Antes de que el primer plato llegue a la mesa, alguien ya probó cada salsa, corrigió cada receta y planeó cómo debía saber cada bocado. Mientras los comensales llenan Carolina y Provenza, los restaurantes creados alrededor del universo de Karol G en Medellín, hay un hombre que rara vez aparece en las fotografías. Sin embargo, su firma está presente en cada preparación.

Se llama Emilio Valencia, nació en Pereira y, después de casi dos décadas entre fogones, terminó convirtiéndose en el chef que la artista eligió para llevar su historia a la cocina.
Su camino comenzó mucho antes de conocer a Karol G. Durante años trabajó perfeccionando una filosofía que hoy define su sello: la cocina debe emocionar tanto como alimentar. Más que reproducir recetas, Valencia se ha dedicado a reinterpretar sabores colombianos y demostrar que la gastronomía también puede contar historias.
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El chef que convirtió los recuerdos de Karol G en platos
Dicho recorrido lo llevó a uno de los proyectos empresariales más personales de la cantante. Cuando Karol G decidió expandir su universo creativo, más allá de la música, no quería abrir un restaurante convencional. Buscaba un lugar donde los sabores hablaran de sus recuerdos, sus viajes y la identidad colombiana.

La responsabilidad quedó en manos de Emilio Valencia, hoy director gastronómico de Carolina y parte del desarrollo culinario de Provenza, dos espacios que buscan ofrecer una experiencia que va mucho más allá de una buena comida.
En diferentes entrevistas, el chef ha explicado que su mayor reto nunca ha sido cocinar para una celebridad. El verdadero desafío consistía en crear una propuesta capaz de sostenerse por la calidad de su cocina y no únicamente por el nombre de Karol G.
El concepto de Carolina, bautizado con el nombre de pila de la artista, gira alrededor de una cocina colombiana contemporánea con influencias latinoamericanas. Provenza, por su parte, toma inspiración en los viajes y gustos personales de la cantante para reinterpretarlos con ingredientes nacionales.
Algunas preparaciones incluso nacieron de conversaciones con la propia Karol G. Una de las más conocidas es la mazorca de chicharrón, que, según ha contado Valencia, suele ser uno de los platos favoritos de la artista cuando visita el restaurante.
Cocinar con identidad, el lema del chef pereirano
Mucho antes de llegar a este proyecto, Emilio Valencia ya venía llamando la atención por su forma de reinventar preparaciones tradicionales de la cocina colombiana, llevándolas a un lenguaje contemporáneo sin perder su esencia.
Su trabajo refleja una tendencia que gana fuerza en la gastronomía nacional: rescatar ingredientes locales, trabajar de la mano con productores colombianos y demostrar que la cocina también puede convertirse en una forma de preservar la identidad del país.
Karol G decidió confiarle mucho más que una cocina. Le entregó la tarea de transformar recuerdos y emociones en una experiencia para quienes cruzan las puertas de sus restaurantes.
Cada noche, cientos de platos salen de Carolina y Provenza. Muchos visitantes llegan por curiosidad para conocer los restaurantes de la cantante, otros regresan por la comida. Detrás de cada servicio, está un chef pereirano que encontró en la gastronomía otra manera de contar historias y hoy demuestra que el talento también se abre camino tras los escenarios.
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