Opinión

Embajada de España: de Carolina Barco a Néstor Humberto Martínez

En España se reconoce que la labor de la embajadora ha sido encomiable, pero su reemplazo, Néstor Humberto Martínez, tiene una hoja de vida llena de cuestionamientos. Presidente y canciller callan.

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noviembre 24, 2020
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Embajada de España: de Carolina Barco a Néstor Humberto Martínez
Mucho va de Carolina Barco a Néstor Humberto Martínez como embajadores de Colombia en España.

Han transcurrido más de dos años del gobierno Duque y lo único que queda claro de la forma como maneja la diplomacia es que allí el criterio sí es la mermelada, el pago de favores y nada que ver con competencias para realizar esta labor. Nuestra nómina de embajadores da vergüenza y los resultados han sido escándalos y errores del tamaño de una catedral. Pacho Santos es uno de los peores casos que además el presidente Duque tapa sin sonrojarse, haciendo afirmaciones sin fundamento. Por ejemplo, que las relaciones de Colombia con el presidente electo Joe Biden son estupendas. Tenemos embajadores que ni siquiera hablan o escriben bien el español como la persona que nos representa en Italia que nadie sensato entiende como sigue allí.

Ahora bien, nuestras relaciones con España son de las más importantes por numerosas razones: una inmensa colonia de colombianos, vínculos bancarios, negocios importantes, inversión extranjera, y nada menos que la puerta de entrada y salida de colombianos no solo del resto de Europa sino del mundo, como lo ha demostrado lo sucedido con la pandemia. Por todas estas razones aun antes de la crisis actual, se había sido cuidadoso en los respectivos gobiernos de nombrar personas que conocieran esta carrera, pero además con hojas de vida sin tacha.

Nuestra última embajadora, Carolina Barco ha merecido un artículo en el periódico El País de España, donde destaca cómo asumió el inmenso reto que le impuso la pandemia. Numerosos colombianos que viven en ese país demandando apoyo al quedar desprotegidos; muchos solicitando vuelos humanitarios para poder regresar a Colombia; otros provenientes del resto del mundo sin visa que necesitaban el apoyo de la embajada para hacer el tránsito y volver a Colombia. En fin, una tarea que ha tenido mucho de humanitaria. Se reconoce en España que su labor ha sido encomiable. Cómo habrá sido de eficiente la embajadora Barco que nunca se oyó una crítica en Colombia sobre su labor.

La explicación es obvia. La embajadora ya había sido nuestra representante en Estados Unidos, había ejercido como canciller de Colombia, de manera que tenía todo el bagaje para ejercer esta tarea en momentos tan difíciles como los que le ha tocado enfrentar. Ella dice que su retiro obedece a que quiere volver a Boston a reunirse con su familia una vez terminada su reconocida labor. Pero resulta que ahora su reemplazo sería Néstor Humberto Martínez con una hoja de vida llena de cuestionamientos siendo el último episodio en el caso Santrich, realmente vergonzoso. Este abogado que en algún momento muchos admiramos, ahora no podemos creer que haya caído tan bajo poniendo a la Fiscalía en una situación que amerita calificarse como delito.

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Al gobierno Duque y a su presidente les importa muy poco lo que significa nuestra representación diplomática. Mermelada perversa es la razón

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Este nombramiento que ha merecido el rechazo de muchos sectores en España y en Colombia, demuestra varios hechos. Primero que no tenemos canciller, que la señora Blum está allí de adorno porque acepta lo que dice el presidente sin hacerle caer en cuenta de los riesgos de este nombramiento, seguramente porque ni siquiera los ve. Segundo, que el mérito para ser embajador es haberle servido al presidente Duque así sea en hechos cuestionables. Tercero que al gobierno Duque y a su presidente les importa muy poco lo que significa nuestra representación diplomática. Mermelada perversa es la razón.

Los movimientos en contra de este nuevo nombramiento ojalá impidan tener a Néstor Humberto Martínez en esta importante representación diplomática de Colombia. La razón es que además de tener tan mala imagen con razón, no es la solidaridad ni el compromiso con las demandas de los que más necesitan el apoyo del gobierno porque la pandemia sigue, parte de lo que se conoce como las prioridades de Martínez. Mucho va entonces de Carolina Barco a Néstor Humberto Martínez como embajadores de Colombia en España.

Es muy triste, pero con demasiada frecuencia es en El País de España donde conocemos realidades de Colombia que aquí ni se mencionan. La verdad es que no se han publicado los excelentes resultados de Carolina Barco que la prensa española reconoce, pero los medios colombianos sí han recogido las quejas sobre el posible nuevo embajador. Sin embargo, la canciller y el presidente Duque han hecho mutis por el foro.

E-mail [email protected]

www.cecilialopez.com

 

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