Feijoa, la fruta que le cambió la vida a los campesinos de Boyacá

Feijoa, la fruta que le cambió la vida a los campesinos de Boyacá

Esta popular fruta que llegó a Colombia en 1937, tiene mayor relevancia en el comercio nacional de la mano de un aliado que los acompaña en su crecimiento Una hacienda en Boyacá es pionera en su cultivo ¿Cómo lo logran?

En el campo colombiano hay cosas que están cambiando. Don Antonio Orjuela, que tiene 30 años en la finca Tierra Grata de Jenesano, Boyacá, es testigo de ello. A principios de los años noventa recuerda que era muy difícil trabajar un cultivo con tranquilidad. En más de una ocasión fue víctima de robos a mano armada y sintió la violencia que por esos años azotaba al país “Hubo una época que yo casi saco la maleta porque entraban a robarse las cosas. Una vez entraron hasta con armas a robarse los equipos”. Sin embargo, hoy día las condiciones de seguridad han mejorado. En los últimos años Don Antonio siente que puede dejar a un lado la preocupación por su seguridad para concentrarse únicamente en los cultivos de feijoa que tiene a su cargo.

“Gracias a esta fruta he sacado adelante a dos hijas profesionales y un hijo de quince años que está terminando el bachillerato”. Don Antonio, que llegó a la finca como trabajador y hoy es el administrador, fue testigo de cómo durante las últimas décadas la feijoa ha ganado más espacio en el mercado colombiano. Tanto el mundo como el país son cada vez más conscientes de las bondades de esta fruta de origen brasilero. Hace 30 años, cuando llegó como trabajador a la finca Tierra Grata, solo había 250 plantas de feijoa.

Sandra Milena Álvarez, jefe de personal de la finca, cuenta que el impacto que genera el cultivo de feijoa en la región es importante: “No solo manejamos altos estándares de calidad en nuestra producción, sino que estamos generando oportunidades de progreso. Eso es quizá lo más gratificante de este trabajo”. Tierra Grata es proveedor exclusivo de almacenes como Éxito y Carulla y Sandra Álvarez asegura que lo más beneficioso de la relación comercial es el hecho de que la finca se ha vuelto más competitiva porque se obliga a producir un producto de la mejor calidad posible “Si nosotros les cumplimos ellos nos dan un beneficio; un mejor precio para la fruta, nos volvemos más organizados. Podremos darle a conocer al resto de nuestra comunidad que el Éxito nos ayuda a ir más delante de otros productores”.

Actualmente en la finca, que es uno de los principales productores de feijoa en Colombia, hay un gran cultivo de dieciséis hectáreas divididas en veinte lotes donde se producen diferentes variedades “Aunque todavía cultivamos otros productos como el aguacate, se tomó la decisión de trabajar principalmente la feijoa porque el mismo mercado así nos lo exigió”.

Entre las políticas para garantizar la calidad que maneja la finca Tierra Grata está el ofrecer a sus trabajadores condiciones dignas y justas con todas las prestaciones de ley. La finca cuenta con trece trabajadores que realizan todo el proceso de cosecha y poscosecha. Don Antonio, que nació en Manta, Cundinamarca, lleva la mayor parte de su vida viviendo en Boyacá y considera que las futuras generaciones no pueden olvidarse del campo “Estamos en una época donde las cosas están cambiando y el campo puede ser generador de riqueza para las ciudades”. La compra contínua que hacen grandes superficies como el Éxito y Carulla permite que los campesinos encuentren una salida permanente de sus cultivos para favorecer a las comunidades.

Tanto Sandra como Don Antonio tienen la convicción de que en la etapa del posconflicto el campo juega un papel crucial en la construcción de un mejor país. Sin embargo, lo más importante es que nosotros mismos creamos en lo nuestro. Sandra, que es boyacense de nacimiento y corazón, se siente absolutamente privilegiada de poder poner su granito de arena para que su tierra prospere: “Nosotros no sabemos lo valioso que es ser colombiano. Mi departamento Boyacá tiene un verde que no se ve en ninguna otra parte del mundo. Tenemos que creer en lo nuestro y en la sabiduría que Dios le dio a cada productor y cada campesino para sacar un producto de excelentes condiciones. Solamente así podremos dejarles a nuestros hijos un mejor país”. Proyectos productivos como estos, contribuyen a la construcción de país a través de relaciones de beneficio para todos.

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