La responsabilidad de los gobernantes: primera deuda del poder 

Una ciudadanía activa, responsable, madura y orgullosa de sus conquistas democráticas no puede dejarse alienar. Una mirada al respecto

Por: Orlando Solano Bárcenas
marzo 02, 2021
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La responsabilidad de los gobernantes: primera deuda del poder 

El 6° Foro Internacional sobre la Constitución y las Instituciones Políticas que tendrá lugar el 19 de marzo de este año en Francia versará sobre “la responsabilité des gouvernants: première dette du pouvoir" (la responsabilidad de los gobernantes: primera deuda del poder). Por razones de pandemia esta vez se hará vía Zoom de manera gratuita y estará abierto a quienes se inscriban libremente. Lo organiza la Universidad de Lille, bajo la dirección del profesor titular de Derecho Constitucional y miembro del Instituto Universitario de Francia, Jean-Philippe Derosier. El tema no es solo apasionante, sino de una total importancia en momentos de pandemias, gobernantes y gobiernos “sueltos de ley”. 

A todo poder, todo deber 

La responsabilidad de los gobernantes es el corolario del poder que ejercen: ningún gobernante sabría verse confiar un poder sin estar concomitantemente investido del deber de asumir la responsabilidad ante aquel que se lo ha confiado. Estudiar la naturaleza, los mecanismos y los efectos de la responsabilidad permitirá apreciar su carácter esencial para el funcionamiento de un régimen democrático. La actual crisis mundial confronta a los gobernantes con su responsabilidad frente al pueblo. Todas estas cuestiones serán estudiadas, a escala de 14 sistemas jurídicos por el ForInCIP. Pediré a mi querido amigo Jean-Philippe Derosier que nos ofrezca traducción simultánea a los hispanohablantes. El tema lo amerita ampliamente. La democracia lo clama. 

Es deber de todo gobernante decidir y responder 

Gobernar es decidir. Los gobernantes, es decir aquellos que son investidos de la función de gobernar o de participar en un gobierno, cumplen su misión tomando decisiones políticas que se traducen en la adopción de normas jurídicas. En democracia, estas decisiones tienen por objeto realizar la política que el pueblo les ha encargado ejecutar a los gobernantes. Este es el mandato que se les ha confiado, porque el pueblo confía en sus gobernantes y estos están obligados a responderle. 

El gobernante no es sino un mandatario del pueblo 

El ejercicio del poder le corresponde originariamente al pueblo, pero se lo confía a los gobernantes para que lo ejerzan en su nombre. En reciprocidad, los que gobiernan son deudores de ese pueblo. Con certeza los gobernantes están en condición de ejercer libremente este poder —asumiendo sus funciones y las escogencias políticas—, pero bajo la condición de rendir cuenta de sus actos al titular originario, el único que goza de la capacidad de apreciar si el poder ejercido está o no conforme con el mandato confiado. 

Gobernar es un acto de responsabilidad 

En derecho constitucional gobernar es un acto de responsabilidad que implica tomar decisiones y asumir las consecuencias. Dice el jurista francés Guy Carcassonne: “La responsabilidad es la primera deuda del poder”, frase inspirada en esta de Portalis: “La justicia es la primera deuda de la soberanía”. Investido sí, pero también obligado. A máximo honor, máxima responsabilidad. Mandato recibido, mandato que debe ser honrado. 

El de responsabilidad, un concepto que todo lo permea 

No es frecuente que un término jurídico irrigue todas o casi todas las ramas del derecho. Es el caso de la responsabilidad, que se la encuentra en derecho civil, en derecho administrativo, en derecho internacional público e internacional privado, en derecho europeo, en derecho del trabajo y en derecho penal, así como en el derecho constitucional. 

La responsabilidad del gobernante es doble: jurídica y política 

En derecho constitucional, la responsabilidad tiene algo muy específico: no solo tiene orígenes e implicaciones jurídicas, también tiene una fuerte dimensión política. Y es esta la que establece el lazo político entre el pueblo —gobernado y fuente del poder— y los gobernantes, obligados a responder en esas dos dimensiones. Por consiguiente, si la responsabilidad no es asumida, el propio lazo político resulta roto quedando el equilibrio del régimen frágil, vacilante. La responsabilidad es elemento esencial para el funcionamiento de un régimen que se precie de democrático. 

El método de abordaje del Foro 

El tema será enfocado desde diversas disciplinas y por verdaderos expertos. Diversas ópticas de la “ciencia constitucional” confrontarán diferentes reglamentaciones, prácticas y puestas en marcha de la responsabilidad de los gobernantes de sistemas jurídicos diferente Estos serán doce sistemas extranjeros —europeos y de fuera de Europa— así como de Francia y la propia Unión Europea. 

