En el juego de la política, los reflectores suelen apuntar a las disputas en redes sociales, las encuestas de última hora o las declaraciones más polémicas de los candidatos. Sin embargo, el verdadero termómetro de una democracia está en la confianza que generan sus elecciones.
Mientras en distintos países de América Latina las denuncias de fraude se convierten en una constante después de cada votación, Colombia ha logrado consolidar un sistema electoral que hoy es visto como referente en la región.
Para conocer una mirada externa sobre el proceso electoral de 2026, conversamos en Las2orillas con Gabriela Serrano, directora en Colombia del Instituto Republicano Internacional (IRI), una organización estadounidense apartidista con más de 40 años de experiencia en observación electoral alrededor del mundo.
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La entidad acompañó las elecciones legislativas del 8 de marzo y la primera vuelta presidencial del 31 de mayo mediante una misión de observación que hizo seguimiento a centros de votación en Bogotá, Barranquilla y Cali, además de consulados de alta afluencia en Miami, Nueva York, Madrid y Barcelona.
Un sistema que resiste las dudas
Uno de los principales hallazgos de la misión fue la fortaleza del sistema electoral colombiano. Según Serrano, la diferencia entre el preconteo y el escrutinio final fue mínima, tanto en las elecciones legislativas como en las presidenciales, un resultado que demuestra la consistencia del proceso.
“Realmente es algo que hay que reconocerle al sistema colombiano”, afirma la directora del IRI, quien explica que Colombia suele ser presentada como ejemplo de buenas prácticas ante autoridades electorales de otros países.

Otro aspecto que destacó la misión fue la rapidez con la que se consolidaron los resultados de la primera vuelta presidencial. El Consejo Nacional Electoral logró publicar el escrutinio oficial en apenas cuatro días, un tiempo poco habitual en la región y que fortalece la legitimidad de los resultados.
El reto sigue siendo llegar a la Colombia profunda
Aunque la participación electoral alcanzó el 58 %, una cifra positiva frente a procesos anteriores, el IRI considera que el gran desafío sigue siendo el 42 % de ciudadanos que no acudió a las urnas.
Para Serrano, uno de los principales obstáculos está en las zonas rurales más apartadas del país. Durante el seguimiento realizado a las elecciones de las curules de paz, la organización encontró una desconexión entre las estrategias digitales y las necesidades reales de muchas comunidades.
“Las personas nos decían que querían información presencial. No les interesa TikTok o Instagram; necesitan que alguien llegue a sus territorios y les explique directamente cómo funciona el proceso electoral”, señala.
Aunque reconoce los esfuerzos realizados por la Registraduría para fortalecer su presencia en estas regiones, considera que todavía existe una deuda importante en materia de pedagogía electoral.
Financiamiento, seguridad y desinformación
La misión también identificó dificultades relacionadas con el acceso al financiamiento público de algunas campañas presidenciales. Según el informe, varios candidatos enfrentaron retrasos burocráticos para recibir recursos estatales, lo que afectó la igualdad de condiciones durante la contienda.
Otro desafío fue la desinformación. Como ocurre en gran parte del mundo, las noticias falsas se han convertido en una amenaza para la confianza ciudadana. Frente a este panorama, Serrano insiste en la necesidad de verificar la información a través de medios confiables y de los canales oficiales de las autoridades electorales.
Pese a estos retos, la directora del IRI destaca una característica que considera fundamental para la transparencia del sistema colombiano: el conteo de los votos sigue estando en manos de los propios ciudadanos.
“Tu vecino, tu amigo o tu hermano son quienes están recibiendo los votos y realizando el conteo frente a los testigos de los partidos”, explica.
Para la observadora internacional, esa participación directa sigue siendo una de las mayores fortalezas de la democracia colombiana. En medio de la polarización y las tensiones propias de una elección presidencial, la confianza en ese proceso ciudadano será clave para que los resultados sean aceptados por todos los sectores del país.
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