Rock al Parque, del ruido a la grandeza

El festival ayudó a que el rock, que inicialmente se confinaba a bares y pequeños espacios, saltara a lo más alto del trono musical

Por: Helder Zambrano Moreno
Agosto 16, 2018
Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las2Orillas.
Rock al Parque, del ruido a la grandeza
Foto: JSantacruz / Idartes

Rock al Parque es sin duda el festival musical más importante de Colombia. En él se conjugan ritmos sonoros y culturas urbanas tan diversas, que no es desmedido compararlo con una verdadera jungla en medio del asfalto.

Quien haya asistido a alguna de sus ediciones puede dar fe de la convivencia extrema que se siente en alguno de los escenarios designados para presentar bandas locales, nacionales e internacionales. Aunque en la actualidad el festival ya hace parte del paquete cultural que distrito organiza cada año no siempre fue así, y en sus inicios eran más los problemas que los aciertos a la hora de organizarlo.

Inicialmente fue una idea que se gestó en 1995 por parte de Mario Duarte (cantante de La Derecha), Julio Correal (empresario musical y quien le dio el reconocido nombre) y Berta Quintero (subdirectora de fomento del Instituto Distrital de Cultura y Turismo en 1995).

Ellos habían recogido evidencias del poco apoyo que tenían los eventos juveniles a comienzos de los 90, época donde la mayoría de muchachos se refugiaba con su música en pequeños bares y toques clandestinos, evidenciando el desahogo al conflicto social y político que atravesaba la capital en esos años.

“Es unas ganas de hacer las cosas, no importa como salgan. Son poetas de una guitarra que no está afinada” Ramiro Meneses

La primera edición se llevó a cabo entre el 26 y 29 de mayo de 1995, apelando más a las ganas que a la experiencia, ya que esa idea era totalmente nueva en Bogotá. Para ese festival se dispusieron las instalaciones del Estadio Olaya Herrera del sur de la capital, la Media Torta, el Parque Simón Bolívar y la Plaza de Toros; 43 bandas nacionales y dos internacionales hicieron rugir a más de 85 mil personas en esos cuatro escenarios, entre las que se destacaron: Aterciopelados, 1280 almas, La derecha, Sangre picha, Morfonia, Seguridad Social (España) y Fobia (México). Esta edición fue la única que ha cobrado por una entrada, esto para el concierto de cierre en la plaza de toros.

“Deja ya la pereza, mira que me tienes tensa, mi piel es pura tibieza, eche pues ya pa´la pieza…”: Aterciopelados.

Entre 1996 y 1997 se siguieron sumando agrupaciones nacionales al naciente festival de Rock al Parque, cada vez más se cuidaba que la producción y el sonido fueran mejores; además, para la edición de 1997, se inició con la convocatoria de bandas distritales y se incluyó al festival dentro del programa Cultura Ciudadana de la Alcaldía Mayor. Ya se iba estableciendo la idea de generar espacios de diversión para los jóvenes entre 15 y 30 años.

“Se largan todos de mi casa, la cenicienta va a dormir. Aquí se terminó esta fiesta y nadie la pudo seducir…” Ciegossordomudos

En 1998, para la cuarta edición, la alcaldía del entonces entrante Enrique Peñalosa decidió que el festival ofendía a algunas personas mayores y por tal razón no dio el aval para prestar las instalaciones y logística que este evento requerían. Rock al Parque se terminaría a escasos años de haber comenzado, dejando así a la juventud capitalina sumida en el desconcierto.

Los jóvenes bogotanos, algunos medios de comunicación y los organizadores del evento se movilizaron para cuidar el patrimonio musical que se estaba gestando con Rock al Parque. Recogieron miles de firmas para que el distrito diera continuidad al programa y así estos espacios de esparcimiento no se acabaran.

Jóvenes sin distingo de afinidad política, musical o étnica se habían pronunciado en masa para exigir el derecho a la libre expresión que veían burlado con la censura del festival;  fue por eso, que el Concejo de la ciudad declaró a Rock al Parque como patrimonio cultural de Bogotá, o sea que sin importar el partido político de la administración en curso, esta debía apoyar el festival como proyecto de estado y no solo como proyecto de gobierno.

“Tienen armas y poder, nos quieren aniquilar…”: La pestilencia                           

1999 recibió al Rock al Parque con un poder internacional nunca visto en un festival musical gratuito en Colombia, con la presencia de bandas como Guillotina (México), Del Doctor Cerebro (México), Illya Kuryaki And The Valderramas (Argentina), Eminence (Brasil), Control Machete (México), Café Tacuba (México), Molotov (México), Sal Y Mileto (Ecuador), Guillotina (México) y Julieta Venegas (México). Alrededor de 250 mil personas asistieron a este evento, que ha sido considerado por muchos como el mejor festival por la entrega en el escenario de las bandas y la calidad de la producción y sonido.

