En guerra por el puerto de Cartagena, el cartel de Jalisco dispara el sicariato

La Heroica se encuentra sumida en una ola de violencia que hasta el momento deja el mes de enero de 2022 como el más sanguinario de los últimos 8 años

Por: Gabriel Fortich Barros
marzo 02, 2022
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En guerra por el puerto de Cartagena, el cartel de Jalisco dispara el sicariato
Foto: Archivo

La ciudad se encuentra sumida en una ola de violencia que hasta el momento deja el mes de enero más sanguinario de los últimos 8 años.

Son más 50 asesinatos en menos de dos meses, según fuentes oficiales. Las primeras versiones coinciden en señalar que el detonante de este estado de inseguridad es la guerra desatada por el Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG).

Esta organización busca el control de la venta de estupefacientes locales, las extorsiones y la salida de droga a puertos internacionales.

La tendencia al crecimiento del índice de violencia se constata en el mes de febrero (a corte 20) con 16 homicidios, de los cuales 8 son por sicariato.

Falta una política del crimen

Por esa razón, con el ánimo de orientar a la opinión pública y guiar a las autoridades responsables de combatir la mafia, presentamos un análisis contextualizado. Así se podría explicar el crecimiento inusitado de las cifras de homicidios.

Más que operativos policivos esporádicos, se necesita una política del delito que llegue a las raíces profundas de la mafia.

Al mismo tiempo, el gobierno distrital debe experimentar con políticas públicas que prevenga el delito y atienda debidamente a una masa de jóvenes que carecen de futuro. Son jóvenes, cuya ciudad se convierte en caldo de cultivo para la delincuencia.

El vacío de poder lo llena el cartel de Jalisco

El reciente vacío de poder de las bandas mafiosas ha hecho que los enfrentamientos por el control del negocio se hagan más encarnizado.

Entre el 2020 y 2021 se produjeron acciones policiales que dejaron múltiples capturas.

Entre ellas podemos citar varias redes de narcotraficantes que trabajaban para el Clan del Golfo y la organización criminal italiana «Ndrangheta» que tiene laboratorios de procesamiento de cocaína en el Sur de Bolívar y Magdalena. La salida de esa droga se hace por los puertos de Santa Marta, Barranquilla y Cartagena.

Precisamente fue en La Heroica donde se hizo el 1 de febrero la incautación de 20 000 cocos con cocaína líquida en su interior.

El cargamento tenía como destino Génova, mercado dominado por la mafia italiana «Ndrangheta». Al parecer, se pudo establecer que la exportación la habría asumido alias «Chiquito Malo», quien se habría apersonado del tráfico ante la captura de Juan José Valencia Zuluaga, alias ‘Andrea’. Este era un narco invisible capturado en una lujosa propiedad en Rionegro el año pasado. Fungía como cabecilla del narcotráfico en la Costa Caribe.

 Cartel de Jalisco con ‘outsourcing’

Pero no solo los narcotraficantes han sido golpeados. También las autoridades han asestado duros golpes a bandas criminales que sirven de ‘outsourcing’ para la venta de estupefacientes locales y el sicariato de la subestructura «Héroes del Caribe» de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC).

Esta situación, según una fuente anónima, empezó a ser aprovechada desde el año anterior por estructuras subcontratadas por el cartel Jalisco Nueva Generación. Esta organización comenzó a ganar terreno en el Pacífico colombiano. Ahora se está expandiendo en todo el país.

Desde el Pacífico envía personal armado a Cartagena para pelear las principales zonas, plazas y barrios de la ciudad en asocio con pandillas y bandas locales. Este podría ser el meollo del problema de la ola de sicariato.

Por consiguiente, para entender lo que ocurre, es necesario señalar que cerca del 20 % de la droga producida en el país pertenece al cartel de Sinaloa, según diferentes fuentes colombianas. Este cartel es aliado de varios grupos, entre ellos la disidencia de la Farc y el ELN.

Pero, sobre todo, de las AGC o Clan del Golfo que es su mayor aliado en el país. El cartel de Sinaloa se encuentra en guerra contra el cartel Jalisco Nueva Generación no solo en México sino también en Colombia.