Las consecuencias de la pandemia desde el punto de vista de la responsabilidad 

Se espera que las implicaciones constitucionales de la responsabilidad —individual o colectiva, política o penal, disciplinaria o civil— sean bien estudiadas en la doble dimensión jurídica y política. El mundo necesita con urgencia este tipo de análisis pluridisciplinario de las fuentes jurídicas, políticas y sociológicas de un poder hoy en día desencadenado por la pandemia del COVID-19, exceso que afecta el objeto mismo del contrato social en cuanto a restricciones a las libertades, medidas excepcionales de urgencia, legislación delegada y afectación de eventos electorales, con la consiguiente difuminación de la responsabilidad comprometida de los gobernantes. 

El principio democrático de responsabilidad del gobernante bajo la “nueva realidad” 

Los temas del foro se aseveran de vital importancia porque se observa un poco por todas partes cómo la libertad —el valor fundamental de la democracia— está retrocediendo no en tanto que igualdad de derechos sino de igualdad en las condiciones de ejercicio. Esto ocurre tanto en lo referente a la actividad del gobierno como en las relaciones entre gobernantes y gobernados. De allí que estén saliendo democracias autoritarias del manejo del virus. Democracias que son jacobinas a ratos, o con frecuencia no limitadas. La coartada es supuestamente la “realidad de los hechos”, y el resultado son demasiadas coacciones a las libertades públicas de un hombre social hoy en día confinado, vigilado, asustado. Pululan conflictos por doquier entre la libertad individual y el poder del Estado. Están surgiendo lamentables sociedades unánimes. Como esas del aplauso sincronizado, adulante y vergonzoso de ciertas dictaduras del momento.

Pandemia y tendencias autoritarias 

La soberanía del Estado —o del gobierno— imponiéndose de forma abrumadora sobre los individuos, es tendencia que abre paso a impulsos autoritarios que vehiculan el sofisma de que las dictaduras contemporáneas manejan “mejor” la pandemia que las democracias. Algo que no está demostrado y que de darse sería a gran costo. La aparente empresa de búsqueda de la igualdad —en la vacunación, por ejemplo— pone en desventaja la libertad con notorios desfases entre la Constitución y la práctica constitucional de la democracia-libertad, la democracia-participación y la democracia-igualdad. Los procedimientos de unanimidad se están imponiendo sobre aquellos del cuestionamiento, la libre discusión y el disenso. Se observa una lucha de carismas entre jefes de Estado y entre estos y los mandatarios locales. Cada uno a "brillar" más que el otro y en todas las aristas del espectro político.

Escándalos políticos y exigencia de responsabilidad en torno a la vacunación contra el COVID-19 

Son numerosos los casos de “Vacunagate” o de “Vacunatorio VIP”, un poco por todo el mundo, y en América Latina hacen legión. Veamos algunos casos: 

-Brasil: "Vacunas de viento". El Ministerio Público de Río de Janeiro está investigando de "vacunas de viento" (inyecciones de aire) en personas ancianas. Se prohibió grabar la vacunación. 

-Argentina: "Vacunatorio VIP" por privilegios de inmunización, políticos saltándose la fila para recibir vacunas experimentales, pruebas falsas de COVID-19, ampolletas fraudulentas y hasta simulaciones de inyecciones a ancianos. El presidente de Argentina, pidió la renuncia a su ministro de Salud, luego de que se desatara un escándalo de presunto tráfico de influencias para vacunar a 70 funcionarios afines al oficialismo. Se rumora que se separaron 3.000 dosis para su uso discrecional y sin trazabilidad de las vacunas. 

 -Perú: "Vacunagate" por aplicación irregular de vacunas con detención preliminar de funcionarios públicos que se habrían beneficiado de la vacuna experimental. Entre estos funcionarios están las exministras de Salud y de Relaciones Exteriores. Involucrados funcionarios actuales y gubernamentales, incluido el expresidente Martín Vizcarra quien se defiende culpando a "una clase política que solo está interesada en generar caos". Casi 500 personas "aprovecharon su posición" para tener acceso a la vacuna de fabricación china. Según el actual presidente interino, Francisco Sagasti: “Lo que ha sucedido es una aberración que debe ser tratada como tal”. 

