Sus casonas, el tranvía, los inmigrantes europeos y habitantes como Jorge Eliécer Gaitán marcaron la historia de uno de los sectores más tradicionales de la capital

 - La historia de la antigua hacienda de descanso del Cacique Tisquesusa, que se convirtió en el barrio Teusaquillo

En la década de 1920, Julio Montoya Belén, un hábil comerciante y hombre de negocios, dirigió el comienzo de las primeras urbanizaciones emblemáticas de Teusaquillo. La construcción de las viviendas –que hoy seducen a habitantes y visitantes de la ciudad– había empezado en 1910. Eran y siguen siendo, casonas de estilo republicano que desde entonces le han dado un aire europeo a la zona.

El proceso de loteo y construcción de la urbanización, en los predios pertenecientes a la antigua Hacienda Teusaquillo, inició formalmente en 1927. Sin embargo, fue interrumpido de manera temporal debido a la guerra entre Colombia y Perú, en 1930, que fue originada por la firma del tratado Salomón – Lozano, donde se fijaba la frontera definitiva entre los dos países en el llamado trapecio amazónico.

Dos años más tarde, en 1932, se reanudó el proceso por medio de la empresa constructora Tulio Ospina y compañía, una firma antioqueña fundada por los herederos del empresario e ingeniero Tulio Ospina Vásquez, entre los que se destacaba el expresidente Mariano Ospina Pérez.

Teusaquillo

La modernidad llega a Bogotá

La constructora asumió el reinicio del proyecto inmobiliario y se encargó de la parcelación, venta, estudio y diseño para la edificación de las viviendas. De ese modo, casi un siglo atrás, surgieron los barrios Teusaquillo sur y La Equidad. Posteriormente, se integró el barrio Las Mercedes para la conformación de los primeros suburbios de la aldea paramuna –que era la Bogotá de entonces–  a la que empezaban a llegar novedades del mundo industrializado: timbres, teléfonos, carros y, además, urbanizaciones.

Por esos días de modernización para la capital del país, Teusaquillo se comunicaba con el resto de la ciudad por medio del tranvía, otra de las primicias de la época. Sus viviendas no tenían más de dos pisos y su diseño era de estilo neoclásico inglés y francés. La urbanización tuvo tanto auge que para 1935 ya era considerada por la ciudadanía como el mejor y más elegante barrio de Santa Fe de Bogotá.

Allí, vivía la élite de la ciudad: el vecindario contaba con amplios espacios verdes y un famoso parque llamado O´Higgins y conocido también como Teusaquillo. Fue diseñado por el arquitecto austriaco Karl Brunner –quien también habría de liderar la urbanización de Palermo, La Soledad y El Campin y de diseñar el Park Way– y se inauguró en 1934.

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Por las características de la nueva urbanización, a Teusaquillo llegaron también extranjeros provenientes de España, Portugal y otros países del viejo continente. La migración europea, entonces, generó un proceso de mestizaje con la cultura local.

Teusaquillo

Los personajes ilustres del vecindario

Teusaquillo fue el punto de partida que marcó el desarrollo urbanístico de la ciudad. Allí vivieron, desde los años 30 hasta los 80 del siglo pasado, las familias más ricas de la ciudad. Alberto Manrique Martín, Karl Brunner y Galindo Guerra, arquitectos de estilo inglés, diseñaron un barrio que habría de convertirse en uno de los más tradicionales de la capital, tal como sucedió con El Poblado de Medellín, El Prado de Barranquilla y San Fernando de Cali.

La antigua Teusaquillo fue la residencia de personajes ilustres: el general Gustavo Rojas Pinilla, Jorge Eliécer Gaitán y Laureano Gómez. En la zona también funcionaron los famosos hipódromos de La Magdalena y Alfonso López, que fueron demolidos a principios de la década de los 30 para dar paso a modernas edificaciones. 

Teusaquillo

La hacienda del cacique Tisquesusa

La palabra Teusaquillo proviene del vocablo Teusacá, que en lengua muisca significa “cercado prestado”.  

En sus orígenes republicanos, en el siglo XIX, la hoy llamada localidad de Teusaquillo era una gran hacienda de extensos terrenos. Allí, se encontraba una quinta campestre donde se trabajaban la agricultura y la ganadería. Además, las tierras donde se fundaron los barrios La Esmeralda, Pablo VI, El Campin y Nicolás de Federmann también eran parte de la hacienda en las décadas de los 20 y los 30 del siglo pasado.

La propiedad pertenecía al terrateniente y comerciante Nicolás Camargo Guerrero. Antes de la llegada de los españoles, había sido el lugar de descanso del cacique Tisquesusa, gobernante supremo de las comunidades muiscas de la región, que hoy hace parte de la sabana de Bogotá y cuya capital política era Funza, antigua Bacatá.

El centro económico era el municipio de Zipaquirá. Tisquesusa fue el último Zipa que tuvo Bacatá, en 1537.  El líder indígena viajaba desde Funza hasta la zona en sus ratos de ocio. Allí, pasaba las vacaciones y se bañaba en la laguna que se encontraba donde hoy se ubica el barrio El Campin.

Teusaquillo

Teusaquillo le dio el nombre al barrio y posteriormente a toda la localidad. Después de ser hacienda de uno de los últimos líderes muiscas, propiedad del terrateniente Nicolás Camargo Guerrero, primera zona urbanizada de la ciudad y, en consecuencia, vecindario de ilustres personajes de la política colombiana, hoy en día es uno de los barrios tradicionales que más enorgullecen a los bogotanos y encantan a los visitantes nacionales y extranjeros.

En 1910, se construyeron las primeras viviendas en la zona que hoy abarcan las calles 48 y 53 desde la Avenida Caracas hasta la Carrera 17, en límites con la actual l,ocalidad de Chapinero al occidente de la vía férrea del norte. El barrio fue bautizado con el nombre de Quesada en honor al fundador de Santa Fe de Bogotá, Gonzalo Jiménez de Quesada. Fue el primer sector de la ciudad en tener acueducto propio y los servicios públicos de la época.

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Por Ramiro Pacheco

Periodista en Las2Orillas, dedicado a informar y analizar los hechos que marcan nuestra vida diaria.