Mucho antes de liderar una compañía con más de 1.800 colaboradores y más de 400 proyectos de transformación digital, Fernán Ocampo pasó algunas de sus noches más frías trabajando como acomodador de carros en Boston.

En una ciudad donde las temperaturas podían caer por debajo de cero, el colombiano recibía vehículos a las puertas de las discotecas y aprendía, sin saberlo, una de las lecciones que terminarían marcando su vida empresarial: el valor de servir y entender a las personas.
Ocampo había salido de Manizales para estudiar y trabajar en Estados Unidos. En medio de esas jornadas como valet parking comenzó a llamar la atención de los propietarios de los establecimientos por su facilidad para relacionarse con la gente. Le propusieron entonces convertirse en promotor de eventos.
El reto era encontrar la manera de llevar personas a las discotecas en una época en la que todavía no existían Facebook, Instagram ni las redes sociales que hoy dominan la promoción digital.

Ahí apareció otra faceta de Ocampo. De manera autodidacta comenzó a aprender programación y creó Bostonjetset.com, una plataforma que automatizaba el registro de invitados y permitía publicar fotografías de la vida nocturna de la ciudad. El proyecto creció hasta encargarse de la promoción de cerca de una decena de establecimientos.
Después de vender la compañía, regresó a Colombia y estudió Administración de Empresas en el CESA. También participó en la creación de ANDI del Futuro, una red de emprendimiento que lo acercó a iniciativas de responsabilidad social y al trabajo con fundaciones juveniles.
Pero sería otro episodio, esta vez en Colombia, el que terminaría definiendo el propósito de la empresa que construiría.
El día en que un computador le mostró el camino
Antes de que LinkTIC tuviera proyectos para la Rama Judicial, sistemas electorales o plataformas de telemedicina, Fernán Ocampo estuvo involucrado en iniciativas de alfabetización digital.
Una de ellas fue un evento masivo en Bogotá en el que el objetivo era enseñar a las personas a utilizar un computador. Allí conoció a un soldado herido en combate que había aprendido a utilizar sus manos para manejar un ordenador.
El encuentro lo marcó. La propia historia de LinkTIC señala que aquel momento fue uno de los que llevó a Ocampo a plantearse una meta que terminaría convirtiéndose en el norte de la compañía: llevar los beneficios de la tecnología y el conocimiento a los lugares más apartados de Colombia.
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En proyectos posteriores de alfabetización y conectividad, esa idea tomó forma. En municipios como Buenaventura, las carpas de conectividad acercaron computadores e internet a personas que tenían poco contacto con estas herramientas.
También aparecieron historias que reforzaron su convicción: artistas que encontraron nuevas posibilidades para su trabajo gracias a internet y personas para quienes aprender a utilizar un computador significó adquirir una herramienta que antes parecía fuera de su alcance.
En agosto de 2005, Fernán Ocampo y Alejandro Posada fundaron LinkTIC con una idea que iba más allá de desarrollar software: utilizar los proyectos tecnológicos para impulsar las habilidades digitales y contribuir a cerrar la brecha tecnológica del país.
Dos décadas después, aquella empresa se ha convertido en una organización con más de 21 años de trayectoria, más de 1.800 colaboradores y más de 400 proyectos de transformación digital, con soluciones para entidades públicas y compañías privadas. La escala cambió. El propósito, no tanto.
De las carpas de conectividad a la justicia digital
Uno de los mayores retos llegó en 2021, cuando LinkTIC asumió el desarrollo del Sistema Integrado Único de Gestión Judicial (SIUGJ) para la Rama Judicial. La plataforma busca digitalizar y simplificar procesos judiciales, reducir el uso de papel y disminuir los tiempos de respuesta.
El proyecto terminó llevando aquella idea de cerrar brechas digitales a uno de los sistemas más complejos del país.
En octubre de 2025, la Corte Suprema de Justicia puso oficialmente en funcionamiento el SIUGJ en la Sala de Casación Laboral. Para entonces, el sistema ya operaba en 34 distritos judiciales y 633 despachos, con más de 178.000 expedientes gestionados, 345.000 providencias firmadas electrónicamente y más de 11.600 usuarios capacitados.
La transformación también ha llegado a otros campos. En salud, LinkTIC desarrolló Hellion, una plataforma de telemedicina implementada junto al Hospital Universitario San José de Pereira para llevar servicios a comunidades rurales y zonas de difícil acceso. En 2023, además, la compañía participó junto con MinTIC en Tu Negocio en Línea, iniciativa que llegó a 82 municipios y capacitó a más de 5.000 emprendedores en habilidades digitales.
En el ámbito electoral está Comitium, una solución desarrollada para fortalecer la gestión de procesos electorales. Se suma a una experiencia que también ha incluido herramientas para la acreditación y seguimiento de testigos electorales, la digitalización de actas y la coordinación de procesos de auditoría de sistemas.
Así, la tecnología que Ocampo comenzó a explorar para resolver un problema tan cotidiano como convocar asistentes a una discoteca terminó convirtiéndose en una herramienta para intervenir procesos que afectan directamente a millones de colombianos.
Un empresario que mide el éxito en el servicio
Para Ocampo, esa evolución no significa que la tecnología sea el verdadero protagonista. Su visión empresarial parte de una idea más sencilla: la tecnología debe resolver problemas reales.
Por eso, cuando habla de liderazgo, pone el servicio en el centro. La experiencia de aquellos primeros años en Boston, atendiendo clientes y entendiendo sus necesidades, terminó conectándose con la forma en que años después construiría productos tecnológicos.
Su primera recomendación para quienes quieren emprender es establecer metas claras que funcionen como norte, pero sin perder de vista la posibilidad de disfrutar el proceso. La segunda es concentrarse en crear soluciones que realmente le sirvan a alguien. El crecimiento económico, desde esa perspectiva, debe ser una consecuencia de haber generado valor.
Y hay una tercera idea que aparece por encima de los negocios: la familia. Después de más de dos décadas construyendo una empresa que pasó de proyectos de alfabetización digital a sistemas utilizados en la justicia, la salud y los procesos electorales, Ocampo entiende el liderazgo como un ejercicio que también necesita equilibrio personal.
Fernán Ocampo comenzó aprendiendo a servir detrás de los carros de una discoteca en Boston y terminó llevando esa misma lógica a una empresa que hoy desarrolla tecnología para algunas de las instituciones más importantes de Colombia.
El computador fue la herramienta. El emprendimiento, el camino. Pero la idea que ha atravesado su historia es otra: que la tecnología tiene verdadero sentido cuando consigue acercarse a la gente y hacerle la vida un poco más fácil.
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