Los caleños elegiremos alcalde y un equipo de trabajo. El de Eder con Diana Rojas es mucho mejor que el del Chontico con el concejal Arroyave. Mi voto es por Eder

 - Elecciones regionales: dime con quien andas y te diré cómo gobernarás

Las elecciones regionales que se cumplirán en menos de una semana serán cruciales en todo el país, porque serán una especie de plebiscito sobre la gestión de Gustavo Petro. Si a los candidatos del Pacto Histórico les va bien, querrá decir que el gobierno es bien calificado. Y si les va mal, como todo indica que ocurrirá, será un mensaje contundente para Petro, que ojalá el mandatario atienda.

En Cali, la ciudad que habito y amo, estos comicios serán especialmente importantes, debido a la postración moral, física y espiritual en que la dejó la nefasta administración de Jorge Iván Ospina. Una ciudad caótica, donde se perdió el principio de autoridad, con sus calles destruidas, empobrecida, con un sistema de transporte agonizante y un tráfico anárquico. Y además con la violencia disparada. No exageran quienes afirman que Cali vive uno de los peores momentos de su historia.

Por eso, la tarea de quien asumirá el poder el próximo 1 de enero será titánica. Y por eso mismo se requiere que los caleños no nos equivoquemos y elijamos a la persona más capacitada y adecuada para regir los destinos de la ciudad. Otro gobierno como el que termina sería fatal para Cali.

Las encuestas indican que la elección se dirimirá entre dos candidatos: Roberto Ortiz y Alejandro Eder. Tranquiliza el hecho de que cualquiera de los dos sería mejor alcalde que Ospina porque ninguno llega con una agenda personal y ambos de verdad quieren servirle a la ciudad.

En mi caso, elegir entre Ortiz y Eder no ha sido tarea fácil. Hay cosas que me gustan de ambos y cosas que me disgustan. De Ortiz me gusta su origen popular y el hecho de que sea un hombre hecho a pulso. También admiro su amor legítimo por Cali y el papel que cumplió como concejal, donde se convirtió en una piedra en el zapato par Ospina. De Eder me gusta su preparación, su amor por Cali y su visión de ciudad que, en mi sentir, es más amplia que la del Chontico, que puede resultar un poco parroquial. Es natural, Eder es un hombre viajado y conoce como funcionan cosas esenciales como el transporte, la seguridad, el civismo y el manejo de los espacios públicos en otras ciudades del mundo. Mejor dicho, tiene una perspectiva global que a Cali le vendría muy bien.


De Ortiz me gusta su origen popular, de Eder su preparación, su amor por Cali y su visión de ciudad que, en mi sentir, es más amplia que la del Chontico, un poco parroquial


Pero lo que me condujo a tomar una decisión es el hecho de que más que a una persona, este 29 de octubre los caleños elegiremos un equipo de trabajo. Mi impresión en ese sentido es que Roberto Ortiz se ha rodeado mal. Uno de los capitanes de su equipo es Fabio Arroyave, veterano concejal que fue el principal socio y defensor de Jorge Iván Ospina. Nunca lo cuestionó y nunca ejerció el control político que le correspondía. Y cuando Arroyave presidió el Cabildo fue cuando se aprobaron las iniciativas más cuestionadas del gobierno Ospina. Me desconcertó ver a Ortiz muy jubiloso levantando las manos en el cierre de campaña de Arroyave. Esa imagen me recordó la memorable foto en la que aparecen Ospina y Juan Carlos Abadía aferrados a la mano de Juan Carlos Martínez, en señal de victoria.

Arroyave encarna todos los males que posee el concejo caleño y sin duda su apoyo al Chontico no es gratuito, un alto costo debió cobrar alguien que tiene una de las maquinarias política más aceitadas de la ciudad. Y al lado de Arroyave están en las huestes del Chontico personajes tan nefastos como el concejal Malo. De hecho, dicen los que saben que 15 de los actuales de la ciudad, socios por acción u omisión de los desastres del gobierno Ospina, y por tanto corresponsables de la postración en la que esta Cali, apoyan a Ortiz. Con lo cual, el del Chontico sería un gobierno hipotecado a los políticos que tanto daño le han hecho a la ciudad.

Alejandro Eder está mucho mejor rodeado. A quienes lo apoyaron desde un principio como mi admirado Rodrigo Guerrero, un caleño sin duda ejemplar, se sumaron dos personas que quiero y valoro mucho: Diana Rojas y Wilson Ruiz. Las virtudes de Diana son conocidas y las mostró de sobra en su paso por el Concejo. Y Wilson Ruiz es un hombre serio, honesto y trabajador que hizo un gran ministerio de Justicia. De seguro a esa campaña se han colado algunos indeseables, pero en todo caso son la excepción.

Otra cosa que me gusta es que si elegimos a Eder dentro de cuatro años estará de comienzo en la fila de aspirantes una Diana Rojas más madura y conocedora de los problemas de Cali, porque sin duda desempeñará un papel destacado en el gobierno Eder.

La situación de Cali es tan compleja que nadie la puede resolver en cuatro años, por eso se requiere elegir bien ahora y bien en los próximos comicios. Y elegir a Eder es el primer paso para llevar a Diana a la Alcaldía en cuatro años.

Por estas razones, mi decisión es clara: Votaré por Alejandro Eder el próximo domingo.

Anuncios.

Anuncios.

By Diego Martínez Lloreda

Nací en Bogotá y estudié comunicación social en la Universidad Javeriana. En marzo de este año completé 29 años de trabajo en El País y 39 de ejercicio profesional. En El País fui Editor de Cali, Director de Proyectos Especiales, Asistente de la Dirección, Jefe de Redacción, Director de la oficina de El País Bogotá, Editor General, Director de Información y Director General. En El País escribí los editoriales de los domingos y una columna semanal que se llamaba el Martillo. Dirigí y presenté el programa semanal Al Banquillo con Martillo. Durante siete años mi columna Martillo fue la más leída por los líderes de opinión del Valle del Cauca, según la encuesta de Cifras y Conceptos. Durante cinco años presenté y coordiné el programa la Hora del Martillo por Telepacífico y fui fundador del programa radial Oye Cali. Dirigí el equipo ganador del premio Simón Bolívar a mejor cubrimiento informativo en el 2008 y en el 2011 gané el premio al mejor periodista del año. En 2018 fui galardonado con el Premio Gabo al editor Ejemplar y en 2019 obtuve el premio Alfonso Bonilla Aragón, a la mejor columna periodística.