Las motos siguen consolidándose como el medio de transporte predilecto de los colombianos. En 2025, el país rompió un récord histórico con 1,1 millones de unidades nuevas registradas, una cifra que no solo refleja el auge del sector y algunas marcas de motos, sino también el papel clave que estos vehículos están jugando en el campo colombiano. Allí, entre trochas y caminos destapados, las motos dejaron de ser una opción para convertirse en una necesidad.

En ese escenario, dos marcas colombianas lograron abrirse paso entre las más vendidas en zonas rurales: AKT y Victory. Ambas han sabido entender las condiciones del terreno y las necesidades del trabajo rural, ofreciendo modelos resistentes, económicos y fáciles de mantener.
El liderazgo lo tiene AKT, la compañía paisa que hace parte del Grupo Corbeta. Fundada en 2004 por la familia Mejía, la marca ha construido su dominio con una fórmula clara: precios accesibles y un portafolio pensado para el día a día de los colombianos. Pero hay un modelo que se ha convertido en símbolo de ese éxito: la NKD 125.

Esta motocicleta no solo lidera en las ciudades, también es protagonista en el campo. Según cifras oficiales, AKT vendió 85.666 unidades para uso rural en 2025, de las cuales 60.623 pertenecen a la línea NKD. Su precio —que no supera los $6 millones—, sumado a su resistencia y bajo costo de mantenimiento, la han convertido en la favorita de miles de trabajadores rurales.
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Pero AKT no está sola. A su lado aparece Victory, una marca desarrollada y respaldada por Auteco Mobility, que también ha logrado posicionarse en este segmento. La compañía, que además distribuye marcas como TVS, Kymco, Benelli, Kawasaki, Zontes y Ceronte, ha apostado por modelos todoterreno diseñados para condiciones exigentes.

En 2025, Victory alcanzó la venta de 21.926 unidades en zonas rurales, impulsada por motocicletas que responden a las necesidades del campo: robustez, capacidad de carga y buen desempeño en terrenos difíciles. No es casualidad que su presencia sea fuerte en departamentos como Antioquia, Norte de Santander, Caquetá, Boyacá, Córdoba, Meta y Santander, donde el trabajo diario depende en gran medida de este tipo de vehículos, según datos de Andemos.

Otras marcas de motos que lograron buenos números en zonas rurales
El mercado rural no es exclusivo de las marcas colombianas. Varias compañías internacionales también han logrado posicionarse gracias a modelos de trabajo, doble propósito o todoterreno que se ajustan a las condiciones del país.
Entre ellas destaca Honda, que vendió 72.425 unidades en zonas rurales durante 2025. Modelos como la XRL 190 o la CB125 se han ganado la confianza de los usuarios por su durabilidad y desempeño.
A la lista se suman otras marcas asiáticas como Suzuki (58.437 unidades), Yamaha (42.757) y Bajaj (11.183), que también han logrado una presencia importante en el campo colombiano.
El común denominador entre todas es claro: motocicletas pensadas para el trabajo, con precios que en su mayoría no superan los $10 millones, lo que las hace accesibles para miles de familias.
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