Opinión

Feliz 2019 con cinco gotitas

Entre la sorpresa de la caminata, las peleas de escritor, el sueldo de Tino, una hora de paseo por la cuadra para buscar inspiración… y el ombligo

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Diciembre 30, 2018
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Feliz 2019 con cinco gotitas
“Salí a la calle en busca de la sagrada inspiración, ya que a veces, sin que uno lo piense, la imaginación aparece y llega, como si fuera magia”. Foto: Archivo particular

¡Sorpresa!

Camina calle abajo sin prisas, pensando en sus cosas, en los problemas de la vida y cómo solucionarlos, anda lento con las manos en los bolsillos y mirando a la gente y su caminar, sus pintas y sus ropas, las caras y los pelos, le gusta mirar a las mujeres jóvenes, si son bellas más aún, y el piensa muchas veces que no hay nada más divertido en la vida que hacer lo que exactamente está haciendo en este momento: mirar gente. Agiliza un poco el paso y se percata que quien pasa a su lado se aleja con cautela y de lejos lo miran con interés. La gente se detiene para mirarlo. Se siente extraño y piensa que algo ocurre. Sigue caminando cada vez más alarmado y no es sino cuando pasa enfrente de un concesionario de autos con una gran vitrina que logra ver su reflejo y nota con alarma que le acompaña una cola como de lobo de unos tres metros de larga. Se detiene,  saca las manos de los bolsillos y se dispone a tocar aquello. La cola es peluda y está completamente adherida a su cuerpo y el pobre no sabe si seguir caminando o resguardarse en el concesionario.

 

Peleas de escritor   

La idea siempre fue la de hacer una gran trilogía con la cual lleguen a la vida del literato las sonrisas y los deseos. Está terminando la magna obra y, sin embargo, no está feliz y las dudas le carcomen. En la primera parte ha nacido el amor entre dos personajes tan contradictorios, clase alta y vida plana, blanca y morocho, alta y chiquito, gordita y escoba, agraciado y natural, las distancias que no separan; en la segunda el amor ha luchado contra cientos de enemigos reales y ficticios y logró vencer y salir a flote, fortaleciendo así las ganas de los enamorados que ahora se aman con las manos y los dedos y sin censuras. El escritor está ya en las últimas líneas del desenlace, terminando la tercera obra, cuando está planteado en el guion que por culpa del engaño, los celos, los falsos amigos y más de mil circunstancias de la vida, los personajes dejarán de amarse, o mejor aún, uno no adorará más al otro. Todo va encaminado hacia ese fin, pocas páginas y la tortilla está hecha, es fácil hacer libros, tremendamente fácil tejer historias, pero nunca nadie imaginó y menos aún nuestro amigo escritor el férreo deseo de sus dos protagonistas que se niegan a romper el amor, que se aman a morir, se besan y relamen, y ello obliga al escribidor para pelear con las teclas y romper y rasgar páginas que contienen diálogos y escenas que él no desea, sexo sin frenos. Quiere desamor y solo encuentra pasión, quiere bofetones y solo encuentra caricias, y en vez de sangre solo hay salivas.

 

In y out          

Es que nadie le creyó el cuento de que le habían ascendido y aumentado el sueldo, y el pobre de Tino repite a quien le quiera oír que tiene cargo nuevo y piensa comprarse un vehículo rojo, aunque lo que ocurre es que no pudo comprender las palabras del presidente de la multinacional cuando le dijo en tono agrio que estaba despedido. El problema es que se lo dijo en inglés, y a Tino siempre le ha parecido el inglés muy bonito y melodioso, a pesar de no hablar ni media palabra en ese idioma.

 

Ideas

El paseo por toda la cuadra habrá durado una hora, un poquito más o una gotica menos, qué importa. El caso es que como no estaba con ideas salí a  la calle en busca de la sagrada inspiración, ya que a veces, sin que uno lo piense, la imaginación aparece y llega, como si fuera magia. No ocurrió nada especial en el paseo. Un curita andaba de la mano de un niño como de diez años y un mendigo hacía cola en la ventanilla de ingresos de un banco. Salvo eso, no ocurrió nada que permitiera que mi cabeza se abra y entren ideas para producir una novela o al menos un relato hasta que, ya llegando a mi casa, de vuelta, se cayó una maceta del quinto piso directamente en mi testa, el dolor ni se lo imaginan y no cuento de la sangre que salía, me rompí la crisma y me dio la idea de escribir una gotica literaria sobre el chichón que se me armó en mitad de la frente. Para mi que quien tiró la maceta no lo hizo por error de la física, sino que era un escritor más de la competencia con ideas malsanas y asesinas. Escribir es cada vez más peligroso.

 

Y hablando de …

Y hablando de ombligos, pues este pequeño.

Sin título

Se despertó y lo primero que hizo fue palpar su ombligo. Ahí estaba. Dio gracias a los cielos que todo fue una pesadilla.

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