Pese al difícil arranque de año, marcado por la caída de más del 33 % en el precio del café, el ingeniero Germán Bahamón decidió apostar por una jugada de alto impacto. El café colombiano vuelve a montarse en la bicicleta del ciclismo mundial, esta vez de la mano de Egan Bernal y su equipo en el Reino Unido, el INEOS Grenadiers.
La movida no solo tiene un componente simbólico, también estratégico. La Federación Nacional de Cafeteros suma así un nuevo patrocinio deportivo en medio de un contexto complejo para el sector. Ya lo venía haciendo con Sebastián 'Tatán' Garzón en el campeonato USF2000, una categoría clave dentro del camino hacia la IndyCar. Ahora, el salto al ciclismo conecta directamente con la historia y el ADN del café colombiano.

Porque esta no es una relación nueva. El vínculo entre el café y el ciclismo se remonta a los años 80, cuando Europa dominaba este deporte y en América Latina apenas comenzaban a surgir figuras. Fue entonces cuando nació el equipo Café de Colombia en 1983, una apuesta que transformó campesinos de montaña en ciclistas de élite.
Del equipo Café de Colombia a Egan Bernal: el regreso de una historia que marcó época
De esa generación surgieron nombres que hoy son leyenda, como Luis Herrera, Fabio Parra y Alfonso Flórez. Fueron ellos quienes abrieron camino en las carreteras europeas y posicionaron a los “escarabajos” en el mapa mundial.

En 1985, Herrera ganó una etapa del Tour de Francia, un hito que marcó un antes y un después. Dos años más tarde, se coronó campeón de la Vuelta a España, consolidando el nombre de Colombia en la élite del ciclismo. El equipo se mantuvo activo hasta 1990, pero dejó una huella difícil de borrar.
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Hoy, más de tres décadas después, el café colombiano regresa a ese escenario, aunque bajo una lógica distinta. Ya no se trata de tener un equipo propio, sino de integrarse como patrocinador de una de las escuadras más importantes del World Tour: INEOS Grenadiers.
Allí militan figuras como Egan Bernal, quien recientemente ganó una etapa del Tour de los Alpes y volvió a meterse en la pelea por la clasificación general, además de Brandon Rivera. Ambos ahora llevarán el logo de Café de Colombia en su indumentaria, reforzando la presencia del país en el pelotón internacional.

Detrás de este acuerdo hay una gestión que viene desde 2023, cuando Bahamón asumió la dirección de la Federación. Su administración ha estado marcada por el crecimiento en producción y exportaciones, que superaron los 5.000 millones de dólares, con ventas externas de 13,3 millones de sacos. No obstante, su paso también ha estado rodeado de tensiones con el Gobierno, en medio de debates sobre el rumbo del sector cafetero.

Pero este acuerdo no se construyó en solitario. Del lado del equipo británico aparece John Allert, un australiano con amplia trayectoria en marketing deportivo. Llegó al equipo hace cuatro años tras pasar por compañías como McLaren Racing y The Clearing, en un momento en el que la escuadra atravesaba una etapa de transición.
Desde entonces, ha liderado un proceso de modernización que incluye la diversificación de patrocinios y una apuesta clara por el talento joven. Este mismo año impulsó la creación de la INEOS Grenadiers Racing Academy, un programa enfocado en detectar futuras figuras del ciclismo.

Su objetivo es claro: devolver al equipo al primer nivel competitivo frente a escuadras como el Team Sky —su antecesor histórico— y el UAE Team Emirates, que hoy domina buena parte del calendario internacional.
En ese contexto, la llegada de Café de Colombia no es solo un patrocinio más. Es una apuesta que mezcla historia, identidad y estrategia comercial. Para el país, significa volver a un escenario donde ya fue protagonista. Para el equipo, sumar una marca con peso simbólico y reconocimiento global.
Y para Egan Bernal, quizá, representa algo más: correr nuevamente con un sello que hace parte de la historia grande del ciclismo colombiano.
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