Estéril la polémica sobre las condiciones que deja el gobierno, cuando está de por medio si se cambia la orientación del modelo económico-político que nos rige

 - Ganó la democracia pero, ¿cuál Democracia?

Ganó la democracia del sistema político electoral y puede que la de pesos y contrapesos, independencia, libertad de prensa etc.

Pero la historia señala una evolución constante hacia otro aspecto de la ‘Democracia’.

Ya no es cuestión de derechas e izquierdas dentro de un sistema binario en el cual solo se definía quien dirigía al país dentro de un modelo incontestado siempre y cuando se mantuviera esa ‘institucionalidad’.

La democratización consiste en la inclusión de los excluidos (sociales, políticos y territoriales) y su mayor participación en un nuevo espacio donde puedan aportar, debatir, e incidir en las decisiones.

Al mismo tiempo esa indiferencia a ese segundo aspecto hace que el poder tienda a concentrarse si no hay una Estado que lo contrarreste.

Es lo que muestran en estas elecciones el poder mediático y el poder del dinero:. ¿Dónde se vio que apareciera la democratización de los medios o del poder del dinero si no fue para apoderarse del poder político? No es una coincidencia que el nuevo presidente afirme que no le interesa el respaldo de los partidos pero que todos los que se oponen a esa democratización salen a declararse ‘partido de gobierno’.

Las garantías que son vitales para el individuo son diferentes de las garantías políticas para la sociedad. La democracia que eligió a Abelardo es contraria a la que defendía la alternativa ‘progresista’ que considera central al individuo ser humano que lo que requiere como garantías son la paz, la alimentación, las oportunidades de prosperar en condiciones iguales con sus semejantes, su salud, su seguridad, su derecho a la integridad física; a la libertad que no consiste en no estar preso, sino en no estar sometido a lo que deciden y manejan los poderosos.

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La protesta social se basa en una reivindicación de derechos que no tienen que ver con las reglas de la política; son también manifestaciones de indignación nacidas de la complacencia e indiferencia ante los daños del modelo que rige (injusticia, desigualdad, exclusión, desempleo)

Se habla de acabar con la polarización y que el objetivo del nuevo gobierno – o de cualquiera que fuera- debe ser la unidad. Pero ¿Cuál unidad?

¿La unidad sin que cambie nada alrededor del sistema que nos ha conducido adonde estamos?

La promesa de un gobierno que gobierne para todos no ha sido acompañada de alguna declaración que sugiera una orientación para atender los problemas de esa falta de democracia efectiva. Se habla de medidas de gobierno para atender los problemas de las crisis desde la perspectiva de la operatividad del Estado, pero nada respecto a los problemas de los ciudadanos que no entran en estadísticas sino por su ausencia ¿Cuándo se ve cuántos son los que no acceden a la educación?, ¿los que no reciben atención en salud?, ¿los que viven sin hogar ni techo? ¿Los que se califican en porcentajes como desempleados o informales pero solo por lo que significan para la actividad económica? ¿Cuándo se cuantifican lo que solo tiene carencias para sea en base a ellos y con ellos que se deciden las políticas de Gobierno?

Se espera que desaparezca la polarización sin que desaparezca lo que la motivó. Como si fuera Petro la causa de la polarización tal como fue el pivote alrededor del cual para ambos bandos giró toda la campaña.

Es algo estéril la polémica sobre las condiciones concretas (fiscales, de seguridad, del sistema de salud, de ‘corrupción’) que deja el gobierno, cuando lo que está de por medio es si se cambia la orientación del modelo económico-político que nos rige.  No desaparecerá la ‘polarización’ ni se producirá la ‘unidad’ con llamados a ‘defender la Patria’ ni podrá alcanzarse ésta ‘por la razón o por la fuerza’. Lo que existe es fruto y es inherente al sistema que tenemos. Eso no se borra con un triunfo electoral si éste no incluye esa ‘democratización de la Democracia’, reorientando las prioridades del gobierno a combatir las causas que generan ese problema.

“Hay que democratizar la democracia”

Del mismo autor: El resultado de las elecciones

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Por Juan Manuel López

Es analista político-económico, estudió Economía Política en la Universidad de Sydney en Australia. Ha sido columnista para KienyKe, Dinero.com y El Heraldo.