La metamorfosis de Alberto Caparroso Cabello, de ingeniero asalariado a poderoso contratista

Salió de Gases del Caribe en 2016 para crear su propia empresa CU2 y en tres años ha firmado contratos por $16.000 millones en obra pública en la Costa Caribe

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octubre 10, 2021
La metamorfosis de Alberto Caparroso Cabello, de ingeniero asalariado a poderoso contratista

Todo comenzó en 2009. Hasta ese entonces y durante casi 30 años Margarita Cabello Blanco había forjado una exitosa trayectoria profesional como abogada: comenzó siendo escribiente en un juzgado en Barranquilla, luego fue juez penal en Sabanalarga, saltó al Tribunal Superior de Barranquilla como magistrada  y se fortaleció académicamente haciendo especializaciones en derecho civil y de familia que le valieron, además, para ser profesora de posgrados y una reconocida conferencista. Todo esto sin contar que desde 1999 había asumido la crianza de sus dos hijos, María Margarita y Alberto Mario, tras la separación con su esposo Rafael Caparroso.

Nadie en la capital del Atlántico dudaba de su seriedad y rigurosidad, pero pocos en Bogotá tenían presente su nombre. Excepto el procurador Alejandro Ordóñez, quien recién había sido elegido por el Congreso y había recibido su hoja recomendada. Estaba conformando su equipo con milimetría política como respuesta a la avasalladora votación con la que el Senado lo había elegido procurador General de la Nación. En abril de 2009 la nombró procuradora delegada para Vigilancia Disciplinaria.

Cabello aceptó el cargo en Bogotá impulsada por sus hijos, los dos ya profesionales. María Margarita, la menor, siguió los pasos de su mamá y comenzó su vida como abogada, mientras Alberto Mario, quien se había graduado como ingeniero industrial de la Universidad del Norte y desde 2008 trabajaba en Gases del Caribe como ingeniero de ventas y un año después ya era coordinador de proyectos industriales.

Hasta 2016 Alberto Mario Caparroso fue director comercial de gas en Gases del Caribe, subsidiaria de Promigas cuya sede es Barranquilla.

Alberto Mario Caparroso Cabello encontró en Gases del Caribe un lugar para hacer carrera. En 2010 fue nombrado director de comercialización de gas, un desempeño valorado por Antonio Celia, en aquel tiempo presidente de Promigas –propietaria del 30% de Gases del Caribe- quien apoyó su permanencia en la empresa incluso luego de que Promigas, que aunque está en la Bolsa,  fuera adquirida mayoritariamente en 2011 por el grupo empresarial de Luis Carlos Sarmiento Angulo.

Sin embargo, Caparroso Cabello no quería ser un empleado más. En 2016, apenas tres meses después de que su mamá fuera nombrada presidenta de la Corte Suprema de Justicia, decidió crear su propia compañía: CU2 Ingenieros SAS. Esta nació en junio de aquel año como una constructora de edificios residenciales en Barranquilla, que desde 2008 con Álex Char en la alcaldía comenzó a vivir un boom inmobiliario. La millonaria inyección de recursos públicos en obras de infraestructura y que había continuado con el mismo ritmo Elsa Noguera era una oportunidad a la que se sumaban las relaciones interpersonales de muchos de quienes ostentaban el poder en la ciudad.

La carrera de Margarita Cabello en Bogotá también iba en ascenso y empezó a moverse en la cúpula de la justicia pero también de la política, una combinación necesaria para avanzar. Relaciones que la hoy procuradora fue cultivando de tiempo atrás. El matrimonio de su hija, María Margarita Caparroso Cabello, con Luis Fernando Lafaurie Cotes en 2014 se convirtió en una reunión política de alto vuelo a la que asistieron figuras tan importantes como el exfiscal Eduardo Montealegre, el magistrado Francisco Ricarute –hoy condenado por el cartel de la toga- el exsenador Roberto Gerlein y Fuad Char.

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La recién creada empresa de Alberto Caparroso comenzó a ganar contratos públicos a través de consorcios o directamente. El primero, por casi $1.700 millones, lo logró en 2017 a través del Consorcio Obras Especiales Atlántico con la gobernación del Atlántico , encabezada entonces por Eduardo Verano de la Rosa. Aunque contaba con el aval del Partido liberal, Verano de la Rosa se impuso gracias a una alianza con Álex Char, que repetía en la alcaldía de Barranquilla. Dicho contrato tuvo como objeto la construcción, adecuación y mejoramiento de parques y canchas sintéticas en el departamento.

El dueto Verano de la Rosa – Char funcionó como una alianza polítca y también en inversiones públicas en el departamento.

