Cambió a la ciudad por irse a cultivar papas en Boyacá

El pasar horas metido en un bus y recorrer largas distancias hizo que Alexander Espinosa abandonara la capital para regresar a su tierra natal. Ocho años después no se arrepiente de nada

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Alexander Espinosa intentó vivir un tiempo en Bogotá. Tenía un trabajo de oficina en una zona comercial de la ciudad. Sin embargo, detalles como el trancón, la contaminación, las largas distancias y la inseguridad hicieron que regresara a su tierra natal a vivir de lo mismo que han vivido sus padres y abuelos; el cultivo y venta de papa. Han pasado ocho años desde el momento en que tomó esa decisión y no se arrepiente de nada. Hoy día, a sus 31 años, su oficina son las amplias colinas verdes de Boyacá, su uniforme una ruana típica y la moto su medio de transporte.

En efecto, Boyacá es el departamento que más productores de papa tiene en Colombia. Según Espinosa hay cerca de 45.000 papicultores que, como él, ven en este tubérculo una alternativa para salir adelante. “Llevo toda la vida involucrado en el negocio de la papa, salvo por un corto período que estuve trabajando en Bogotá”. Espinosa es el representante legal de Asopsal, la Asociación de Papicultores del municipio de Ventaquemada “Producimos diferentes variedades de papas: betinas, pastusa superior, rubí, r12 y otras más”.

El principal problema que enfrenta un cultivador de papa es el retraso en los pagos de su producto. Espinosa conoce papicultores quienes todavía no han recibido pagos por cosechas de uno o dos años atrás. Por eso, desde la Asociación de Papicultores intenta que los papicultores cuenten con compradores que aseguren un ingreso puntual, estable y fijo. La cadena de supermercados Éxito es uno de esos clientes. “Con ellos tenemos una alianza desde el pasado 8 de diciembre, que se gestó gracias al apoyo del Ministerio de Agricultura y la Agencia de Desarrollo Rural. Hicimos la firma con la presencia del Presidente Duque, el Gobernador y el Ministro de Agricultura durante un evento en Dutiama”, cuenta Espinosa, quien desde la asociación vende a la cadena de supermercados dos variedades de papa: pastusa superior y r12 “Gracias a este tipo de alianzas los agricultores reciben hasta un 36% por encima de lo que recibirían vendiendo en plazas de mercado”.

La papa es un producto de suma importancia tanto para la economía colombiana como para su cocina. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), este tubérculo es, después del trigo y el arroz, el tercer producto alimenticio de mayor importancia a nivel mundial. Según Espinosa, Colombia tiene un potencial enorme para ser potencia papicultora en el mundo. Por otra parte, cifras del Ministerio de Agricultura indican que anualmente se generan más de 264.000 empleos alrededor de la producción y comercialización de la papa. Antioquia, Cundinamarca, Boyacá y Nariño producen el 90% de la papa que se genera en Colombia.

Alexander Espinosa, quien está en noveno semestre de Administración Agropecuaria en la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, cree que Colombia tiene un potencial agropecuario enorme. Su mayor motivación es saber que gracias a su labor hay varios agricultores que están mejorando sus ingresos y que está convirtiendo al campo en fuente de prosperidad. “Tenemos que mirar hacia el campo porque si no fuera por el sector rural, las grandes ciudades de este país no serían ni la mitad de lo que son. Si la gente en el campo tiene un cultivo que le da para tener un carro, comprar una casa y darles educación a sus hijos, nadie se iría de aquí”.

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