La designación de Omar Bula como Canciller nos ha llenado a los colombianos de ilusión. Tiene todas las condiciones humanas, intelectuales y la trayectoria y conocimientos para volver a apuntar nuestro país en el mapamundi. Para ese propósito, la agenda internacional de Colombia necesita cuidar las áreas fundamentales para nuestros intereses:
Con prescindencia de lo que se opine o haga respecto de la JEP, en la implementación del Acuerdo van los temas que Colombia debió afrontar hace décadas (Víctimas, Reincorporación, Sustitución de Coca, PDET y Desarrollo Rural Integral), con o sin ese acuerdo. Dado el apoyo que logramos durante la administración del Presidente Duque, sería imperdonable despreciar lo que hemos significado para el Mundo y la voluntad de la ONU y todos los países de apoyar que se retome la planeación detallada que ya tenemos.
Colombia debe seguir fiel a su tradición multilateralista, respetuosa del orden internacional, representando y transmitiendo los intereses nacionales ante los diversos foros que componen dichos sistemas. Pero, con una juiciosa identificación de escenarios, actores y discusiones estratégicas en los escenarios globales, multilaterales, regionales y bilaterales, y con el diseño de un plan de acción que le permita a Colombia retomar como una potencia regional el liderazgo en materia de: Lucha contra las drogas y el delito transnacional, Derechos Humanos, Política Migratoria y trata de personas, Medio Ambiente y Desarrollo, Comercio y Desarrollo y Seguridad, particularmente en la ONU, FMI, BM, UNESCO, OMC, UNCTAD y OEA,
Es indiscutible que lo que suceda en Venezuela afecta profundamente a Colombia. Con esa claridad, como lo describí en este espacio, hace unos meses, se debe liderar una iniciativa para la reconstrucción y, sobre todo, la independencia del país hermano, al tiempo que repensamos como poner fin y retorno a los migrantes de Venezuela que no opten por hacer de Colombia su patria.
Junto con el Ministro Gómez y todas las instituciones del sector de Industria y Comercio, la Cancillería colombiana debe incorporar dentro de su ADN los conceptos de la diplomacia económica, diplomacia científica, tecnológica y de innovación, acordes con los rápidos cambios mundiales que trae la cuarta revolución industrial.
Omar sabe más que nadie como el país puede buscar una mayor integración regional basada en la ampliación de los mercados cercanos y en la cooperación técnica a todo nivel, buscar el acceso real a mercados como el peruano, el brasileño, el chileno y el argentino, que tanto pueden aportar en cuanto a consumo de nuestros productos y a cooperación en tecnificación agroindustrial.
Como complemento de los Planes de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET), el desarrollo de las comunidades apartadas, cercanas a las fronteras y muy en particular a las comunidades indígenas y afro descendientes, debe ser una prioridad para el nuevo gobierno, con la Cancillería, como impulsor de las zonas de frontera.
Debemos ponernos al día en implementar un plan acelerado de desarrollo marítimo y presencia permanente en la explotación económica de sus mares y cuencas, con la presencia permanente de la Armada Nacional.
Junto con el Ministro Cancino, debe darse una mirada a la defensa jurídica de la Nación ante las Cortes Internacionales, para que la estrategia de defensa consulten los más altos intereses nacionales.
Se debe patrocinar con mayor empeño la cooperación Sur - Sur con el fin de tener un mejor acercamiento a los países vecinos y ser más representativos, así como aumentar nuestras capacidades inmateriales en la arena internacional, de modo que nuestro país no solo sea receptor, sino que tenga la capacidad de brindar ayuda y cooperación a sus aliados.
Con los Estados Unidos se debe recoger la alianza estratégica, aprovechando la visión republicana de su actual gobierno y fortaleciendo los programas conjuntos de comercio, inversión, seguridad, lucha contra el narcotráfico y cooperación en los programas de Tierras. Es importante potenciar al máximo posible el Acuerdo de Libre Comercio vigente con dicha Nación, al paso que se debe fortalecer también la relación con la Unión Europea pues Colombia no ha sido eficaz en aprovechar los beneficios del TLC con ellos.
Con el cuidado que debemos, es de vital importancia potenciar las relaciones bilaterales con China, aprovechando su fortaleza económica y su visión sobre la importancia estratégica de América Latina y su marcado interés en invertir en sectores industriales, infraestructura, desarrollo tecnológico y minero energético.
¡Tenemos ahora una oportunidad para que se marque un norte soñador para décadas por venir!
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