Todas las historias, todas las miradas, desde todos los rincones
Manuel Mejía

Manuel Mejía

Escritor bogotano. Ha publicado las novelas “Y no volvió” (Alfaguara, Bogotá, 2004), “Serpentinas tricolores” (La otra orilla, Barcelona, 2008, finalista del premio Herralde de novela 2006), “El parque del Retiro no es para todos” (Escarabajo, Bogotá, 2011), “Qué chévere” (Escarabajo, Bogotá, 2012) y "La casa por la ventana" (Planeta, Bogotá, 2015), así como el compendio de cuentos “Relatos y demencias, 13 cuentos tristes y un relato con moraleja” (Bubok, Madrid, 2010). Tiene pendiente de publicación la novela "Recuerdos imperfectos, un pequeño libro de relatos, “Preguntas frecuentes”, así como la novela "Entuertos, enredos e historias invertebradas" que quedara finalista en el Premio Iberoamericano de novela Verdum 2016.

Jugando con el Pato Donald

Jugando con el Pato Donald

El mismo presidente del Imperio, don Donald Trump, tomó a Andrés de la mano y pasaban los minutos y no la soltaba…
¿Seremos corruptos?

¿Seremos corruptos?

Lo ocurrido el sábado pasado en la marcha uribista en Bogotá tiene un detalle bastante anecdótico
Cuando soñar no cuesta nada

Cuando soñar no cuesta nada

Que no se caiga en el juego y acuda muy poca gente a la marcha del sábado, resulta algo irrisorio pero, por fortuna, por soñar no cobran
Las simples cosas

Las simples cosas

Hay cosas que no concuerdan como el Centro Democrático convocando a una marcha contra la corrupción o los escuderos del “me acabo de enterar”

El tal Odebrecht no existe

¿Los candidatos están completamente ajenos a los asuntos financieros de las campañas, no saben quién financia ni por cuánto?

¿Una paz hecha con las patas y algo de babas?

Qué hay de los 8000 fusiles, de los dineros de las Farc, del negocio de la coca, de los asesinatos de líderes sociales, y…

La lógica de la ilógica

Unos mil trescientos ahora exguerrilleros serán nada menos y nada más que escoltas. A quién van a escoltar, ¿al gran industrial o al político de turno?

Malas compañías

A veces da para pensar que los grupos de los “buenos” no pasan de ser un grupo de personas cuya pata huele a cadena

La nueva Locombia

El petardo Odebrecht le cae en la cara a Santos y Zuluaga; la cosa tiene toda la pinta de pasar, como el caso ocho mil, al triste olvido

Justicia huera

Como Samper, ni Zuluaga ni Santos tenían idea, como si fuera fácil esconder un millón de dólares debajo de la almohada sin que la pareja se dé cuenta