Derrotemos a los corruptos este 26 de agosto

El desborde de comportamiento antiético y antijurídico hace necesario decir 7 veces sí en la consulta

Por: LUIS CARLOS URRUTIA
Agosto 16, 2018
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Derrotemos a los corruptos este 26 de agosto
Foto: Twitter @Registraduria

En la actualidad la corrupción es una de las principales problemáticas que azota a Colombia. Me pregunto si así como los colombianos sabemos de fútbol, realities y telenovelas, sabemos también qué es corrupción, cómo se pierde el dinero, quiénes se lo están robando y cuál es el daño que ocasiona la corrupción.

“El establecimiento patrocina la corrupción y la corrupción al establecimiento” y “la corrupción es tan chibchombiana como el agua panela o el atraco callejero” decían Santiago Moure y Martín de Francisco en su programa de parodia y sátira sobre parte de la realidad colombiana a finales de la década del 90, situación que en lo que respecta a la corrupción hoy sigue siendo igual o peor. Por eso la consulta anticorrupción.

Carajo, ¿será que cuando se repartió la corrupción en el mundo Colombia hizo trampa y se quedó con un pedazo grande?, ¿sería exagerado afirmar que la corrupción hace parte de la cultura e identidad del colombiano? Saquen sus conclusiones.

Por mi parte, me inclino a creer que la mayoría de la gente en Colombia no sospecha, sino que tiene la certeza de que aquí existe una práctica y unas manifestación corruptas, identificada en niños muriendo de hambre, ríos secos y desviados de su cauce, exención tributaria y flexibilización en normas ambientales a multinacionales, obras y calles sin terminar, exagerados sobre costos en algunas obras, puentes que se caen, venta injustificada de los activos de la nación, desvió de recursos públicos, baja calidad a materiales que usan para ejecutar obras públicas. Carrusel de contratación, de reintegro, de pagos de pensiones, cartel de tierras, de precios de papel higiénico, de azúcar. Publicidad engañosa, sobornos para ascensos, y hasta funcionarios públicos con títulos falsos. Estas perversas prácticas casi que literalmente hacen parte del menú que consumimos los colombianos en cuanto a corrupción. Y lo peor es que está espeluznante lista sigue, en la politiquería, el tráfico de influencias, malversación de fondos, mala utilización y manejo de las finanzas públicas,  fraude, soborno, e irregularidades en la alimentación escolar. ¡La lista es larga!

Todo este desborde de comportamiento antiético y antijurídico nubla el trabajo que debe realizar y que muchas veces a conciencia y de manera honesta realizan administradores públicos. Los males que trae consigo la corrupción administrativa deben preocuparnos a todos, pues se trata de un daño moral y económico al Estado. Algo que constituyen graves atentados contra la administración pública, afectando el desarrollo social, y con este, la vida digna de los habitantes del país.

La corrupción entendida como acción llevada a cabo por individuos que dentro de lo público distorsionan su investidura  y actúan a partir de sus intereses particulares poniéndolos por  encima de lo general, tergiversando lo que les manda hacer la ley,  actuando  en contra de las normas con tal de sacar ventajas. Lo que se lee en el nuevo informe de la Contraloría General de la República es que la corrupción en Colombia deja pérdidas al año por un valor de $14 billones de pesos.

Como ven, el detrimento patrimonial de la nación es mucho dinero. De ahí que esta perversa práctica no permita el crecimiento económico y la inversión social en el país.

La crisis social y la mala gestión administrativa, la ingobernabilidad son parte de las consecuencias. Pues la corrupción reduce la recaudación de los impuestos, afecta la calidad de los servicios que debe brindar el Estado, atenta contra el sistema normativo establecido, hace que desaparezcan importantes instituciones,  y estimula negativamente al ciudadano a que pague impuestos.

Lo más duro es que el sistema administrativo del país está montado para que supuestamente no se pierdan los recursos, pero, a pesar de la fiscalización y la lucha de las autoridades para contrarrestar la corrupción este mal va en aumento. Se perciben pocos resultados, pese a que desde el 2012  existe un Estatuto contra la corrupción y un programa presidencial dedicado a ello, y en el código penal estén contempladas penas para las personas corruptas no se ven los castigos  esperados por los colombianos. Por el contrario, todos vemos cómo se roban las instituciones y los corruptos se escapan, en muchos casos las sanciones penales y disciplinarias son nulas. Ni hablar de la escasa sanción social. Es por eso que las personas corruptas siguen gozando de muchos privilegios.

Si queremos que la corrupción no siga haciendo de las suyas en el país no votemos más por políticos corruptos y salgamos a votar este 26 de agosto de 2018 7 veces sí en la consulta anticorrupción.

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