Todos los colombianos celebramos la Selección con entusiasmo, euforia, patriotismo y orgullo. Pues bien, resulta que uno de cada dos de los que nos emocionamos abrazados no votó en las pasadas elecciones igual. Y, claro, la mitad de nuestros compatriotas no son malos seres humanos por pensar diferente. Si sabemos y nos grabamos eso en el corazón, podremos ver lo que debemos construir, entre todos y para todos.
Educación, salud y servicios públicos:
Creemos en un modelo de Economía Social de Mercado y en las virtudes que trae para todos la propiedad privada, la libre empresa y la libre competencia. Sobre esa certeza necesitamos reafirmar con firmeza que no seremos un país comunista, recuperar la orientación y reconstruir los modelos de salud y servicios públicos, en particular los domiciliarios. Del mismo modo, sabiendo que la educación pública debe suplir algunos vacíos de equidad muy importantes, debemos recuperar los espacios que son muy bien atendidos por las instituciones privadas.
Infraestructura:
Proveer infraestructura es una función indelegable del Estado. Pero libre de las trabas que implican las ideologías. Para lograr el desarrollo que precisamos, llegar a donde debemos, con las facilidades que se requieren, todos los esquemas son necesarios. Participación privada, operación de concesiones, libre competencia, construcción directa, prestación subsidiada donde no sea rentable pero sí socialmente necesario. Todos los inventarios están listos y las rutas habían sido trazadas. ¡Manos a la obra!
Justicia:
Como ha sucedido en todos los años de nuestra existencia como Nación, los jueces salvaron tanto. Les debemos su heroísmo y convicción patriota en nuestro Estado Social de Derecho. Ahora, apoyémoslos. Presupuesto, gerencia y tecnología.
Víctimas:
Son más de 10 millones de compatriotas víctimas de las violencias. La Unidad para las Víctimas y la Unidad de Restitución de Tierras, las reparaciones individuales y las preciosas reparaciones colectivas son la vía para que nos pongamos al día con ellos. Durante la administración del Presidente Duque redactamos los dos CONPES que marcan la ruta que se debe seguir.
Seguridad:
Inteligencia para cada una de las fuerzas armadas y la Policía. Recuperación de las fuerzas de acción conjunta. Dignificación de nuestros héroes de la patria y fortalecimiento de la Fuerza Aérea con las capacidades que sí son para combatir a los grupos que se esconden en la complicadísima geografía de tres cordilleras gigantes y en uno de los países selváticos con más ríos del mundo.
Colombia Sustituye:
Literalmente estamos nadando en coca. Y esa mata, mata. Conjuntamente con el gobierno de los Estados Unidos, en la pasada administración Trump, diseñamos paso a paso el "Colombia Sustituye" para, con su implementación, sustituir el 90% de los cultivos ilegales, llevarles a los campesinos productos viables, tener todas las instalaciones de almacenamiento y transformación que se precisan y las vías de salida para esos productos.
Reincorporación:
Sin que puedan ser los perdedores de una discusión ideológica, hay 13 mil colombianos y sus familias que le creyeron a la institucionalidad, entregaron las armas y se han dedicado ya por 10 años a lograr su reincorporación a la sociedad civil. Ética y legalmente les debemos seguir apoyándolos. Pero, además, precisamos que esa ruta, que, a no dudarlo, ha sido exitosa, llegue a buen fin para la reconciliación de las personas y para mostrar que sí se puede.
PDET:
Los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial, PDET, son la planeación más participativa que ha existido en el país. Llevarlos a cabo es una deuda histórica que tenemos con los 7 millones de colombianos que viven en los 170 municipios más afectados por la violencia y la pobreza. Y, más que eso, es lo que se precisa para que las violencias no se sigan reencarnando por siempre para dolor y desangre de nuestra Nación. El viernes vuelve a jugar la Selección. Ese día seremos uno solo por la victoria. Cuando nos abracemos no volvamos más nunca a creer que hay dos Colombia o que todos los que piensan diferente son otros o malos. Tenemos lo que nos une. Labremos lo que nos hará milagrosamente felices.
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