia se desvanece, para percibir sus síntomas y signos. Se observa fácil que van cabizbajas, rezanderas, discurseras, legisladoras, regaladoras, derrochadoras, publicitarias, autofágicas, serviles ante los más grandes, ágiles en repartir honores y diplomas.

Por el contrario, hacia el interior de ellas mismas se manifiestan insensibles, autoritarias, improvisadoras. Se comportan sistemáticamente como cualquier virus letal: devoran lo que resta sano, contaminan, tragan vida de otros a la vez que multiplican instante a instante sus lacras.

______________________________________________________________________________

Los gobiernos y su grupo de favorecidos en una democracia enferma deliberadamente aprietan el acelerador a fondo al despeñadero

_________________________________________________________________________

Visto en el microscopio, un ciudadano se aprecia cosa minúscula, una célula carcomida por el germen, por todos los agentes naranja de una democracia enferma, por sus burócratas y beneficiarios. O se funde en el mismo virus cuando permanece estático, si no se levanta para actuar en función de que aquella enferma no expire ni lo trague.

En alguna parte está escrito que “el problema es que los que tienen la solución son el problema”, así que los gobiernos y su grupo de favorecidos en una democracia enferma deliberadamente aprietan el acelerador a fondo al despeñadero. La democracia colombiana no parece terminal, pero exhibe toda la sintomatología.

 

-.
0
500
Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
De Haití a Cuba al Chocó

De Haití a Cuba al Chocó

¡¡Maricas, negros, santos, buenos y malos!!

¡¡Maricas, negros, santos, buenos y malos!!

¡¡Antiduquista, Antiuribista, No Terrorista!!

¡¡Antiduquista, Antiuribista, No Terrorista!!

¡¡Relevo en la presidencia: María Fernanda Cabal o Peñalosa izquierdista!!

¡¡Relevo en la presidencia: María Fernanda Cabal o Peñalosa izquierdista!!

¡¡Esto no se va a desinflar!!

¡¡Esto no se va a desinflar!!

¿Al Gobierno le crece la nariz?

¿Al Gobierno le crece la nariz?

Urgente: buscando gobierno, ¿dónde está el piloto?

Urgente: buscando gobierno, ¿dónde está el piloto?

¡¡Ni un minuto de silencio!!

¡¡Ni un minuto de silencio!!