Opinión

Claudia López, la gritona

Por gritonas como Claudia López, las mujeres tenemos voz y voto. Y nuestra voz, así le disguste a todos los Raficos Nieto del mundo, puede ir con “ese tonito”

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abril 12, 2019
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Claudia López, la gritona
Para Claudia López vendrán más preguntas a lo RCN que buscarán sacarle la piedra para que quede claro que no es más que una histérica lesbiana “profar”. Foto: Leonel Cordero/Las2Orillas

Es una perogrullada, dado el título, pero ahí va: la columna de hoy es sobre la candidata a la alcaldía de Bogotá por “los verdes”, Claudia López. Sin embargo arrancaré con otro personaje, Rafael Nieto Loaiza, un uribista de exposición, un purasangre de la derecha que se perfila como sucesor de Iván Duque en 2022 y que, a estas alturas del partido y sin sonrojarse, afirmó con total serenidad, con micrófono abierto y ante cámaras, lo siguiente en un debate:

“No existe (en) ningún instrumento internacional el derecho a la autonomía de la mujer ni el derecho a disponer de su cuerpo, esas no son normas jurídicas ni derechos reconocidos, pero volvemos a lo mismo, hay una avanzada sistemática de carácter cultural dirigida a venderle al ciudadano la idea de que ese es un derecho, y ojo, vuelvo insistir en ello, una protección de carácter judicial a esas posiciones de carácter ideológico.”

Traigo a colación al señor Nieto Loaiza, un abogado que tiene en su hoja de vida académica a prestigiosas instituciones como el Gimnasio Moderno y La Javeriana, porque eso que dijo y que se resume en algo muy sencillo, la mujer no se manda sola, es la razón de fondo por la cual Claudia López genera tanto recelo y rechazo en ese amplio sector del país godo que sigue creyendo que las mujeres ni somos autónomas ni tenemos derecho a serlo ni podemos pretender disponer sobre nuestras “carnitas y huesitos”. Para los Nieto Loaiza colombianos esos temas no tienen nada que ver con la lucha genuina y valiente que millones de mujeres y hombres seguimos dando por el derecho a la equidad de género, y sí todo que ver con ideologías revolucionarias mamertas castrochavistas sumamente peligrosas.

Siguiendo esa lógica a lo Rafico, la voz, como parte del cuerpo, tampoco nos pertenece. ¿Quién quiere o respeta a las gritonas histéricas? Nadie. Por eso a la mujer se le exije con frecuencia que se concentre en el cómo y no en el qué.  Y por eso la noticia del día no fue tanto que Claudia López le haya ganado la encuesta en franca lid al expertísimo Antonio Navarro Wolff y que será la candidata por el partido de Antanas Mockus a la alcaldía de la capital, sino que contestó de manera burda, grosera, guache, a una pregunta supermal intencionada, mala leche, de un periodista del combo Claudia Gurisatti.

Apenas ocurrió el suceso se desataron los comentarios en redes sociales y en noticieros cuestionando, no la baja calidad del periodismo colombiano ni el marcado sesgo del grupo Ardila, sino las maneras de Claudia López, su estilo, ese tonito que tanto le perturba a quienes desean controlar todo de las mujeres, hasta cómo hablamos cuando hablamos. No la bajaron de loca histérica, de vulgar, de gritona, de marimacha. Odian que se salga de la ropa, que se muestre como una mujer apasionada, incapaz de contenerse. Mientras a las mujeres como Claudia nos llaman “regludas” o nos mandan a buscar macho que nos contente, a los hombres con esas mismas caracterísitcas los reconocen como frenteros, auténticos, dignos exponentes de empuje y berraquera. Y es que acá, sin duda alguna, los hombres sí son autónomos, sí son dueños de sus cuerpos, sí tienen derecho a hablar duro y sin ambages. A nosotras, en cambio, nos toca endulzar las palabras y escogerlas con pinzas.