-Guatemala: Denuncian compra de supuestas pruebas falsas de COVID-19 (30.000), piden detención preliminar de involucrados porque “Se trata de la vida de la gente”. Denuncia el Ministerio Público "posibles ilícitos cometidos en la adquisición de insumos para el fortalecimiento de la capacidad de diagnóstico de pacientes en los Hospitales Regionales…”, y se involucra a exfuncionarios de la dependencia de Salud 

-Colombia: Decomisan 70 vacunas fraudulentas de COVID-19 fabricadas en China, en el aeropuerto de Bogotá. (Por CNN Español 06:30 ET, 25 febrero, 2021). 

Confinados, asustados y callados 

El confinamiento ha hecho olvidar que el Estado es asunto de todos, de interés general. Confinados, los ciudadanos olvidan que el Estado en un haz de reflexiones y de reacciones colectivas que son del interés de todos. El encierro les ha hecho olvidar que el Estado es una idea de poder, pero de poder eficaz, protegido y protector, organizado y garante contra los peligros exteriores e interiores. Claro que el Estado tiene poderes, pero también misiones que cumplir. Protección no puede equivaler a dominación. El Estado es también un principio ético y un valor espiritual. El rostro del Estado no debe ser figura de monstruo arbitrario porque su poder no es discrecional, es poder subordinado a las reglas del derecho, de la descentralización y del control popular ejercido a través del doble juego electoral y parlamentario. 

Exjefes de Estado en problemas judiciales 

No forman legión, pero son varios del vasto mundo.

-Sarkozy. Redactando estas líneas llega precisamente de Francia la noticia de que el expresidente francés Nicolás Sarkozy ha sido condenado a tres años de prisión por corrupción y tráfico de influencias al intentar sobornar a un juez en el caso de unas escuchas telefónicas en 2014, y antes por un supuesto financiamiento irregular de su campaña política de 2007 por Gadafi. También por tráfico de influencias con una empresa rusa. La Fiscalía había solicitado una pena mayor. La sentencia considera de "particular gravedad" el delito cometido por Sarkozy por su condición de expresidente, que "se sirvió de su cargo y de sus relaciones" para "su interés personal", lo que llena de descrédito un cargo que, por la Constitución, le otorga el poder de equilibrio de la justicia. Sarkozy anunció que apelará. Se cree que aspirará nuevamente a la presidencia en 2022. La Fiscalía había dicho en su acusación contra Sarkozy: "La república no olvida sus presidentes. A la inversa, no se puede admitir que un antiguo presidente olvide la República”. Ya despojado de su inmunidad presidencial, le han surgido muchas denuncias de orden legal. La actual está bajo apelación. Antes había sido condenado el expresidente Jacques Chirac en 2011, por un asunto relacionado con empleos ficticios de la ciudad de París.

-Trump. El juicio a Sarkozy podría tener incidencia en las investigaciones en curso contra el ex presidente Trump, a juicio de algunos analistas norteamericanos. Según Le Monde, con Sarkozy era "lealtad o venganza", con Trump, agregan, es igual: procesado dos veces por la Cámara de Representantes por cargos que incluyen abuso de poder. Absuelto por los senadores republicanos por cargos de impeachment, como ciudadano privado todavía enfrenta una nutrida lista de denuncias criminales, civiles y de impuestos, el asalto al Capitolio, sus negocios antes de la presidencia, algunas demandas por difamación de mujeres que alegan haber sido acosadas. Las acusaciones son en algunos casos mucho más graves que las asociadas con Sarkozy y como a este, una segunda aspiración presidencial podría quedar comprometida. Últimamente se le ha acusado de haberse hecho aplicar la vacuna contra el COVID-19, él que no creía ni en el tapabocas (ver: Ishaan Tharoor con Ruby Mellen. La condena de Sarkozy conlleva ecos para Trump. En: The Washington Post 2/03/2021 12:06 AM). 

-Varios. La lista sería bastante larga y no quisiera fatigarles o llevarlos a la depresión.

Para que responda, alzarle la cara al poder 

El “dogma” princeps legibus solutus est (el príncipe está libre de ataduras legales) ha sido duro de erradicar en el decurso de la historia porque, como la noria va y viene. Es como el boomerang que usted ve partir y, si se descuida, vuelve, y hasta puede golpearle la frente o el orgullo. Algo así estamos viviendo en estas épocas de pandemia, donde el poder limitado, “amarrado”, trata de soltarse por muchos medios, momentos o instancias, unas veces ante la impotencia de las otras ramas, su complacencia o por pura pereza. Una ciudadanía activa, responsable, madura y orgullosa de sus conquistas democráticas no puede dejarse alienar sin alzarle la cara al poder. A este acto de valor civil invita el 6° Foro Internacional sobre la Constitución y las Instituciones Políticas. No se lo pierdan. Para asegurarse la participación es necesario una inscripción previa y gratuita en esta dirección [email protected]

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