Solo después de la derrota, a través de Cepeda, aparecieron las preguntas a Abelardo del asustado Petro con la extradición

 - Cepeda no debatió por miedo con Abelardo; prefirió interrogarlo después de perder

Solo después de la derrota, a través de Cepeda, aparecieron las preguntas a Abelardo del asustado Petro con la extradición

Cepeda no discutió con Abelardo de la Espriella; prefirió interrogarlo con sevicia después de perder en las urnas. Resulta, cuando menos, paradójico que Iván Cepeda no hubiera aprovechado los escenarios propios de la campaña presidencial para formularle directamente a Abelardo de La Espriella el extenso cuestionario que ha divulgado.

Si esas inquietudes eran tan graves y trascendentales para que los colombianos evaluaran la idoneidad del candidato, el debate electoral era el escenario natural para plantearlas. En cambio, las preguntas aparecen cuando las urnas ya hablaron: Abelardo de la Espriella, elegido Presidente.

La pregunta como arma política

En política existe una forma particularmente eficaz de destruir reputaciones sin formular una acusación directa. Consiste en sustituir la prueba por la pregunta. No se afirma que alguien haya cometido una conducta ilícita; simplemente se plantea que "debe aclararla", que "debe explicarla" o que "las autoridades deben investigarla". El resultado es el mismo: la sospecha queda sembrada.

Ese es el método que recorre de principio a fin el pronunciamiento de Iván Cepeda sobre el presidente electo Abelardo de la Espriella.

La sospecha reemplaza la prueba

Cepeda afirma:

"Las autoridades estadounidenses deben aclarar si el señor De la Espriella ha sido o es agente o colaborador de la DEA, de la CIA o de cualquier otra agencia de seguridad de los Estados Unidos."

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Más adelante sostiene:

"...amerita que se esclarezca cuál es la naturaleza de la colaboración de De la Espriella con las autoridades de EEUU."

Y posteriormente concluye:

"...muestran la clara predisposición de De la Espriella de entregar nuestra seguridad nacional y nuestra soberanía judicial."

La estructura del discurso resulta evidente: primero se plantea una sospecha; luego se exige una explicación; finalmente, la sospecha termina convirtiéndose en una conclusión política.

Hace más de dos siglos, Cesare Beccaria advirtió un principio que sigue siendo la piedra angular del Estado de Derecho: "Un hombre no puede ser llamado culpable antes de la sentencia del juez." Cuando la sospecha antecede a la prueba, el juicio deja de descansar sobre los hechos para apoyarse en las percepciones.

El interrogante como imputación indirecta

El documento acumula insinuaciones sobre presuntos vínculos con agencias de inteligencia, posibles beneficios derivados de Alex Saab, afectaciones a la soberanía nacional, persecución política, investigaciones internacionales y actuaciones contra ciudadanos colombianos.

Cada afirmación incrementa la gravedad de la anterior. El lector termina asociando al destinatario con espionaje, pérdida de soberanía, persecución política y posibles irregularidades, aunque el documento no aporte pruebas suficientes para demostrar cada una de esas hipótesis.

El signo de interrogación no elimina el efecto de la insinuación. En muchas ocasiones lo fortalece, porque permite sembrar una duda sin asumir la responsabilidad de formular una acusación expresa.

¿Control político o campaña de hostigamiento?

La oposición tiene el derecho y el deber de ejercer control político. Esa es una condición indispensable de cualquier democracia.

Pero una cosa es controlar y otra muy distinta construir una narrativa basada en la reiteración de sospechas extraordinariamente graves sin el correspondiente respaldo probatorio.

Cuando las insinuaciones se suceden una tras otra, el debate deja de concentrarse en los hechos y comienza a erosionar sistemáticamente el buen nombre de una persona. Ese tipo de conducta puede abrir un legítimo debate jurídico sobre los límites entre la libertad de expresión, la protección de la honra y el buen nombre y, dependiendo de las circunstancias concretas, sobre la eventual relevancia penal que podrían tener campañas persistentes de hostigamiento dirigidas a desacreditar a una

¿Qué entiende Iván Cepeda por desobediencia civil?

Quizá el aspecto más preocupante del documento no sea la cadena de insinuaciones, sino el concepto de desobediencia civil que propone.

Cepeda anuncia:

"No me prestaré para esta violación de nuestra soberanía y emprenderé el camino de la desobediencia civil pacífica..."

Y luego convoca a sus seguidores a:

"...desconozcan pacíficamente cualquier orden de alguien que no responde a la condición de guardián de nuestra Constitución Política."

No se trata únicamente de cuestionar una política pública o una decisión administrativa. El llamado consiste en desconocer la autoridad del Presidente de la República si este no cumple unas condiciones fijadas por el propio líder de la oposición.

Entre ellas exige que renuncie a su ciudadanía estadounidense, que aclare supuestos vínculos con agencias de inteligencia, que desista de determinadas actuaciones judiciales y que modifique decisiones de gobierno conforme a sus exigencias políticas. Solo entonces estaría dispuesto a reconocer su legitimidad.

Martin Luther King desmiente la tesis de Iván Cepeda

La interpretación y el ejercicio que está haciendo Iván Cepeda se aparta de la concepción clásica de la desobediencia civil. Martin Luther King Jr. sostuvo que quien desobedece una ley injusta debe hacerlo públicamente, de manera pacífica y aceptando las consecuencias legales de su conducta. La desobediencia civil nació para enfrentar leyes manifiestamente injustas, no para desconocer preventivamente

La oposición petrista con su enviado Iván Cepeda, quien negándose al debate con Abelardo de La Espriella, lo cambió por  el interrogatorio, con preguntas sin pruebas.

Gustavo Petro, jefe de la oposición, no asumió personalmente la ofensiva y fue Iván Cepeda quien salió a sembrar sospechas después de las urnas y a desconocer la autoridad del próximo presidente

Cuando las preguntas sustituyen las pruebas y la desobediencia civil se invoca para desconocer al Presidente electo, la oposición deja de fortalecer la democracia y comienza a transitar un camino que se acerca peligrosamente al anarquismo.

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Por José Guillermo Mejía J.

MBA,EOI. Especialista en Seguridad Social, Universidad Externado. Especialista en Ética y Pedagojía de los Valores, Universidad Javeriana. Especialista en control interno de instituciones financieras, Asobancaria. Programa de Desarrollo Directivo, Inalde. Contador público, EAFIT. Socio fundador del Instituto de Ciencia Política Hernán Echavarría Olózaga. Ex miembro del Consejo Directivo de EAFIT. Miembro de juntas directivas, profesor universitario, ejecutivo en empresas de diferentes sectores económicos.