Etnia wayuu tiene dos buenas razones para no vender el voto

La compra de votos es común en La Guajira. Hay dos mujeres wayuu que quieren hacerle frente y aspiran a la presidencia y a la Cámara. Conózcalas

Por: Mónica T. Delgado P.
marzo 01, 2022
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Etnia wayuu tiene dos buenas razones para no vender el voto

«Esa es mi Guajira engalanada que por años fue olvidada y hoy se yergue grande».
La dama guajira de H. Marín.
escúchela aquí

La comunidad wayuu se distribuye por el Zulia venezolano y La Guajira colombiana; como es binacional, participa en las elecciones de los dos países con cierta fuerza electoral. La Registraduría habilitó un puesto de votación en Maicao para la colombianidad que vive en Zulia, pues Duque se niega a abrir los consulados en Venezuela; la maquinaria arijuna* de compra de votos del Caribe granadino prendió motores para que integrantes de la etnia ancestral vendan el suyo, pero, las y los wayuus no venderán nada porque tienen dos candidatas en una coalición que les representa.

Arelis María Uriana Guariyu, del resguardo indígena de Mayabangloma en Fonseca Guajira, es la única indígena aspirante la Presidencia de la República de Colombia en las próximas elecciones. El próximo 13 de marzo competirá en la consulta interpartidista con Gustavo Petro y Francia Márquez, entre otros, para ser la candidata a la presidencia del Pacto Histórico, la coalición que recoge, según las últimas encuestas, la mayor intención de voto.

Karmen Ramírez Boscán, del clan Epinayu, nacida en Maicao, La Guajira, aspirante a ocupar la curul a la Cámara de Representantes por la Circunscripción Internacional, se compromete a velar por los derechos de la colombianidad que se encuentra fuera del territorio colombiano. Igual que Arelis, también forma parte del Pacto Histórico, pero en su capítulo internacional. Por ella podrá votar en Maicao la colombianidad inscrita en los consulados de Machiques y Maracaibo, el próximo 13 de marzo.

Las dos son mujeres, que llevan muchos años trabajando por su comunidad, de la que se sienten profundamente orgullosas. Con su manta y mochilas tradicionales siempre puestas, han dado a conocer en Colombia y el mundo cómo es la cultura wayuu, la etnia más grande de Colombia y Venezuela, cuáles son sus costumbres y cosmogonía. Con ellas en el Pacto Histórico esta coalición se encuentra comprometida a dar solución a las principales problemáticas que enfrenta su etnia.

Y es que miles de niños y niñas wayuus mueren literalmente de hambre, porque esos señores y señoras que compran los votos, aunque den muy bonitos discursos, así como son corruptos en los comicios, una vez se eligen, se roban el dinero destinado a resolver el tema de la producción para que haya trabajo y comida; se roban la plata para construir escuelas y carreteras; negocian con arijunas del extranjero los recursos de La Guajira como el carbón, sin dejar nada a los y las indígenas.

Los gobernadores de La Guajira de los últimos diez años tienen procesos judiciales por diversos delitos, ninguno ha hecho nada por la gente; junto a los presidentes de Colombia, a excepción de Simón Bolívar, convirtieron a La Guajira en el segundo departamento más pobre de Colombia. En las rancherías no hay luz, hay muy poca agua potable para la gente, mientras, 17 millones de litros diarios son usados con autorización por la empresa del Cerrejón, la mina de carbón a cielo abierto más grande del mundo.

De otro lado, la guerra ha dejado profundas cicatrices, expulsando a muchos wayuus a las grandes ciudades o al exilio como a Karmen Ramírez, exiliada en Suiza por amenazas contra su vida. Pero, todo forma parte de un mismo problema, porque los que mandan a amenazar, a matar, a robar; quienes hicieron pobre a La Guajira y a sus pobladores originarios son los mismos y mismas que ofrecen plata y comida por los votos.

Los mismos y mismas que dejan que se arranque la riqueza de las entrañas de la tierra, dejando solo pobreza y desolación. Son Los mismos y mismas que sabotean el acuerdo de paz, porque chupan todo como vampiros y se engordan con la pobreza y la muerte de la gente del pueblo, de los y las indígenas. Pero esta vez no será igual, los y las wayuus tienen dos candidatas que les representan.

Esta vez el pueblo vencerá: ¡Wayuu no vende el voto!

*Arijuna: No indígena del que a veces hay que desconfiar.

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