Revolución y democracia

“El debate hay que seguirlo desarrollando con honradez, sabiduría y respeto como lo está haciendo el profesor Boaventura de Sousa”

Por: Tiberio Gutiérrez
Enero 19, 2018
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Revolución y democracia

Muchas gracias al profesor Boaventura de Sousa Santos por Revolución y democracia, un artículo tan claro y a la vez tan profundo, aparecido en el diario digital Público el 27 de diciembre de 2017. Acá vale recordar personajes como Álvaro García Linero (exvicepresidente de Bolivia), el profesor Emir Sader de Brasil, pensadores contemporáneos como Atilio Borón de Argentina, Leonardo Boff de Brasil, David Harvey (autor de ensayos como El derecho a la ciudad y/o La izquierda tiene que repensar su aparato teórico y táctico) o Michael Lowy (autor de un artículo extraordinario llamado De la Revolución de Octubre al ecocomunismo del siglo 21, el cual comenté en Las2Orillas).

Todos estos pensadores estudia la encrucijada política del momento, haciendo un ejercicio dialéctico entre los conceptos revolución y democracia; más ahora cuando parece que avanza incontenible la avalancha del neoliberalismo salvaje con la victoria reciente de la corriente de Macri en Argentina, Piñera en las presidenciales de Chile, los resultados inciertos de las elecciones presidenciales en Honduras y paradójicamente con un neoliberalismo confrontado con la victoria de Maduro en las elecciones municipales de Venezuela, y en medio del bloqueo económico y del cerco del establecimiento mediático de las multinacionales.

El artículo Revolución y democracia del profesor Boaventura es de lectura obligada para todos aquellos que se interesan por los desarrollos políticos, económicos y sociales de la actualidad, especialmente los que tienen relación con América Latina.

Precisamente cae como anillo al dedo para enfocar los desarrollos políticos en nuestra América en  el 2018, cuando se van a realizar elecciones presidenciales trascendentales que definirán el futuro de las nuevas generaciones y que demostrarán hasta qué punto el neoliberalismo ha entrado en escena para quedarse mucho tiempo, o, al contrario, para reconvertir la tendencia declinante de los gobiernos progresistas de América Latina.

Los procesos electorales que se avecinan son los siguientes: En Brasil, Lula Da Silva continúa punteando en las encuestas, lejos de los que van detrás, con la expectativa creciente de la decisión judicial del próximo 29 de enero, cuando sabremos si Lula se  va para la cárcel o para el palacio de Gobierno.

En Venezuela esperamos los resultados para saber si continúa Nicolás Maduro conduciendo los destinos de la Revolución bolivariana, inaugurada por el comandante Hugo Chaves Frias, contra todos los vientos adversos del imperio, con su bloqueo económico y con el establecimiento mediático de las multinacionales en su contra.

Luego siguen las elecciones en México: todo apunta a que López Obrador en esta tercera vez sí va a conquistar la presidencia. Aunque claro está que hay que tener en cuenta que las mafias del Pri (Partido Revolucionario Institucional) no se vayan a robar las elecciones como ocurrió en la pasada contienda electoral, cuando eligieron a Enrique Peña Nieto, actual presidente y mandadero obsecuente de las multinacionales.

A continuación vienen las elecciones en Colombia que, por su importancia geopolítica y por el acuerdo de paz, cobran un significado de primer orden para definir si la violencia de 50 años continúa, o si por el contrario, el pueblo logra entender el significado del voto por la paz para resolver favorablemente esta gran incertidumbre; aquí va punteando Sergio Fajardo, exalcalde de Medellín y exgobernador de Antioquia, seguido del exalcalde de Bogotá, Gustavo Petro, pero hay que ver cómo se desarrollan las coaliciones políticas en la primera vuelta para poder tener una perspectiva más o menos cierta de lo que pueda ocurrir.

Están también las elecciones en  Paraguay con la expectativa de los resultados después del “golpe blando” que le dieron  Lugo. Además, tenemos las elecciones en Costa Rica y en Cuba, donde sale de la presidencia Raúl Castro, dejando en el horizonte una gran expectativa por lo que pueda suceder con las nuevas relaciones con el nuevo presidente de los EE.UU. Donald Trump.

Como se puede ver, el escenario político va a estar muy interesante en América Latina en el 2018. Es decir, se van a confrontar dos modelos de desarrollo: el neoliberal de la ultraderecha y el modelo democrático de los sectores progresistas, sobre todo en Colombia, donde una casta plutocrática, corrupta y criminal continúa empotrada en el poder obstaculizando las reformas democráticas que necesita el país.

Por eso el debate hay que seguirlo desarrollando con honradez, sabiduría y respeto como lo está haciendo el profesor Boaventura de Sousa Santos con estos artículos que iluminan y enriquecen la controversia ideológica, teórica y política, tal cual lo está exigiendo la coyuntura de la época que estamos viviendo.

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