Los Gnecco y su última ambición: ser los patrones del vallenato

El gobernador Luis Monsalvo y su mamá Cielo Gnecco aprovecharon su poder para destinar $140 mil millones de regalías a un Centro Cultural para inmortalizarse

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enero 06, 2022
Los Gnecco y su última ambición: ser los patrones del vallenato

Para Cielo Gnecco la casa campestre en Las Marías a las afueras de Valledupar es la propiedad más preciada de la familia. No hay nada que disfrute más que amenizar sus fiestas privadas en su finca que convirtió en el centro político del clan. Por el enorme kiosko en el que ofrece pantagruélicos bufetes con los whiskies más finos han pasado Germán Vargas Lleras, Juan Fernando Cristo, el presidente Iván Duque y hasta el mismo exministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla. La matrona del clan es el alma de la fiesta y su hijo, Luis Alberto Monsalvo Gnecco, heredero de su capital político electoral y actual gobernador del Cesar, lo tiene presente.

En el 2019, Cielo Gnecco recibe a su comitiva: representante Erasmo Zuleta, exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla y el exdirector del DNP Luis Alberto Rodríguez

Monsalvo Gnecco junto a su mamá se ha encargado de mantener el poder familiar en el departamento. En el 2012, asumió por primera vez como gobernador y demostró que su apellido seguía pesando en la política local en la que han estado históricamente enfrentados a la familia Araújo. Desde el primer día de su mandato, Monsalvo comenzó a soñar con hacerle competencia al Parque de la Leyenda Vallenata, un lote de 23 hectáreas que había estado en manos de los Araújo, quienes tradicionalmente se encargaban de ultimar cada edición del Festival de la Leyenda Vallenata. En el 2004, los Araújo invitaron al presidente Álvaro Uribe para que inaugurara el parque que hacía homenaje a Consuelo Araújo Noguera, La Cacica asesinada en el 2001 por las Farc. Uribe dio un discurso magistral y los Araújo demostraron cómo barajaban la esfera política desde el folclor.

En el 2005, Samper y el presidente Uribe fueron los invitados estelares de los Araujo al Festival Vallenato (Foto: El Heraldo)

Ni por equivocación, el clan Gnecco se aparecía en el parque, al final de cada concierto en el recinto, mandaban a recoger a esos artistas que cantaban minutos antes en la plaza para que le hicieran un show privado a Cielo Gnecco y su comitiva. Su hermano, Lucas Gnecco, exgobernador del Cesar condenado por parapolítica, intentó imitar las fiestas de los Araújo en la tarima Francisco El Hombre en el popular barrio Primero de Mayo, que mandó a remodelar en el 2000 para hacer su propio evento: el Festival Músical Vallenata en Guitarras y Tambobandas, con una diferencia al parque, la entrada era gratis y sin aforo.  A los cantantes y agrupaciones musicales que asistieran les entregaban premios de 500 mil pesos y medallas de oro. Sin embargo, la gente prefería pagar para entrar al parque, Lucas Gnecco no pudo conquistar al pueblo y mucho menos a la clase dirigente. Desde el 2015, Monsalvo Gnecco siguió los pasos de tío. En pleno festival cuando los Araujo condecoran al tradicional Rey Vallenato en su parque, el clan Gnecco contrata a artistas de la talla de Carlos Vives y Silvestre Dangond para que se presenten en el estadio de béisbol de Valledupar. La entrada, por supuesto, es gratis.

El Parque de la Leyenda Vallenata se ha convertido en el centro de eventos más importante del Cesar. Detrás de él se encuentran los Araújo, una superpoderosa familia que ha sabido mezclar la política con el vallenato.

Luis Alberto Monsalvo Gnecco sueña con dejar un legado eterno para el departamento. No se irá de la gobernación sin construir un gigantesco árbol de mango que será un centro cultural del vallenato. En el 2014 el gobernador, quien desde el pasado 18 de agosto fue detenido por irregularidades en un contrato de alimentación escolar pero logró que le dieran detención domiciliaria en su casa en el barrio El Novalito, comenzó a estructurar el proyecto para construir lo que está seguro le quitará el monopolio de la cultura vallenata a la familia Araújo: una megaobra a la que la gobernación destinó $120.000 millones de pesos. Para su proyecto, Monsalvo Gnecco buscó a la firma española Grupo Idom para que hiciera los planos y estudios técnicos. Sus planes se truncaron cuando el gobierno no le envió los recursos para la obra y se quedó con todo sobre la mesa.

Su primera administración terminó el 31 de diciembre de 2015 sin poder terminar el centro vallenato. Sin embargo, logró volver a ser elegido gobernador en las elecciones pasadas después de un periodo en el que Franco Ovalle, de su misma casa política, le cuidó el puesto. Regresó el 1 de enero de 2020,  insistiendo en dejar un legado cultural al departamento y a pocos meses de su llegada puso la primera piedra que dio inició a la construcción que pasó a tener un valor de $138.817 millones, dinero que proviene de las regalías. El Cesar es el segundo departamento después de Caldas, con mayor cantidad de iniciativas aprobados por el Sistema General de Regalías que cuenta con $182.000 millones para inversión. El 80.7% de ese presupuesto que equivale a $147.000 millones serán dirigidos a un solo proyecto: el Centro de Eventos Históricos y Cultural de la Música Vallenata.

