Nu acaba de dar uno de los pasos más importantes de su historia en México: dejó atrás su etapa como Sociedad Financiera Popular (SOFIPO) y comenzó a operar formalmente como banco. El cambio llegó acompañado de otro dato que explica la dimensión que alcanzó la compañía: ya tiene 15,8 millones de clientes en el país, lo que la convierte en el banco digital más grande de México.
Detrás de esta nueva etapa está Armando Herrera, quien asumió como CEO de Nu México en septiembre de 2025. El ejecutivo llegó a la compañía después de una larga trayectoria en el mercado financiero mexicano, con 15 años en American Express y posteriormente como gerente general de Productos Financieros en Konfío.
Su llegada coincidió con la preparación de Nu para convertirse en banco y ahora es quien debe conducir la transformación.

El cambio de figura regulatoria no es solamente un asunto de nombre. Al convertirse en banco, Nu podrá ampliar sus posibilidades de ofrecer productos y elevar los límites de depósitos de sus clientes, además de ofrecerles una mayor protección dentro del sistema financiero mexicano. La autorización de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) llegó en julio y la operación bancaria comenzó el 6 de agosto, después de una migración tecnológica de su infraestructura.
La apuesta de Herrera
La banca digital se ha convertido en un motor clave de transformación financiera en América Latina, donde el acceso tradicional sigue siendo limitado. Nu es uno de los casos más destacados: en 2025 superó los 131 millones de clientes en Brasil, México y Colombia y alcanzó cerca de US$74.900 millones en activos.
Herrera llegó a Nu en un momento de crecimiento acelerado. En marzo, la compañía ya tenía 14 millones de clientes en México y sumaba aproximadamente un millón de nuevos usuarios cada trimestre. También había alcanzado presencia en el 98 % de los municipios del país.
Uno de sus objetivos es llegar a los cerca de 20 millones de adultos mexicanos que todavía no hacen parte del sistema financiero formal. Para lograrlo, Nu se comprometió a invertir unos US$4.200 millones en México hasta 2030, recursos que estarán relacionados con crecimiento, tecnología, capacitación, ciberseguridad y fortalecimiento de sus capacidades para enfrentar riesgos como el lavado de activos.
La transformación también llega después de varios años en los que Nu consiguió crecer sin tener licencia bancaria. La compañía aterrizó en México en 2019 y construyó su operación alrededor de servicios financieros digitales. En ese camino pasó a competir con otros jugadores como Stori, Klar, Ku-Bo, Plata, Ualá y Revolut.
Aunque los bancos digitales avanzan con rapidez, la banca tradicional todavía concentra la mayor parte de los activos del sistema financiero latinoamericano. Los grandes bancos de la región manejan billones de dólares en activos, mientras Nu cerró 2025 con apenas US$74.890 millones, una escala que muestra tanto el crecimiento del banco digital como el tamaño del mercado que todavía tiene por conquistar.
Nu entra a ese escenario con una escala que pocos competidores digitales pueden mostrar. Los resultados recientes de la compañía ayudan a entender el momento. A nivel global, Nubank cerró el segundo trimestre de 2026 con una utilidad trimestral superior a los US$1.000 millones, alcanzando US$1.061 millones. México ya representa una parte importante de esa expansión internacional.
De una fintech a un banco
El salto mexicano también tiene una historia particular. porque Nu no nació allí. La compañía fue fundada en Brasil en 2013 por David Vélez, Cristina Junqueira y Edward Wible, con una propuesta que buscaba cambiar la relación de los usuarios con las entidades financieras mediante tecnología.

Lo que comenzó como una alternativa digital a la banca tradicional terminó convirtiéndose en una de las mayores plataformas financieras del mundo. En México, esa estrategia consiguió millones de clientes antes incluso de convertirse en banco.
Ahora la compañía tiene una herramienta adicional para seguir creciendo. Para Herrera, el reto ya no consiste solamente en sumar usuarios a una aplicación. Tendrá que convertir esa enorme base de clientes en una relación financiera más profunda, ampliar la oferta de productos y mantener el crecimiento sin perder la simplicidad que ayudó a Nu a conquistar el mercado.
El escenario, además, acaba de cambiar. Nu ya no está intentando convertirse en uno de los grandes jugadores digitales de México: acaba de asumir formalmente el lugar del banco digital más grande del país. Herrera es quien tiene ahora la tarea de decidir qué viene después.
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