A días de casarse, el joven falleció tras el terremoto en Pereira. Su padre, Hernán Giraldo, lideró una incansable búsqueda en el Hotel Dibeni

Juan Felipe Giraldo - La historia de Juan Felipe Giraldo, el joven que se iba a casar y falleció tras el terremoto en Pereira

Juan Felipe Giraldo tenía 24 años y toda una vida por delante. Era un joven vendedor bogotano que trabajaba incansablemente para construir un futuro para su hijo de dos años y para Natalia Patiño, el gran amor de su vida. Por este motivo, viajó a Pereira en la madrugada del lunes 10 de agosto de 2026 para vender monturas de gafas y se hospedó en el Hotel Dibeni. Nadie en su familia imaginó que a las 7:34 a. m., un terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en el Chocó colapsaría por completo el hotel, sepultando sus sueños en segundos.

La angustia e incertidumbre consumieron a su familia al perder contacto. La única pista era un video corto que Juan Felipe había enviado a Natalia desde su habitación minutos antes del sismo. Ante la falta de noticias, su padre, Hernán Giraldo, viajó de inmediato desde Bogotá para buscarlo por sus propios medios. Al llegar, debió encarar la desinformación que reinaba en la zona de desastre, declarando a los medios: “Mirando el video identificamos qué hotel era. Informaciones que nos dieron erradas decían que lo habían sacado del hotel, lo buscamos en todos los hospitales y no encontramos respuesta positiva. Después vinimos acá, encontramos el listado de huéspedes y nos desmintieron que hubieran sacado muchachos, nunca sacaron a nadie, y ahí empezó la búsqueda acá”, señaló a los medios de comunicación.

Desde entonces, Hernán hizo de las ruinas del hotel su hogar. Equipado con casco y herramientas, se unió a las brigadas de socorro para remover escombros, convirtiéndose en símbolo de esperanza. Cuando el desaliento amenazaba a los rescatistas, la fe de este padre empujaba la búsqueda. “Hay vida, hay pequeñas señales de vida. Y si hay vida, hay esperanza”, repetía Hernán frente a las cámaras, aferrándose al milagro.

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El gran motor que lo sostenía en pie era el domingo 16 de agosto de 2026, el día programado para el matrimonio de Juan Felipe y Natalia. Habían planeado cada detalle de esa boda con profunda ilusión. En medio del dolor, el padre enviaba mensajes de aliento a su hijo con fe inquebrantable: “Hijo, te amo y el domingo te vas a estar casando. Y si no es el domingo, va a ser en 8, 15 días, pero vas a estar ahí, hijo”. Hernán desafiaba la lógica técnica y los planos de los ingenieros siguiendo su instinto paternal: “Con unos planos lo buscan a él en la 2011, pero yo digo que él no está ahí. Los organismos que han venido a hacer estudios dan una mínima posibilidad de vida y a esa mínima posibilidad yo me aferro que sea él. Lo siento en el alma, lo siento por fe. No sé, tengo la certeza de que está vivo”.

Durante cinco días la esperanza se mantuvo encendida, alimentada el viernes por reportes de posibles señales de vida. Pero el desenlace fue otro. A las 2:50 p. m. de ese viernes 14 de agosto, los rescatistas recuperaron el cuerpo sin vida de Juan Felipe junto al de su colega Juan Fernando Rodríguez, sumando siete fallecidos en el hotel.

La búsqueda concluyó y dio paso al luto. Desde Bogotá, Natalia despidió a su prometido con un emotivo tributo: “Por siempre y para siempre mi cora. Fuiste el amor más completo que tuve. Te amo para siempre”. Juan Felipe no llegó al altar este domingo, pero partió amado plenamente. Su historia queda unida a la devoción de su padre, quien buscó sin descanso hasta el último segundo bajo las ruinas de Pereira.

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