El centro cultural que está construyendo el gobernador Monsalvo Gnecco está inspirado en el mítico árbol de mango que adorna las calles de Valledupar. Una megaconstrucción que ha comprometido importantes recursos de regalías que recibe el departamento

A las arcas de las regalías del Centro Cultural de los Gnecco se suman los estudios de la obra que están desactualizados, pues fueron realizados en el 2014. Estos percances técnicos no han frenado la construcción que culminaría en 2022. Monsalvo Gnecco priorizó, en medio de la pandemia, la obra. En el proceso de contratación participaron 14 empresas, pero al final sólo hubo un oferente, la empresa A Construir SA de Barranquilla, de la que es representante legal Iván Alberto Jímenez y hace parte del grupo empresarial de los hermanos José Manuel 'Yuyo' y Christian Daes Abuchaibe, quien además es presidente de la Fundación Tecnoglass. Según una denuncia del senador Antonio Sanguino, GEICA SAS, que le estaría suministrando material a A Construir, opera en el predio El Consuelo, que es de la familia del gobernador.

El Centro Cultural no está pensado para ser un parque tradicional como el de Parque de la Leyenda, será una edificación extravagante, de 5 pisos al mejor estilo de un museo con restaurantes, locales comerciales, estudios de grabación y hasta un cuarto de famosos convertidos en estatuas de cera.   Desde el 2018, el parque de los Araujo pasó a ser propiedad de la Alcaldía de Valledupar, anteriormente la familia lo administraba por medio de su Fundación Festival de la Leyenda Vallenata, una entidad sin ánimo de lucro, pero después de 6 años de estudios, el Consejo de Estado ordenó a los Araujo devolver el Parque de la Leyenda al municipio. Un golpe bajo al poderío familiar que desde 1986 dominaban la esfera cultural, eran anfitriones de los eventos de la elite que atraía a la clase dirigente cachaca. A esto se sumó, el desprestigió que vivió la familia Araujo cuando el exsenador Álvaro Araujo Castro, hermano de la Conchi Araujo, quien además era en el momento canciller de Uribe, fue condenado por la Corte Suprema por sus nexos con Jorge 40. Luego el turno fue para el exgobernador Hernando ‘Nandito’ Molina Araujo, hijo de La Cacica, que fue condenado por vínculos con las Autodefensas Unidas de Colombia.

El exsenador Álvaro Araujo Castro condenado por parapolítica y su hermana Consuelo 'la Conchi' Araujo

Con los Araujo fuera del manejo directo del Parque de la Leyenda, el abandono a las instalaciones ha sido absoluto. Se evidencia la falta de mantenimiento a la plaza, sillas rotas, baños sucios, no hay luz y tampoco agua. Inclusive, la gobernación ha planteado no hacer más el legendario festival en el parque sino en municipios aledaños a Valledupar. Rodolfo Molina Araújo, hijo del primer matrimonio de La Cacica con el ganadero Hernando Molina Céspedes, presidente de la Fundación del Festival, se encarga con una junta directiva de 9 personas de la administración y financiación del evento que anualmente mueve más de 40 mil millones de pesos en un periodo de 4 días. Rodolfo Molina se ha ido contra los Gnecco, acusándolos de sacar del radar al parque por una pelea de egos.

Rodolfo Molina Araújo, hijo del primer matrimonio de La Cacica con el ganadero Hernando Molina Céspedes, es el presidente de la Fundación del Festival

El gobernador del Cesar escogió un lote de más de tres hectáreas en la antigua Zona de Carreteras, en el centro de Valledupar, para ubicar su centro cultural alejado del movimiento turístico y comercial del Río Guatapurí y, por ende, del Parque de la Leyenda. Para Monsalvo Gnecco los estadios, plazas y parques de las grandes ciudades a nivel mundial están en el centro y no en las afueras como lo está el Parque de la Leyenda. Para argumentar el uso de regalías en legado familiar, Monsalvo se respalda con los programas bandera de su gobierno plagados de construcciones. “No quedará un solo rincón del Cesar sin inversión”, advirtió Monsalvo el día de su posesión. En cada pueblo prometió que ningún niño cesarense se quedaría sin ir a la escuela y destinó $180.000 millones únicamente a la construcción de escuelas a lo largo y ancho del departamento. Monsalvo Gnecco destinó, además, $100.000 millones de pesos para llevar agua potable a los municipios, un presupuesto que es superado por el del Centro Cultural.

Con el Parque de la Leyenda en desgracia y con Luis Alberto Monsalvo en el poder, los Gnecco planean la mejor revancha para saldar su deuda con el folclor. Hace 50 años, el clan arribó a Valledupar desde La Guajira, pero no fueron bien recibidos por la élite vallenata.

Cumpleaños de Cielo Gnecco en el año 2012 en su casa campo en Las Marías, a su lado su primo Kiko Gómez, exgobernador de La Guajira condenado a 55 años de prisión por doble homicidio

Hoy, los Gnecco dominan la parada en la política y están decididos a convertir las fiestas privadas de Cielo Gnecco en un evento público en el Centro Cultural de Vallenato, un gigante edificio para parrandas financiado con la plata de las regalías.

El 7 de julio, el gobernador Monsalvo Gnecco puso la primera piedra del cuestionado Centro Cultural del Vallenato

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