Opinión

El presidente en la olla

Cien días después de la elección no vemos un sólido plan de gobierno, sí un montón de improvisación, peor aún, demasiadas contradicciones entre su bancada del Congreso y el Ejecutivo

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octubre 22, 2018
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El presidente en la olla
Sin disciplina parlamentaria, sin tener claro cómo y con quién va, será difícil convertir la popularidad en poder efectivo para liderar a Colombia. Foto: Duque en olla de microtráfico. Twitter/Iván Duque

Hace apenas un par de días vimos al presidente Duque liderando personalmente una audaz operación para clausurar una olla del narcotráfico en Medellín. No le faltó sino la banda sonora a esa operación tan espectacular: se vieron multitudes aclamando a los políticos, muchas fotos y recursos multimedia, y un despliegue espectacular de fuerza. A ese paseo de olla no le hizo falta sino el sancocho de gallina. Todo muy bonito. El problema es, que esa misma olla ha sido intervenida por lo menos 5 veces en los últimos 2 años y medio. ¿Por qué no se lo informaron al presidente? ¿Sabía él que dos días antes, avisados de la operación, se movieron los capos del sector? Y aún si hubiera producido los efectos esperados, ¿qué valor estratégico tienen esas operaciones super mediáticas, aparte del impacto popular?

Precisamente ahora que tenemos el debate sobre la ampliación del presupuesto para la Fuerza Pública, se hace urgente evaluar qué están haciendo y qué están dejando de hacer. No es un secreto para nadie que la Policía atraviesa una crisis brutal y que la situación en Ejército no es menos delicada, pero el presidente Duque todavía no se ha sentado a negociar con ellos y a ejercer como comandante en jefe de todas las fuerzas. ¿Cuál es la orden?, ¿Cuál es el contenido de la estrategia de seguridad de este gobierno y con quien la va a ejecutar? ¿Tiene claro el presidente lo que está pasando adentro?  ¿El problema es de autoridad?, ¿de recursos?, ¿es acaso que siguen insistiendo en un modelo de seguridad absolutamente agotado?, ¿es una crisis de liderazgo y visión al interior de la Policía?, ¿es corrupción?...

Existe un consenso entre los expertos según el cual, si es que de verdad quiere enfrentarse sin cuartel al narcotráfico, más que fumigaciones, hay que ir por los intermediarios, por los que manejan la plata y la convierten en poder político y social, pero es más que evidente, por las cifras de prosperidad del sector ilegal, que eso no está pasando, que Santos fracasó en ese empeño, y que los criminales están delinquiendo sin mayores resistencias, especializando cada vez más sus operaciones e infiltrando a la Policía y a la justicia para evitar la persecución.

No se trata de un problema de recursos, que nunca serán abundantes, pero sí son suficientes. Hay que preguntarse por qué tenemos a las mismas bandas criminales, las mismas organizaciones operando sin mayores inconvenientes en las mismas zonas de siempre, enquistadas de manera crónica, y según algunas denuncias creíbles, en acuerdo con las autoridades en una suerte de pacto de convivencia relativa.

 

Frente a lo que se interpreta como un vacío de poder,
se convirtió en deporte nacional echarle la culpa a la oposición en general,
y a Petro en particular

 

Es muy preocupante que a más de 100 días de haber sido elegido, no vemos un sólido plan de gobierno y sí un montón de improvisación, y peor, aún, demasiadas contradicciones entre la bancada de gobierno en el Congreso y el Ejecutivo. Frente a eso que se interpreta como un vacío de poder, se convirtió en deporte nacional echarle la culpa a la oposición en general, y a Petro en particular. La verdad es otra: la oposición parece mucho más organizada, tiene ideas, está planteando las preguntas correctas e imponiendo la agenda  a pesar de ser minoría en un gobierno que acaba de empezar.

La mano dura empieza por casa, presidente Duque. La olla más grande que le toca intervenir es vecina suya, y lo que está claro es que están de fiesta. Pero sin disciplina parlamentaria, sin tener claro cómo y con quien va, será difícil convertir la popularidad en poder efectivo para liderar a Colombia.

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