El 2018 fue un año aún más próspero para Alberto Caparroso Cabello. Desde la administración de Álex Char se impulsó la creación del equipo de baloncesto Titanes de Barranquilla, creado por “un grupo de empresarios de ‘La Arenosa’ [que] visionaron el renacimiento del baloncesto (…), por lo cual unieron esfuerzos y con el apoyo de la Alcaldía de la ciudad consiguieron un cupo en la liga profesional”. Para octubre de ese año Alberto Caparroso ya era presidente del equipo, que se coronó campeón en su primer campeonato. A través del equipo, que además es patrocinado por Almacenes Olímpica, de la familia Char, comenzó una estrecha relación con el clan político más poderoso de la Costa, que ha estado muy cerca del deporte, como afición y como negocio.

Al mismo tiempo, Caparroso se expandió como contratista y el 26 de octubre de ese año firmó, como representante legal del Consorcio Hidrosan, un contrato por $ 3.500 millones, esta vez  con la Alcaldía de Santa Marta, encabezada por Rafael Martínez, para la instalación de redes de acueducto y alcantarillado sanitario en la ciudad. Caparroso se había expandido más allá de su idea inicial y con un alcance más allá de Barranquilla.

Ese año Caparroso también firmó otros dos contratos, uno con la Alcaldía del municipio de Córdoba, en el departamento de Bolívar, por $945 millones para la construcción de un parque y cancha sintética y otro nuevamente con la Gobernación del Atlántico en diciembre para la “ampliación de la casa de artesanos del corregimiento de Chorrera en el municipio de Juan de Acosta” por $482 millones.

Alberto Caparroso Cabello (centro) junto a su mano derecha y gerente del equipo, Gabriel Berdugo (derecha) anunciando en 2019 nuevas contrataciones y planes para el exitoso equipo de baloncesto.

En Barranquilla el nombre de Alberto Caparroso Cabello comenzó a estar en boca de todos. En 2019 su fama como contratista y como empresario deportivo creció de manera acelerada. Y es que el equipo de baloncesto de la ciudad era un éxito completo. Junto al entrenador Tomás Díaz y al gerente del equipo, Gabriel Berdugo, hicieron del quinteto el equipo más importante del país.

Ese año también sería fundamental para su mamá Margarita Cabello. En junio de 2019 Cabello, que ya había mostrado su cercanía con el uribismo a pesar de sus orígenes liberales al lado de David Name Terán, unidos desde los años 90 por la logia masónica, renunció como magistrada de la Corte Suprema de Justicia para aceptar el Ministerio de Justicia en el gobierno de Iván Duque. Cabello se posesionó el 11 de junio de 2020.

Margarita Caballo llegó con el respaldo de la Casa de Nariño y avasalló en el Senado para ser elegida procuradora. Sus dos hijos la han respaldado incondicionalmente en su carrera.

Los contratos de Alberto Mario Caparroso no se detenían. En junio firmó un nuevo contrato por $536 millones con la Agencia Distrital de Infraestructura de la Alcaldía de Barranquilla (ADI) para el mantenimiento y adecuación de canchas sintéticas en la ciudad, esta vez directamente con su empresa CU2 Ingenieros. Caparroso había encontrado, igual que otro puñado de contratistas, en los parques y canchas un negocio redondo y en la Costa siempre estaba en la lista de los contratistas oferentes para este trabajo.

En julio, CU2 Ingenieros se ganó otro contrato con la Alcaldía de Cartagena también para el mantenimiento y mejoramiento del estadio de fútbol Jaime Morón: $3.800 millones. En septiembre Caparroso firmó un nuevo contrato con el SENA de Barranquilla, a quienes les arrendó un local para convertirlo en cafetería de la entidad. Finalmente, Caparroso cerró el 2019 por las nubes. El 3 de diciembre firmó con la Gobernación del Magdalena, en la que estaba Rosa Cotes, representante del clan Cotes de Santa Marta, el contrato más grande hasta ahora registrado por la firma CU2 Ingenieros: $5.900 millones para la construcción y dotación de escenarios recreo-deportivos en el departamento.

Pero el año 2019 no se podía acabar sin sumarle otros éxitos a nivel deportivo. Titanes de Barranquilla volvió a ganar un campeonato y el gerente del equipo, Gabriel Berdrugo, mano derecha de Caparroso, fue nombrado por Jaime Pumarejo, quien había ganado las elecciones para reemplazar a Álex Char en la alcaldía de Barranquilla, como secretario de Recreación y Deporte Distrital. Todo un logro que le garantizaba al equipo un constante apoyo desde la administración.

Desde 2020 en las bases públicas no se registra ningún nuevo contrato de CU2 Ingenieros o Alberto Caparroso, que hasta ese momento había firmado contratos por más de $16.000 millones en un lapso de tres año, quizás frenado por el nuevo destino de su mamá quien había sido elegida para ser la nueva Procuradora General de la Nación. Se sabe que Caparroso le dedica por el momento buena parte de su tiempo a su otra pasión: Los Titanes de Barranquilla.

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