En Colombia y el resto del continente no sobreviene un simple cambio en la orientación política del Estado, sino la brutalidad en ciernes

 - El peligroso giro continental a la derecha

Se conoce que las autoridades gubernamentales y legislativas de Cuba han adoptado 176 medidas económicas encaminadas a conseguir la sobrevivencia de su proyecto transformador. Por lo que comentan los medios internacionales, los giros apuntan a abrir la economía del país al mercado y las inversiones privadas extranjeras, con una fuerte disminución de los estrictos controles estatales que caracterizaron en el pasado las actividades económicas de la isla.

A simple vista puede considerarse como una amplia apertura al capital privado. Habrá que ver con los meses y los años si los resultados se corresponden con la intención perseguida. Para nadie es un secreto que los Estados Unidos han acentuado a los peores extremos el bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba, impidiéndole acceder incluso a materias vitales como el petróleo, condenando a su población a la oscuridad, la enfermedad y el hambre.

Habrá quienes desde ya comiencen a celebrar el regreso triunfal del capitalismo a la isla, en demostración clara de que, como lo sentenció Fukuyama, tal sistema es el único posible por encima de cualquier especulación sobre su superación en nombre del socialismo. Eso, seguramente, sería cierto si la pesadilla que sufre la revolución cubana fuera producto de sus propias dinámicas internas, y no el resultado del sabotaje, el cerco y la hostilidad incesante de su vecino del norte.

Conozco gente que sostiene con acento seguro que los Estados Unidos no son un país despótico, sino una nación pujante, democrática, solidaria y hasta generosa con el resto del mundo. Recuerdo haber escuchado en La Habana el lamento sobre más de una generación de niños cubanos que había crecido sin saber lo que era tomarse un vaso de leche, cosa que para la gente a la que me refiero es culpa exclusiva del modelo adoptado por la isla.

Al parecer, no hay nada que hacer. La mentalidad del amo, su forma de entender el mundo y la sociedad, gracias a su poder en la economía, la comunicación y la educación, a su incesante labor de propaganda, termina siendo asimilada por gran parte de la población. Mucha gente cree que las instituciones en Irán no son nada distinto a un régimen satánico, o que el sionismo israelí es de veras una causa histórica, justa, respaldada por Dios y perseguida por insensatos.

La verdad es que tras los hechos más sencillos se esconden intereses poderosos nunca bien intencionados

La verdad es que tras los hechos más sencillos se esconden intereses poderosos nunca bien intencionados. La eliminación iraní del campeonato mundial de fútbol no fue el asunto deportivo que se quiso presentar, tras la anulación de un gol a su favor al final del partido. El equipo no pudo hospedarse en los Estados Unidos, donde tenía que jugar, sino en México, y debía salir inmediatamente del país finalizado cada juego. La hostilidad fue total.

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Cada ingreso y salida del país implicaba rigurosas requisas y demoras. Había que quebrarlos como fuera, era la decisión del gobierno Trump y su fiel escudero en la FIFA, Infantino. Con todo el respeto por las calidades futbolísticas de Messi, tampoco se puede hacer la vista gorda con la simpatía que esos mismos poderes muestran hacia Argentina, su selección proviene del país gobernado por Milei, que se califica a sí mismo como el primero entre los sionistas.

El más sumiso adorador de Netanyahu y Trump. Aparecerán las voces que reclamarán lo absurdo de mezclar el deporte, el fútbol con la política, dos cosas distintas que no se relacionan entre sí para nada. Sin embargo, a Rusia se la expulsó de las competiciones deportivas internacionales por su supuesta invasión a Ucrania, lo que nunca sucederá con Israel, que bombardea y asesina a niveles de genocidio a sus naciones vecinas y que incluso juega en torneos europeos.

No es casual por eso que candidato proclamado vencedor en las recientes elecciones colombianas, haya adoptado como su uniforme de campaña la camiseta de su selección clasificada al mundial, con la bandera y demás símbolos patrios. Sentencias judiciales trataron de impedírselo, pero quién dijo miedo. Abelardo podía hacer y decir lo que quisiera, sin límite alguno, era el candidato públicamente respaldado por Trump y el que prometía total apoyo a Israel.

Como Keiko Fujimori en el Perú, declarada como ganadora en las recientes elecciones, tras veinte días de polémicos escrutinios. La ultraderecha mundial, humillada por la derrota en Irán, apuesta a sacarse ese clavo en América Latina. No se trata simplemente de un ganador en las urnas, el escenario se repite en Argentina, Chile, Paraguay, Honduras, Ecuador, Bolivia, Perú, Colombia, a su manera en Venezuela, y ya apunta hacia Brasil y México, el todo por el todo.

Un proyecto internacional neofascista se extiende a todos los escenarios. Las amenazas de Abelardo en campaña no se pueden subestimar. No sobreviene un simple cambio en la orientación política del Estado, sino la brutalidad en ciernes. El pueblo colombiano consciente, el que no se deja manipular, debe prepararse para una férrea resistencia. No se trata de atacar por atacar al nuevo gobierno, sino de defender la vida, la paz y los derechos que piensa arrebatar.

Del mismo autor: Impondrán a Abelardo, no hay duda

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Por Gabriel Ángel

Bogotano, bachiller de San Bartolomé y abogado de la Universidad Nacional. Militante de la Unión Patriótica, tras graves amenazas de muerte, decidió unirse a las Farc en 1987. Miembro de la Comisión Temática adjunta a la Mesa de Diálogos en el Caguán, asesor político del Bloque Oriental, participó al lado de Timoleón Jiménez en las negociaciones de paz que culminaron con la firma del Acuerdo Definitivo en noviembre de 2016. Autor de la novela “A quemarropa” (2014) y el libro de cuentos “La luna del forense”. Columnista de opinión en el portal de las Farc, en su espacio llamado “La pluma de Gabriel Ángel”.