Opinión

Maradona es más que Messi

Messi es para verlo, Maradona para vernos. Es uno de nosotros

Por:
noviembre 07, 2015
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Messi es una máquina de carne y hueso. Es el resultado de un experimento que triunfó en la intimidad de un niño que se quedó allí, en silencio, solo. Un diseño con veintiún gramos de menos. Verlo jugar es elevarse, aligerar la vida, suspenderla en el aire; es perderse en un mundo que no existe, ni existirá. Un remedo de humanidad esforzada e ingrávida. Un espectáculo griego. Un héroe. Lejano.

En el mundo que Messi habita, sin inmutarse, se pone la otra mejilla, la otra pierna. Un mundo donde se sabe tragar el veneno de perder, sin reaccionar y el espejismo de ganar desaparece rápidamente, sin embriaguez. Inalcanzable, Messi traza al andar geografías de perfección. Nadie lo alcanzará. Es un mito.

Messi es para verlo, Maradona para vernos. Es uno de nosotros.

Kusturica decía que el peor enemigo de Maradona es Maradona. No se equivocaba. En su mirada se cristaliza una tristeza que muchas veces le he visto a muchos, que me veo a veces. Esa insatisfacción, ese mal sabor. Esa carga que representa estar juzgándose todo el tiempo, sin entenderse. Ese malestar que no se quita a pesar de  la sonrisa continua pero falsa.

En 1986, en el Mundial de Fútbol, Maradona materializó a la humanidad misma. En tan solo noventa minutos se permitió hacer una obra maestra, para luego cometer un fraude maestro, grosero. Tan parecido a nosotros Maradona es una resta perfecta. Una contradicción íntegra. Lo que hizo con el pie en las canchas lo borró con la mano en su vida. Su vida, todo un caso de estudio, un ejercicio de observación de un ser humano cualquiera, sometido a una gloria excepcional. Un cualquiera que fue castigado con un talento que fue su condena. Una ironía redonda, como un balón.

Maradona no es Dios, pero sí se inventó su propia alma y su propia justicia, se inventó –o confirmó- la idea del ojo por gol en el fútbol. Se acomodó a conveniencia, ubicó todo a su favor. Maradona es un humano hecho a semejanza de otro ser humano. Pulgada a pulgada. Tejido imperfecto. Aliento de mentira y aliento de arrepentimiento.

Porque si hay algo que Maradona es, es un arrepentido, uno de esos que sueña toda las noches con repetir las mañanas, con pedirle prestado al tiempo otra oportunidad para no errar. Desgaste innecesario, volvería a cometer el error, una y otra vez. Maradona es un gran ejemplo de ser humano, uno de esos que gana la lotería pero pierde la vida. No me cabe duda que cualquiera de nosotros ante la gloria que disfrutó, y disfrutará Maradona, actuaría igual, se equivocaría igual. Pero no tuvimos esa suerte, no fuimos condenados.

Maradona es una bala en el alma. Una bala que le da vida a nuestro más íntimo humano, ese que nos habita, esa mala influencia que nos habla al oído. Maradona es bala y espejo, que sin requerir esfuerzo, nos permite vernos, un poco o mucho, de cerca o de lejos, todo depende qué tantos errores nos hayamos permitido en la vida, pero sobre todo, cuánta gloria nos ha abrazado, cuántas oportunidades hemos tenido, de ser entre muchos y muy grandes, el mejor.

@CamiloFidel

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