 

Mientras a las mujeres como Claudia nos llaman “regludas”
o nos mandan a buscar macho que nos contente,
a los hombres los reconocen como frenteros, auténticos, de empuje y berraquera

 

Volviendo a la respuesta que Claudia López le dio a Carlos Arturo Albino, el de la pregunta tonta y fuera de lugar sobre Maduro y Guaidó, ¿podemos afirmar que lo que dijo Claudia es falso, que carece de piso, de bases, de pruebas, de análisis? ¿Por qué se fijan tanto en cómo lo dice en vez de concentrarse en si lo que dice es cierto? Hasta Yolanda Ruíz, tal vez la única directora de noticias ecuánime y equilibrada que posee el grupo RCN en este momento, se tomó unos minutos para jalarle las orejas a López. Varios colegas coincidieron en que la candidata no tenía razón para molestarse pues los periodistas, según aseveró Luis Carlos Vélez, están ahí es para incomodar. Curioso que esa afirmación venga del mismo entrevistador que en plena campaña presidencial le hizo una entrevista a Iván Duque en la que lo más incómodo que vimos fue que lo puso a cantar y a rockear.

Retomemos el hilo. ¡Obvio, si va a ser alcaldesa de Bogotá es muy importante que aclare, aunque ya lo haya dicho hasta el cansancio, si apoya o no a Maduro! ¿Para qué preguntarle por Bogotá y sus líos si ahí están Venezuela y Guaidó? La pregunta que mandó a hacer Claudia Gurisatti, claramente sesgada y malintencionada, tenía por objeto ligar a Claudia López, una candidata de centro, con el coco de las mil batallas del uribismo, el castrochavismo. Es tan clara la estrategia del uribismo que a la pregunta del periodista de RCN, a quien Claudia López tildó con toda la razón de ignorante, se le sumaron varios comentarios estrafalarios en donde se evidencia ese afán de la derecha de convencer al electorado de que ella es la reencarnación de Chávez en Bogotá. Siguiendo esa línea, Samuel Hoyos trinó: “Claudia López, candidata de la izquierda a la alcaldía de Bogotá. La unión de los que defendemos la democracia liberal es la única manera de derrotar el populismo y el socialismo disfrazado de “progresismo”.”

Para Claudia López la carrera apenas comienza. Deberá prepararse para toda clase de ataques rastreros. Le inventarán desde que tiene espíritu de guerrillera hasta que va a homosexualizar a todos los niños de la capital con solo mirarlos. Hurgarán en su pasado y en su catre. Y vendrán más preguntas a lo RCN que buscarán sacarle la piedra para que quede claro que no es más que una histérica lesbiana “profar”. En esta contienda que ya inició se verá de todo como en botica, pero lo mejor, veremos en su esplendor el talante de la capital porque si en algún lugar Claudia López tiene opción de ser quien es sin necesidad de aparentar otra cosa, es en la ciudad que la vio nacer.

Lo he dicho antes, pero no está de más volverlo a decir: estoy del lado de las gritonas. Por “gritonas histéricas” es que hoy podemos votar,   viajar solas, casarnos con quien se nos dé la regalada gana o separarnos, abrir una cuenta bancaria,  estudiar,  tener y  exigir derechos,  trabajar en oficinas (y no solo en la casa),  planificar para no llenarnos de diez niñitos, ocupar cargos públicos  y  hablarle de tú a tú, y duro, a algunos mediocres que nos siguen viendo  como  inferiores  aunque desempeñemos su mismo oficio, y que, irrespetuosamente, esperan que se apaguen los micrófonos para tratarnos de bandidas o “hijueputearnos” por cantarles la tabla y hacer la labor mejor que ellos como lo hizo en el pasado, y en el Congreso, Rafael Ramos con la protagonista de esta columna.

Por mujeres gritonas como Policarpa Salavarrieta, como María Antonia Santos y sí, como Claudia López, las mujeres tenemos voz y voto. Y nuestra voz, así le disguste a todos los Raficos del mundo, puede ir acompañada de “ese tonito”.

@NanyPardo

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