En Tumaco, los camarones le están ganando la batalla a la coca

En La perla del Pacífico los pequeños productores vuelven a renacer gracias al apoyo de las grandes superficies y de las personas que cada día compran sus productos frescos.

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Rendidos  ante la severidad de la naturaleza, los camaroneros de Tumaco vieron cómo La Mancha Blanca, un virus que atacó las costas del Pacífico desde el Perú hasta México y quebró a decenas de empresas en el continente a finales de los años 90 y principios de los 2000, arrasaba con cerca de 1.000 hectáreas de cultivos de camarón. La desolación fue absoluta, y más de 3.000 personas perdieron su trabajo y quedaron a la deriva de la efervescencia de la guerra.

Con la incertidumbre por delante, Tumaco se volcó hacia los cultivos de coca y el narcotráfico, llegando a sus máximos históricos en 2017, cuando la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) reportó 45.735 hectáreas en Nariño y 19.516 ha en Tumaco. Aunque desde 2009 los camaroneros quisieron reactivar los cultivos que alguna vez hicieron del puerto un atractivo gastronómico y comercial que le competía hombro a hombro a mercados como el ecuatoriano, los esfuerzos parecían insuficientes ante las difíciles condiciones para poder procesar y vender el camarón en Colombia.

Sin embargo, el panorama en Tumaco parece estar cambiando nuevamente. Este año, los camaroneros encontraron un camino para hacerle frente a las dificultades que aún persisten en la zona, pero que gracias al Grupo Éxito y la distribuidora Sangara, los mejores socios para sacar adelante sus proyectos productivos, están viendo una oportunidad las personas al sur de Colombia.

Gladys Estacio nunca perdió la ilusión de volver a ver las piscinas que alguna vez su suegro cavó a punta de pala, llenas de agua y camarón otra vez. Hace 17 años su familia podía sustentarse completamente del negocio, pero la Mancha Blanca acabó con todo lo que conocían. Las piscinas se llenaron de monte y el rebusque fue el pan de cada día. Sin embargo, desde hace cuatro años, con el impulso de un proyecto productivo, decidieron recuperar un oficio tradicional que corría por sus venas. Junto a su esposo y su hijo limpiaron los estanques y en pocos meses lo que parecía un sueño se convirtió en realidad: 7.5 hectáreas de camarón crecían en el patio de su casa.

Pero no todo estaba solucionado. A pesar de que tenían a quién vender la producción, Gladys y otras personas que participaban en el cultivo enfrentaban retos en la comercialización de los productos Tampoco era fácil encontrar a alguien que pudiera procesar el camarón, y el dinero que recibían no parecía suficiente ante la dedicación e inversión que hacían para mantener en pie el negocio: todas las ganancias se quedaban en el camino, y aunque en los camarones se vendían a precios de lujo en las capitales del país, ella recibía muy poco. Y es que aunque en algunos casos era más económico comprar el camarón que llegaba del Ecuador, el Grupo Éxito pensó diferente y les compra su producto posibilitando generar empleo legal y reactivar nuevas dinámicas económicas en la región.

En 2019 esta cadena de grandes superficies decidió ir directamente a Tumaco para impulsar a los camaroneros para que se organizaran, y así comprar pescados y camarones  con precios justos y grandes distribuidores en los más de 100 almacenes Éxito y Carulla. Y es que Tumaco tiene un potencial que hasta hoy se está volviendo a aprovechar. El Grupo Éxito tiene proyectado comprar hasta 75 toneladas de camarón por año y cerca de 12 toneladas de pescado, todas obtenidas de la comunidad tumaqueña. Esto es posible porque actualmente la ciudad cuenta con una infraestructura para producir 1.700 hectáreas de camarón, aunque actualmente solo hay 300 hectáreas activas, como lo confirma Paulino Ocoro, experto en procesos de camarón y uno de los líderes que ha ayudado a organizar a las familias alrededor de este negocio.

 

Actualmente en Tumaco se están generando hasta 2.000 empleos en plantas de procesamiento, como la de Sangara donde trabajan hasta 100 mujeres cabeza de familia por semana, y cultivos de camarón como los de Gladys Estacio, quien no oculta su sonrisa cuando habla sobre la seguridad económica que ha encontrado este año junto a otros pequeños productores con los que está aliada hasta tal punto que más que socios son una familia y de esta manera encuentran en Grupo Éxito y Sagara aliados comerciales con los que construyen país. El objetivo en Tumaco es volver a generar empleo para más de 5.000 mil personas, una meta que comienza a tomar forma y que cada día le roba al narcotráfico más y más jóvenes, que ven en el camarón una alternativa para dejar en el pasado la violencia que no ha podido acabar con ‘La Perla del Pacífico’. 

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