Más de 450 millones de dólares generan al año los autores de Substack, una plataforma que están ganando terreno entre periodistas colombianos

Substack, plataforma para periodistas - La plataforma que se volvió el lugar preferido de columnistas para publicar y ganar dinero

Durante más de una década, abrir Twitter era casi un ritual para periodistas de todo el mundo. Allí se publicaban primicias, se libraban debates políticos, se encontraban fuentes y se construían audiencias.

Sin embargo, esa plaza pública digital comenzó a cambiar cuando, en 2022, Elon Musk compró Twitter por 44.000 millones de dólares, la rebautizó como X y transformó gradualmente el rumbo de la plataforma.

El cambio dio un nuevo giro en marzo de 2025, cuando xAI, la empresa de inteligencia artificial de Musk, anunció la adquisición de X en una operación que valoró la red social en 33.000 millones de dólares.

Mientras X se integraba cada vez más al ecosistema de la inteligencia artificial, otra plataforma aprovechaba el momento para consolidarse como el nuevo punto de encuentro de periodistas, escritores y analistas. No prometía videos virales ni tendencias de pocos segundos. Su apuesta era otra: crear comunidades de lectores dispuestos a pagar por información y análisis.

Del algoritmo de X a la comunidad de Substack

Substack fue el nombre elegido. Nació en 2017 de la mano de sus fundadores Chris Best, Jairaj Sethi y Hamish McKenzie como una plataforma para enviar boletines por correo electrónico. Con el tiempo dejó de ser únicamente un servicio de newsletters para incorporar publicaciones web, podcasts, videos, chats y una red social propia llamada Notes (similar a la función de Threads en Instagram), donde los autores pueden compartir textos cortos e interactuar con otros creadores

La diferencia frente a plataformas como Instagram, TikTok o X está en el modelo. Mientras esas redes compiten por el tiempo que los usuarios pasan frente a la pantalla, Substack busca que el lector dedique tiempo a un solo contenido. En lugar de depender de un algoritmo que decide qué publicación aparece primero, cada artículo llega directamente al correo electrónico de quienes se suscribieron.

Ese detalle cambia por completo la relación entre creador y audiencia. Por ejemplo, mientras que en TikTok se monetizan las reproducciones; en Substack se monetiza la confianza. El activo principal ya no son los millones de visualizaciones, sino una comunidad de lectores que decide pagar por acceder a determinados contenidos.

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Colombia también comienza a construir sus propias comunidades

Aunque el fenómeno todavía es más pequeño que en Estados Unidos, Colombia ya cuenta con periodistas y medios independientes que utilizan Substack como canal principal de publicación.

A este ecosistema se han sumado figuras del ámbito empresarial y de la política tradicional. Es el caso de Estrategia Emergente, la exitosa newsletter del consultor corporativo Alejandro Salazar centrada en competitividad y mercados, o la participación de Andrés Bilbao, cofundador de Rappi, quien analiza el desarrollo de las startups latinoamericanas.

En el plano político, resalta la incursión del exministro Andrés Felipe Arias, quien utiliza su publicación Arias Financial Academy como plataforma para difundir sus tesis económicas y opiniones sobre la coyuntura nacional. Asimismo, la crítica especializada ha encontrado un espacio clave en boletines como El Enemigo de Santiago Cembrano, enfocado en la cultura urbana y el rap, y el espacio de Talia Cu, dedicado al análisis de la industria de la moda local.

Otro espacio famoso es el de Cuatro de Julio, el boletín creado por Julio César Guzmán, periodista cultural con tres décadas de trayectoria en El Tiempo. Allí publica entrevistas, perfiles, crónicas y análisis sobre literatura, cine, arte y teatro.

También está El Boletín de La Liga, desarrollado por La Liga Contra el Silencio, alianza de periodistas independientes dirigida por Alejandro Gómez Dugand, que difunde investigaciones sobre corrupción, censura y asuntos de interés público en distintas regiones del país.

En el ámbito político aparece Sandra's Substack, de la politóloga e internacionalista Sandra Borda, donde publica análisis sobre política exterior, relaciones internacionales y coyuntura colombiana.

La plataforma también ha comenzado a atraer nuevas generaciones de comunicadores. Es el caso de María Paula Colmenares, periodista colombiana de 23 años radicada en Florencia (Italia), quien publica Instead of Doomscrolling, un boletín que aborda fenómenos sociales como la dependencia tecnológica y el impacto de las redes sociales.

Un modelo que recuerda a OnlyFans, pero para el periodismo

Aunque los contenidos son completamente distintos, el funcionamiento económico de Substack guarda similitudes con plataformas como OnlyFans.

En ambos casos, el creador establece el precio de la suscripción, publica contenido exclusivo y recibe el pago directamente de sus seguidores, mientras la plataforma cobra una comisión por intermediar la operación. Dicha comisión es del 10 %, además de los costos del procesador de pagos.

Cada autor decide qué parte de su contenido será gratuita y cuál quedará reservada para quienes paguen una suscripción mensual o anual. No existe un salario fijo ni un programa de monetización basado en reproducciones. Los ingresos dependen exclusivamente de la cantidad de lectores que estén dispuestos a respaldar económicamente el trabajo del periodista o creador.

La estrategia ha impulsado el crecimiento de la plataforma. En 2025, Substack anunció que superó los cinco millones de suscripciones pagas, que los autores generan en conjunto más de 450 millones de dólares anuales y que la compañía obtuvo 100 millones de dólares en una nueva ronda de financiación, alcanzando una valoración cercana a 1.100 millones de dólares.

Los periodistas que cambiaron la conversación

Ahora, es importante recordar que el nuevo modelo se hizo popular gracias a la migración de figuras consolidadas del periodismo estadounidense.

Nombres como Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008; Jim Acosta, ex corresponsal de CNN en la Casa Blanca; Mehdi Hasan, analista político; Jennifer Rubin, columnista política, y la periodista Taylor Lorenz encontraron en Substack un espacio para publicar sin depender de los cambios constantes en los algoritmos o de las decisiones editoriales de grandes medios.

Este éxodo de firmas de primer nivel no solo validó la credibilidad de la plataforma, sino que demostró la viabilidad de un modelo de negocio basado en la suscripción directa. Al eliminar los intermediarios corporativos, estos autores lograron monetizar audiencias altamente fidelizadas, transformando boletines de correo electrónico en lucrativas empresas mediáticas independientes que facturan millones de dólares al año.

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Un cambio que apenas comienza

Sin duda, la diferencia entre Estados Unidos y Colombia sigue siendo amplia. En el mercado gringo, varios periodistas llegaron a Substack después de décadas construyendo audiencias nacionales y lanzaron publicaciones con decenas de miles de suscriptores desde el primer día. Algunos boletines ya reúnen comunidades que superan el millón de lectores.

Aquí, el modelo todavía está en fase de crecimiento y las cifras de ganancias o suscriptores son inciertas. Las comunidades son más pequeñas y el principal reto consiste en convencer a una audiencia acostumbrada al contenido gratuito de pagar por periodismo especializado.

Sin embargo, el cambio ya es visible. Mientras las grandes redes sociales continúan apostando por algoritmos, videos cortos e inteligencia artificial, un número creciente de periodistas está trasladando su trabajo a un espacio donde el valor de una historia ya no se mide por la cantidad de clics, sino por el número de lectores que deciden apoyar directamente a quien la escribe.

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Por Christopher Ramirez

Periodista Apasionado por la literatura y la crónica urbana.