Como creemos, así es que se puede
Para lograr igualdad no hay que acabar con la riqueza. Para corregir injusticias, las instituciones son el camino. Para distribuir mejor, necesitamos que haya más
Para lograr igualdad no hay que acabar con la riqueza. Para corregir injusticias, las instituciones son el camino. Para distribuir mejor, necesitamos que haya más
La historia ya nos mostró que, en nombre de la seguridad, también se puede perder la libertad. No repitamos ese error.
Seguimos teniendo que explicar lo obvio: la prosperidad nace del trabajo productivo, la competencia y la libertad.
Unos juegos donde se permita doparse, se paga por ganar y se celebra superar los límites humanos obligan a replantear qué es realmente el deporte.
Todos queremos cambiar el mundo para bien. Si el cambio implica acabar con la propiedad, la libertad individual y la empresa privada, conmigo no cuenten.
La Constitución prohíbe al Banco de la República financiar al Gobierno salvo casos excepcionales. Esto evita emisión descontrolada y empobrecimiento.
Salir del CIADI para cambiar reglas de juego energéticas sin responder ante instancias internacionales hace que quienes invirtieron terminen pagando esas decisiones.
La democracia solo se preserva cuando cada autoridad actúa dentro de los límites que le fija la ley