Contexto de la guerra del cartel de Jalisco

En 2018, el cartel de Sinaloa empezó a financiar la guerra en el Bajo Cauca aliándose con «los Caparros», una antigua estructura del Clan del Golfo que se convirtió en su mayor enemigo frontal. La guerra hasta el año anterior dejó sumida a la región en un foco de vendettas criminales, desplazamientos masivos, reclutamiento de niños, así como asesinatos de líderes sociales.

Sin embargo, la guerra duraría muy poco, pues, la victoria se la llevaría la organización de Urabá ante la rápida neutralización de los máximos cabecillas de «los Caparros» por parte de las autoridades.

Comenzando aquella guerra entre 2018 y 2019 se dieron una serie de atentados por parte del Clan del Golfo contra miembros y socios de una reconocida familia de narcotraficantes de la ciudad de Cartagena.

Por temor a una traición, el Clan acribilló a varios de sus integrantes. Lo cierto es que no es sino hasta comienzos de 2021 cuando los ajustes de cuentas pararon. Y se dio con el asesinato de un reconocido cabecilla de «los Caparros» cuando se encontraba en su camioneta en el barrio El Campestre. Se trata de José Luis Cerra Cabrales. Meses después, el Gobierno anunciaba el fin de esta organización en el país.

Pero esta situación no impidió que el cartel Jalisco reestructurara su entrada a la ciudad por medio de sus alianzas con bandas como «Los Espartanos» en Buenaventura y el Frente «Oliver Sinisterra» en Tumaco.

La ola de crímenes

El Clan del Golfo estaría detrás de los recientes atentados criminales contra personal procedente del Valle del Cauca. Uno de ellos es el asesinato de Gerson Javier Triviño Carabalí. un joven oriundo de Cali, con antecedentes judiciales.

El día de su homicidio conducía una camioneta Renault Duster blanca sobre la avenida Pedro Romero cuando fue acribillado. Días después se produciría el asesinato del médico Carlos Alberto Manjarrez Torres, cuando estacionaba su camioneta en el barrio El Country. Habría sido en medio de una confusión, pues en el edificio donde residía estaba instalada la célula de sicarios caleños contra la que supuestamente iría dirigida realmente el atentado sicarial.

Por aquellas fechas del año pasado también varios jefes microtraficantes habían sido asesinados o heridos en atentados sicariales.

Recientemente también se conoció el fallido atentado contra Jair Alfredo Panameño Segura cuando se movilizaba en un vehículo en el barrio La María. De origen en Buenaventura, habría estado preso en la cárcel de Ternera por el delito tráfico, fabricación o porte de estupefacientes.

Las bandas criminales caleñas y paisas

Detrás de esta guerra se están usando bandas criminales desde el interior del país y son quienes están los atentados contra expendedores de drogas, sicarios, lancheros, informantes y las recientes riñas entre pandillas que se pelean los territorios de la ciudad.

Hace poco menos de dos meses, se recuerda, también fueron capturados en el barrio El Zapatero, tres integrantes de una organización criminal llamada “Los Salsas” que estaría conformada por exintegrantes de la banda delincuencial “Los Rayados” y otra organización con centro de operaciones en Medellín.

La primera organización lideraba el tráfico local de estupefacientes en el barrio Robledo de la ciudad de Cali. Sus integrantes son reconocidos por reclutar jóvenes para hacer tareas de sicariato como «Oficina de Cobro».

Tareas que son contratadas por narcotraficantes para apoderarse de zonas de microtráfico y ejercer control territorial por medio de alianzas criminales con bandas locales.

Así lo hicieron en su momento en la ciudad de Pereira, en la ciudad de Cartagena se estaría usando la misma estrategia, con personal que entra y se va de la ciudad en asocio con bandas locales y comandadas por narcotraficantes de mega bandas de Buenaventura.

Los capturados en Cartagena fueron encontrados con abundante arsenal entre los que estaban armas con silenciadores y una mini-uzi (“uzi pistol”), parecidas a las usadas en los recientes asesinatos en la ciudad, una marca personal de sus sicariatos.

De esta manera podríamos explicar la ola de crímenes que azota a Cartagena. Parece que la guerra apenas comienza.

¿Qué piensan las autoridades cartageneras? ¿Qué plan efectivo se tiene para combatir estas mafias del narcotráfico? Mientras esto ocurre, nos encontramos con una administración muy inepta que no sabe lo que sucede.

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