“Hoy no quiero hablar, tengo ganas de gritar, y a la gente despertar o besar de una vez, concertado bailar tantas auras para recordar…” Ultrágeno

El siglo XXI comenzó con la expectativa de lo que traería este gran evento; con una organización ya establecida prosiguió sin aparentes puntos que interfieran el desarrollo normal del festival, en 2004, para sus primeros 10 años, se contó con dos escenarios alternos que mezclaban lo mejor de la diversidad musical que ya comenzaba a asentarse entre la mente de los asistentes. Más de un millón quinientas mil personas disfrutaron la primera década de Rock al Parque.

“No puedo creer que seas impermeable al ritmo, podría asegurar que te esfuerzas en no bailar…” Estados Alterados

En 2005, sabiendo que en anteriores ediciones el artista que abría el espectáculo solamente congregaba a mil o dos mil personas para su presentación, los organizadores decidieron abrir por lo alto; Kraken y la orquesta filarmónica de Bogotá ofrecieron un espectáculo inolvidable a la una de la tarde del primer día, más de 40 mil personas pudieron observar esta fusión perfecta entre el rock y la música clásica.

“Por mucho que yo quiera ir a Nueva York, por mucho que mi casa esté más cerca, más lejos, por mucho que me guste el rock and roll, no puedo, no puedo dejarte…Ay que dolor…” La Derecha

Siempre había sido una constante para los asistentes a Rock al Parque, que las nubes de Bogotá estén negras durante los tres días de rock, pero para la edición número 13 en 2007, la lluvia y el granizo fueron protagonistas inesperados, la granizada que cayó sobre el parque simón bolívar para el primer día del festival fue apocalíptica y sin precedentes en los últimos 45 años; por tal razón y por única vez en su historia, la organización decidió cancelar esa fecha, reprogramándola al siguiente fin de semana. Debido a que el cronograma de lluvias en la capital llegaba con más furia justamente para la época de rock al parque, se toma una decisión más radical, cambiar desde la edición de 2009, la fecha del festival para que la afectación del invierno no sea catastrófica.

“Yo tampoco, maté a Galán, yo estaba en Soacha, pero comiendo una almojábana…” Odio a Botero

El festival cumplió sus 20 años en el 2014, batiendo también récord en asistencia. En esa ocasión llegaron al Simón Bolívar alrededor de cuatrocientas mil personas durante el fin de semana, movidos entre otras cosas por el impecable cartel encabezado por Anthrax, Aterciopelados, Molotov, The Casualties, ChocQuib Town, Exodus, y La pestilencia. Con la llegada al segundo piso, el Rock al Parque le apostaba, además de lo musical, a la generación de conciencia ambiental con la inclusión del Eco Carpa Distrito rock donde se impulsaban proyectos artísticos en los que se resaltaban ideas sostenibles. La generación de una cultura complementaria que vincule a los jóvenes en otros aspectos más allá de la música se establecía como bandera fundamental del festival.

“No vivas para ser, por temor, la presa de otros sueños. Se vive una vez para ser eternamente libre…” Kraken

La última edición de Rock al Parque se llevó a cabo el 1, 2, y 3 de julio, siendo respuesta fiel a la diversidad e inclusión promulgadas desde su creación; esta vez se presentaron ritmos representados en agrupaciones como los Rolling Ruanas, Mon Laferte, Obituary, Draco Rosa, 2 Minutos y Lamb of God.

Rock al Parque ha evidenciado el largo trayecto recorrido para ganar espacios de inclusión en la escena del rock colombiano, apelando a la música como ente de encuentro para los jóvenes y demostrar que es la mejor manera de encontrarnos unos con otros y aceptar que no somos iguales, pero que podemos compartir espacios, respetar estilos y pasar momentos de extrema convivencia.

“El rock ya está acá en el parque, bellos seres a conectarse, entre hermanos compenetrarse, una alegre canción cantarte, en el verde regocijarse…” Aterciopelados

El rock, que inicialmente se practicaba en Bogotá en bares a los cuales les cabían 15 o 20 personas, saltó gracias a la dedicación de algunas personas emprendedoras, del anonimato y exclusión social absolutas, a lo más alto del trono musical. Hoy en día Rock al Parque es ejemplo en el mundo y por eso debe continuar así, dedicado más a apoyar a los artistas alternativos locales, que empecinado en traer artistas mainstreams.

Si encuentras un error de sintaxis, redacción u ortográfico en el artículo, selecciónalo y presiona Shift + Enter o haz clic acá para informarnos. ¡Muchas gracias!

Publicidad
0
286

Si encuentras un error de sintaxis, redacción u ortográfico en el artículo, selecciónalo y presiona Shift + Enter o haz clic acá para informarnos. ¡Muchas gracias!

Los comentarios son realizados por los usuarios del portal y no representan la opinión ni el pensamiento de Las2Orillas.CO
Lo invitamos a leer y a debatir de forma respetuosa.
-
comments powered by Disqus
Nota Ciudadana
Rock al Parque: ¿extrema convivencia?

Rock al Parque: ¿extrema convivencia?

¿Por qué le quieren echar piedras a Rock al Parque?

¿Por qué le quieren echar piedras a Rock al Parque?

Nota Ciudadana
Más allá del (Pussy) Riot de Rock al Parque

Más allá del (Pussy) Riot de Rock al Parque

Nota Ciudadana
Catedral: picando el cielo veinte años después

Catedral: picando el cielo veinte años después